5 de febrero de 2016

Adicción

He empezado a sospechar de mi esposo; sin embargo, estoy segura de que no se trata de una simple aventura, me temo que sea mucho peor, que sea la suma de todas ellas.
Hace unos días volví a casa antes de lo habitual y, cosa extraña, la televisión no estaba encendida. Mi marido, sentado en el sofá, con la cabeza inclinada hacia delante y los ojos abiertos, parecía estar tan ausente como siempre pero, al descubrirme, se sobresaltó y creí ver que, mientras con la mano derecha buscaba el mando a distancia, con la izquierda apartaba algo de mi vista. Yo hice como que no me daba cuenta; pero sé que tengo razón cuando digo que creí ver en sus ojos emoción y vida, sentimientos que no he encontrado en él nunca.
Ahora sólo pretendo averiguar, de una vez por todas, si es verdad lo que creo: que ha empezado a leer y que disfruta.

3 de febrero de 2016

La dama del perrito



Gladys, alemana y viuda, abre los ojos. Un instante después y, aunque su marido falte desde hace dos años, repite las palabras con las que empezaban siempre el día desde que desembarcaron en la Costa Azul y que son: “Esta casa es perfecta”.
No mucho después, porque la dama no es perezosa, se levanta, se pone una de sus maravillosas batas y sale de su cuarto. Es normalmente entonces cuando oye las patitas de Marlon, que viene ya corriendo por el pasillo como para darle los buenos días.
-Hola, cielo. ¿Dormiste bien? Sí, sé que quieres salir, pero has de tener paciencia. Ya sabes que una chica necesita tiempo para desayunar como Dios manda y empolvarse la nariz. No me metas prisa.
Levanta las persianas, abre las cortinas y deja que entre la luz del sol, que no falla nunca; de todas las ventanas de la casa menos las de la gran cristalera.
Una hora después, con puntualidad inglesa, Gladys y Marlon salen.
Las personas que se agolpan en los alrededores, que puede que hasta hayan dormido allí, les miran, se dan codazos, susurran, murmuran. Algunos se apartan, respetuosos.
No mucho después llegan junto a una de esas naves que no son de este mundo, que no estaban cuando llegaron su marido y ella. Marlon olisquea.
-Vamos, cariño, no tenemos todo el día. Haz lo tuyo –le apremia Gladys.
El perro levanta una pata y orina. Todos ven cómo se moja la superficie metálica, entre escandalizados y sorprendidos, sin saber a ciencia cierta qué opinar; mientras Gladys y Marlon desandan su camino, cada día un poco más largo, entran en la casa y Gladys mira de reojo hacia las persianas que aún están bajadas, que ya no volverá a subir, porque le han fastidiado las vistas.

(¿sabes que estamos escribiendo una novela entre todos?, ¿quieres participar?; descubre cómo)

1 de febrero de 2016

El fin de su mundo

Un día se dio cuenta de que, bajo las entradas de su blog, no había comentario alguno. Más tarde, mientras patrullaba Internet a golpe de clic, crecieron las sospechas. Cuando ya no pudo más, se armó de valor y escribió: ¿hay alguien ahí?, para inmediatamente después ir a comprobar si aumentaba el número de visitas.
Nunca se imaginó lo que pasaba: la gente, ahí afuera, vivía.

29 de enero de 2016

Echar de menos

Algo malo ha de haberle pasado, pensó el reflejo, hace días que no viene a verme.

27 de enero de 2016

Días de vino y rosas



          Dentro del programa de fiestas que el Ayuntamiento ha preparado para celebrar en honor de nuestro santo, San Pánfilo, se informa que este año, teniendo en cuenta la presencia de una de las naves extraterrestres en nuestra playa, la tradicional Cena en honor de Nuestros Mayores se celebrará en el edificio que la Cofradía de Pescadores del pueblo, por ser el más cercano a esa ubicación.
Además, aparte del habitual sorteo de regalos y de la música a cargo de los conocidísimos Parranderos de La Hoya, también como novedad, todos los comensales tendrán la oportunidad de votar y elegir los mejores disfraces que han realizado los alumnos del Colegio Público de nuestra ciudad en torno al tema: “mis amigos extraterrestres”.
Todo vecino que quiera apuntarse y confirmar su asistencia a este evento ha de ponerse en contacto con Puri Gutiérrez, en el bar CarPu situado en el Plaza Mayor, antes de las 24.00 horas de próximo 23 de octubre.
En el hipotético caso de que los extraterrestres decidan salir de su nave antes de esa fecha, este Ayuntamiento estaría encantado en invitarles a los festejos en honor del nuestro santo, y por descontado a la mencionada Cena, en calidad de Hijos Predilectos.

