8 de octubre de 2014

Micronovela: “Una vida esdrújula”

El pasado 27 de agosto de 2013 en el blog Palabras, fotos, días publiqué un microrrelato titulado “Crónico” y ha sido a partir de él, de acento en acento, como ha surgido la micronovela “Una vida esdrújula”.
Permitidme ahora deciros como podéis leerla.
Pinchando en la imagen que tenéis debajo, accederéis a un texto, el microrrelato “Crónico” que os he mencionado antes; leedlo del tirón, sin entrar en los enlaces, y después empezad de nuevo, pinchando en todos y cada uno de ellos.

(Importante: los enlaces siempre parten de una sola palabra de modo que, “modélico católico” son dos enlaces distintos, dos capítulos de la historia, aun cuando a simple vista parezcan sólo uno.)   

http://unavidaesdrujula.neocities.org/Unavidaesdrujula.html

6 de octubre de 2014

Calabazas


 Me lo había repetido muchas veces. “Dependiendo del color que tengan los sueños, así se teñirán durante la noche las sábanas y se vivirán los días”.
El naranja, me confirmó aquella mañana, es estimulante, manifiesta audacia y deseos de aventura; y sólo por eso y por ser ella, la seguí. Sin embargo, aunque saltamos juntos por la ventana, a ella la vi elevarse hacia el amanecer mientras yo simplemente caía sobre un puesto de verdura.

(microrrelato escrito a partir de la imagen)

3 de octubre de 2014

El explorador

A machetazo limpio se abrió paso en ese bosque tan extraño. Consultó la brújula y dijo: “Creo que estoy avanzando por el Quijote, según el mapa debo de andar por el capítulo XVI, dentro de la tercera parte, hacia el quinto párrafo y en dirección sur”, elevó la vista, intentó abarcar la multitud de hojas que conformaban aquel aún extraño pero sugerente paisaje y añadió, “la biblioteca, no creo que nadie en la clase haya llegado tan lejos”.

1 de octubre de 2014

Verdugos

A la horca fuerzan.

29 de septiembre de 2014

Verdes

Eran abuela, madre, hija y tía o, quizás cuatro amigas, no es importante.
Desde el interior de la casa veían pasar la vida, asistían a los paseos y a las carreras, a las zancadas y a los pequeños atascos, a los asaltos y a las cazas. Con el corazón en un puño esperaban y deseaban a un tiempo: internarse en la acción y permanecer al margen.
Sin embargo para ellas, las fichas verdes del parchís, como a nosotros nos pasa, la suerte no atiende a razones, oraciones o ruegos. El azar depende solo y exclusivamente de la cara por la que el dado caiga.
Más concretamente en su caso y como viene siendo costumbre, han de entrar en acción en cuanto sale un cinco. Mientras que nosotros, dueños de las manos que mueven sus dados, el comienzo de la partida se produce al nacimiento si bien en algunos casos el inicio de la vida puede llegar a retrasarse durante años.

26 de septiembre de 2014

Subirse al carro

Entró en casa, oyó ruidos en el dormitorio y empezó a pensar que sus sospechas eran ciertas. Ya en la puerta de la habitación, descubrió al marido de su mejor amiga, la misma que yacía en la cama desnuda e inerte junto al que era su marido también muerto y con un tiro en la cabeza. Se quedó mirándolo en silencio, admirando el cuidado con el que ya estaba limpiando huellas; intercambiaron una mirada de complicidad, repasaron juntos la escena, se despidieron, le dio las gracias junto a la puerta del ascensor y, hasta que no hubo salido del inmueble, ella no volvió a la casa para llamar, entre lágrimas y sollozos entrecortados, perfectamente histérica, a la policía.

24 de septiembre de 2014

Viento

Mi sombrero voló.
Subimos juntos.

22 de septiembre de 2014

Aislado

Le llevó algún tiempo comprender que aquellos barrotes que, en un principio tanto le hirieron, servían para alejarle del opresivo ambiente en el que había vivido al tiempo que dejaban el espacio necesario para que sus ideas, sus propias ideas, le liberasen.

19 de septiembre de 2014

Aprendiendo a dominar el fuego

Las noches eran aburridas, frías y largas; esa fue la razón principal por la que le aceptamos, para poder luchar contra el frío y alejar a los animales. Sin embargo su poder no era tanto como él creía, antes de que se diera cuenta algunos lo imitábamos con éxito a escondidas.
Poco después un hombre le hizo tropezar o una mujer lo empujó, poco importa, el caso es que cayó en el fuego que él mismo, haciendo aspavientos y dándose importancia, había encendido.
Así fue como aquel pesado se convirtió ante nuestros divertidos ojos en cena.

18 de septiembre de 2014

El discurso del ahorcado


-Construyen edificios cada vez más altos para estar cada día un poco más lejos  de nosotros -dijo el mendigo.
-¿Y por qué los suelen cubrir de cristal? -preguntó el más joven.
-Por muy distintas razones: para controlarnos, para tener vistas sobre la miseria que esquivan, para recordar que han de luchar por no caer al suelo, para ver un simulacro de cielo a través de grueso cristal ahumado y decir que hace buen día, mientras la temperatura de su aire la regula el ordenador central del edificio inteligente.
-¿Cómo sabes eso?
-¿Ves la soga que llevo al cuello?
-Sí.
-Pues antes era una corbata.

15 de septiembre de 2014

La pesadilla

Con cada acometida el mar revive el naufragio. Lo repasa. Lo repite.

12 de septiembre de 2014

El cebo

La noche está en silencio. La mujer avanza sola con pasos elásticos hacia su cita y registra su entorno: un hombre fuma en una escalera de incendios, una vecina saca la basura, un perro olisquea y orina en una farola, un borracho duerme plácidamente en el callejón, una pareja se funde en un beso. Ve lo de todas las noches, lo de siempre: gestos congelados, a la expectativa, miradas esquivas y silencios.
De pronto, por el fondo de la calle, se oye el motor de un coche sin luces, negro, que para precipitadamente junto a ella; alguien abre la puerta lateral, la quieren atrapar, la capturan, la hacen desaparecer mientras ella apenas logra emitir una protesta o un gemido.
Para cuando el vehículo arranque, el dispositivo ya se habrá puesto en marcha y los policías surgirán de las sombras que lamían el asfalto de las aceras, apagando sus cigarros, mirando sus relojes y calándose el sombrero.