16 de abril de 2014

La preocupación

El reflejo sabe demasiadas cosas de la familia. Tiene abiertas de forma permanente ventanas a la realidad en los cuartos de baño, en los armarios de los dormitorios y en la entrada de la casa; es así como ha logrado unir las piezas de esa historia que le ocultan a su dueño.
            Durante un tiempo el reflejo piensa en cómo contarle lo que está pasando, en cómo darle las malas noticias, pero al final descubre que lo único que puede hacer es  seguir reproduciendo los movimientos, tan puntual y exactamente como ha hecho siempre.
            Mientras el hombre, ajeno a todo, se acerca al espejo y cree descubrir algunas nuevas arrugas.

14 de abril de 2014

Petición de mano en el Burger King

Estaba harto de pedir aros de cebolla y, también, profundamente enamorado de ella. Un día lo encontré, tenía el tamaño exacto y no pude esperar a que se enfriase.
A día de hoy la quemadura en el dedo anular ya casi está curada y yo sigo luciendo una sonrisa.

11 de abril de 2014

Ruleta rusa



Algunas noches, mortalmente aburridos, echaban salsa de ajo en uno de los litros de sangre y bebían.




(microrrelato publicado en el nº 133 de la Revista Digital miNatura, escrito como respuesta a su convocatoria sobre el tema: “vampiros”) 

10 de abril de 2014

Ghetto







          Sobre aquellas estacas de madera, las que forman la verja que rodea el pintoresco pueblo, existe una vieja leyenda. Se dice que, con ellas y a golpe de martillo, hombres y mujeres valientes lograron vencer a los vampiros, llegando a acorralarlos dentro de los muros de la aldea y que sólo la presencia de esos pedazos de madera los ha mantenido y los mantendrá a raya durante siglos. 






(microrrelato publicado en el nº 133 de la Revista Digital miNatura, escrito como respuesta a su convocatoria sobre el tema: “vampiros”) 

9 de abril de 2014

Vampiros

       



          El amanecer siempre nos estuvo prohibido. Hoy es un reality show.
(microrrelato publicado en el nº 133 de la Revista Digital miNatura, escrito como respuesta a su convocatoria sobre el tema: “vampiros”) 

7 de abril de 2014

Contabilidad

        Se conocieron en diciembre, entre cifras, facturas y recibos, cerrando un intrincado ejercicio contable.      
Desde el primer momento, a él le resultaron atractivas las marquitas de color rojo que ella mecánicamente hacia junto a cada número; en cuanto a ella, alguien dijo haberla oído comentar lo extremadamente ordenado y preciso que era él.
         Estaban hechos el uno para el otro y, aunque el amor poco tiene que ver con los números, durante el tiempo que duró su noviazgo ellos disfrutaron midiendo el valor de un beso o de una caricia, poniendo orden en la contabilidad de sus te quieros, o acomodando el deseo de estar juntos a cuadernos llenos de cifras.
            Se casaron.
Durante el día llevaban las cuentas de las empresas para las que trabajaban, pero por la noche se sumergían en las hojas de cálculo en las que tomaban nota de su amor. Y cada fin de año, con las uvas, archivaban juntos el papeleo del ejercicio anterior y rotulaban, con la misma ilusión de un niño, cuadernos y ficheros informáticos con los cuatro números del año que empezaba.
Hasta que llegó aquel diciembre, ése en el que él tenía tanto trabajo. Fue entonces cuando ella encontró que algunas cuentas no cuadraban, que él había hecho ingresos que ella no había recibido, que había gastos de los que era imposible encontrar factura. Con los ojos llenos de lágrimas, buscó en las anteriores contabilidades hasta dar con las pruebas que justificaban su sospecha: él había sido muy hábil, hacía años que llevaba dos contabilidades y ella, ella era poco más que otro activo, un activo cada día con menor valor.         

(Según define el Marco conceptual del Plan General de Contabilidad español, los activos son los bienes, derechos y otros recursos controlados económicamente por la empresa, resultantes de sucesos pasados de los que se espera obtener beneficios o rendimientos económicos en el futuro.)

4 de abril de 2014

Piedra y nido

El blog llamado “Piedra y nido”, del que es responsable Patricia Nasello, está empezando a tomar forma. Poco a poco, semana a semana, ella va ampliando su “antología mínima”, su selección.
Tengo la inmensa suerte de estar allí con “Tiempo de más”, un texto al que le tengo un especial cariño y que participé en el I Concurso de microrrelatos El Microrrelatista, ¿os acordáis?
Gracias, Patricia. 

2 de abril de 2014

Foto familiar

           Mira, en ésta conseguimos estar todos juntos, incluso la tía Casandra que se negaba siempre alegando que no era nada fotogénica. Sin embargo, sí, en ésta sí que está. No recuerdo cómo o quién consiguió convencerla; ahora que lo pienso, es posible que alguien le prometiese unas cuantas misas y cumpliese su promesa, porque no recuerdo haberla vuelto a ver desde ese día. Sí, también por eso la fotografía es tan especial, única. Lo cierto es que a la tía la cámara de fotos nunca la quiso, ni cuando estaba viva ni cuando muerta; es curioso, ¿verdad?, pero tampoco resultó ser una ventaja que fuese traslúcida.

31 de marzo de 2014

Cada soldado cuenta

Como barco no parecía gran cosa, apenas era un cuadrado relleno de tinta azul; pero cuando su dueño dijo: “Hundido”, sólo entonces, tuvo que admitir que aquella batalla estaba perdida.

28 de marzo de 2014

Psicología básica

La pesadilla era recurrente. Varias veces al día se veía enfrentada a la misma persona, una señora de mediana edad, cuyo aspecto general parecía cambiar de una forma incomprensible dependiendo de la hora; una mujer que, independientemente de lo que viese, muy pocas veces, la miraba y la sonreía; que más bien al contrario, tenía como costumbre acercarse, escudriñarla, fruncir el ceño y suspenderla.
Al final, siguiendo el consejo de sus amigos, había ido al médico. Para su sorpresa, éste le había enviado al psicólogo y ahora el especialista le estaba diciendo: “no se preocupe, pronto aceptará que es un reflejo, no hay ningún problema”.

26 de marzo de 2014

Rituales



            No existe una norma sobre el modo en que el diestro ha de vestirse. Sin embargo sí se puede asegurar que: el traje reposará doblado con cuidado en una silla, le asistirá una persona de confianza y en la habitación reinará el silencio y el respeto por la faena a realizar.
            Curiosamente el modo en que se visten los siniestros es muy similar. En ocasiones, eso sí, si al acabar el maestro no está completamente a gusto, lo paga el mozo que le ayudó en la tarea. Con su vida, por lo general.

(microrrelato escrito para el concurso “Captura un instante en 100 palabras” e inspirado en la foto)

24 de marzo de 2014

Distante


Me gusta también cuando está enfadada, cuando el brillo de sus ojos dejan de abrasarme y me dan descanso, cuando se cierran sus labios y la luz se queda encerrada dentro de su boca, cuando siento algo así como frío y añoro su piel cálida, cuando empiezo a echarla de menos y necesito volver a conquistarla, cuando temo que esta vez no me deje volver a su lado.
Me gusta, como me gustan todas; pero sólo ella me gusta enfadada, como está ahora, tan distante y, sólo si me perdona, tan mía.


(microrrelato finalista en Triple C: Minificciones a partir de una imagen, junto al escrito por Patricia Nasello)