15 de junio de 2018

Sacudidas

El anuncio de su llegada lo anticipó un ruido sordo, después las copas empezaron a chocar entre sí y la vajilla de plata a moverse. El bamboleo de las lámparas encima de nosotros y el que algunos enseres se cayesen terminaron por completar el cuadro. Lo teníamos encima, otra vez el miedo. Era tarde ya para correr hacia la puerta y muy difícil predecir qué sería esta vez: ¿un incendio en la piel?, ¿un tsunami dentro de los ojos? Nos encogimos tanto como pudimos y esperamos a que llegase padre, el dueño del dolor y del desasosiego.

(microrrelato presentado a la cuarta ronda de La Copa de Esta noche te cuento, que debía contener la palabra “bamboleo” pero ninguna “b”)

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