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25 de enero de 2016

Vecinos

Ahora que veo tu mano entre los cascotes y que, en un intento desesperado por asirme a la vida, me aferro a ella, pienso que todo va a cambiar para nosotros, todo, no sólo esta ciudad borrada por la ola, en la que vivíamos tan cerca y tan lejos.

22 de enero de 2016

Theodora

Andrés Galindo




       Feliz Navidad, dijo el desconocido, escondiendo su rostro detrás de un disfraz de payaso. Nunca supe cómo era su cara, tampoco sé si acerté a darle las gracias; pero aún lo recuerdo hoy, aún hoy sé que no voy a olvidarlo: tenía siete años, estaba en el hospital y las fiestas parecía que iban a pasar de largo hasta que aquel hombre, escondido y amable, hizo que llegasen hasta mi cama materializándose en un coche de carreras, que desde entonces y hasta ahora, años después y ya curado, me acompaña.

20 de enero de 2016

Solo ante el peligro

Sé que mamá está preocupada, se lo oí decir a otros mayores a la salida del colegio; sin embargo nunca ha comentado nada de lo triste que está y eso que lo está desde hace más tiempo.
Afortunadamente la Navidad está cerca y voy a ayudarla. Como dice la abuela, ahora el hombre de la casa soy yo y es por eso que he pedido un tirachinas a los Reyes.
Es cierto que me vendría muy bien que papá estuviera para practicar juntos; pero no hay que pedir imposibles, como me contestó él cuando le dije que se curase. Así que haré como en las películas de vaqueros y ensayaré yo solo.
Antes de que me dé cuenta tendré muy buena puntería y podré dispararles a las naves ésas que han aparecido en el cielo, así acabaré con ellas y con la preocupación de mamá.
Después seré famoso.

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18 de enero de 2016

Orgullo

Andrés Galindo






Estaba seguro de que mi corazón era un buen regalo, sin embargo no acababa de encontrar la persona correcta a quien entregárselo.

13 de enero de 2016

¿Quieres escribir conmigo la micronovela “Las últimas voces?


Ayer publiqué el microrrelato “El vacío” que siempre me ha parecido que puede ser más que eso.
No sé si lo leísteis entonces pero… tengo una propuesta que haceros: partiendo de él, os propongo que construyamos juntos “Las últimas voces”, una micronovela que ganaría (y mucho) si tiene una amplia variedad de registros, miradas, puntos de vistas y “voces”.
Lo he pensado bien y sé que no debo de intentar escribirla yo sola. El único modo es que vosotros queráis ayudarme; y sólo sabré si queréis hacerlo si os cuento el proyecto y el modo en que podrías participar en él.

            Esta es mi PROPUESTA.
La trama de la micronovela “Las últimas voces” responde a la división clásica, a esa que conocemos todos:

-Introducción: Unas grandes naves, extraterrestres sin lugar a dudas, se acercan a la Tierra. Lo que empieza a ser una noticia en todos los informativos pronto se transforma en una gris y amenazadora presencia. Se acercan despacio, sin prisa y sin pausa. Las vemos, no podemos no verlas. Durante meses.
-Nudo: Las naves han llegado a la superficie terrestre. Mientras los hombres hablamos, conjeturamos, pensamos en el primer contacto o lo intentamos provocar, de las inaccesibles naves nada nos llega. No sabemos qué quieren o por qué nos han elegido.
-Desenlace: Hemos descubierto algunas cosas: que las naves nos están quitando el agua, que el nivel de los océanos retrocede, que no nos podemos poner en contacto con ellos, que los seres humanos les somos indiferentes.
 
Partiendo de ese argumento, os cuento CÓMO SE PUEDE PARTICIPAR.
Elige a una persona de este planeta y sitúala en un momento de la historia (en la introducción, en el nudo o en el desenlace, en sólo uno de ellos); y déjala hablar, déjala que nos diga qué siente, qué se le pasa por su cabeza, qué mira, qué imagen quiere que recordemos, cómo se enfrenta a esta situación y la influencia que tiene en su vida. Y podrá hacerlo como quiera: escribiendo, dibujando, con una foto, con un video, con lo que sea, con lo que se encuentre más cómodo.
Lo único realmente importante es que:
-nos ciñamos al momento que elegido, ese en el que vive vuestro protagonista, desde el que nos habla: introducción, nudo, desenlace (lo que nos permitirá estructurar un poco la micronovela, sólo un poco);
-y me enviéis el texto/imagen/fichero/enlace en que todos podremos ver/oír/leer esa “voz” e incorporarla a la micronovela.

Después los miércoles (por decir un día) publicaré esas contribuciones con las que la novela (si aceptáis la propuesta) irá creciendo, una novela en la que los hombres hablan de sus últimos días en la Tierra (dividida en tres capítulos: introducción, nudo, desenlace).

¿Os animáis? ¿Os apetece?
¿Os vais a quedar mudos mientras el mundo se acaba?, ¿en serio?

Empezaré yo (o no), los tres primeros miércoles publicaré textos míos, para abrir boca, para que os lo vayáis pensando; y después poco a poco, juntos, veremos hasta qué punto este proyecto, esta propuesta, os parece interesante.

En cualquier caso gracias, y para lo que sea, ya sabéis, usad los comentarios o escribirme. Nos leemos y a lo mejor… hasta nos escribimos.

12 de enero de 2016

El vacío

Un día aparecieron en el cielo unas naves grandes y extrañas, extraterrestres, y nuestro mundo, de un modo u otro, se llenó de ellas: las noticias, los documentales, los debates, las conversaciones en el ascensor, los chistes, los juegos de los niños, las charlas en la cama con la pareja.
Durante algún tiempo oímos toda clase de cosas, y las dijimos, intentando esquivar el miedo: teorías absurdas sobre primeros contactos, nuevas religiones, discursos iluminados, proclamas apocalípticas; y, mientras nosotros hablábamos, aquellos artefactos grandes y grises aterrizaron aquí, en silencio.
Hasta que un día alguien, en vez de hablarnos de lo que podía pasar, nos contó lo que ya estaba ocurriendo: las naves se habían situado en las orillas de nuestros océanos y estaban vaciándolos, literalmente. Y muy pronto todos pudimos comprobar con nuestros propios ojos, en cuanto quisimos mirar, que aquello era cierto, que las olas ya no escalaban las playas, que en ellas había cadáveres de peces extraños, que los barcos lamían la arena con los remos y que las naves, aquellas naves, dejaban dolorosas y profundas huellas en las orillas, persiguiendo esa agua que hasta entonces habíamos creído nuestra.
Desesperados, intentamos comunicarnos con aquellos seres: gritos, súplicas, balas, rezos, pero todo acabó estrellado contra una indiferente y fría superficie metálica.
Nada podía hacerse.
Desde entonces, impotentes y rendidos, cada día más vacíos y secos, algunos de nosotros hemos elegido este acantilado que no cesa de crecer para contemplar el final de todo, a la espera de que llegue el día en que el dolor nos empuje a llenarlo con nuestros propios cuerpos.

11 de enero de 2016

Hablemos un poco

Sé que los tiempos cambian. Veo que los blogs decaen, se abandonan. Y a un tiempo me parece lógico y siento nostalgia.
Leo que muchos de vosotros publicáis libros y ganáis concursos importantes, y está bien que las ilusiones se cumplan pero… sigo sintiendo extrañamente al margen.
¿Por qué? Porque sigo aquí, tan pesada y tan encantada en este blog, como antes y como siempre; pensando aún (qué cabezota) que las redes sociales nos brindan una oportunidad, casi a estrenar, de escribir de otro modo, entre muchos, construyendo cosas que no estoy segura de saber cómo se llaman.
Nunca antes, como ahora, una historia puede estar formada por una nube de textos, fotografías, imágenes y vídeos, tener innumerables autores y ser contada de muchas maneras, con multitud de matices, sensibilidades, detalles y puntos de vista.
Sí, ya sé que algo de eso hemos hecho; pero… 

Mañana publicaré un micro y al día siguiente os haré una propuesta.
Aún habré de esperar un poco para saber si os atrae lo bastante como para que aportéis vuestro particular granito de arena.
Mañana, pasado y… esperar. Ya estoy cruzando los dedos.

Vosotros, vuestros libros y vuestros concursos; yo, mi blog y mis cosas.

6 de enero de 2016

Risak


Después de mi experiencia escribiendo para niños, materializada en La brujilla Carlota y Los amigos de Carlota, hice una incursión en la ciencia ficción; como resultado de la misma nació Risak, lo más largo que he escrito hasta la fecha.

http://www.bubok.es/libros/21054/Risak

Aunque, y como a la tercera es la vencida, ahí me planté.
Fue más tarde, bastante más tarde, cuando abrí un blog, con el que sigo y que no tengo pensado cerrar todavía, un espacio en el que sólo tenían cabida microrrelatos pero que ahora, con el Año Nuevo, crece y se amplía para albergar todas mis letras, vengan de donde vengan.
¡Felices Reyes Magos!