26 de marzo de 2015

El pescador

No tuvo suerte aquella noche.
Se había propuesto salir a pescar el esqueleto de una historia, algo a lo que coserse al costado, con lo que llenar las horas y las páginas, a lo que nutrir; y sólo encontró un título, un autorretrato triste de cómo se sentía, apenas cinco palabras. “El viejo y el mar” había escrito.
Sólo al día siguiente, cuando las volvió a leer encabezando la hoja en blanco que salía de la máquina de escribir, entendió cuán grande era aquello que había pescado y dejó que la historia, como una red, le atrapase.






 (microrrelato seleccionado en el concurso convocado por Artgerust y publicado en el libro “Por quién doblan las campanas, concurso homenaje a Ernest Hemingway”)

23 de marzo de 2015

Risoterapia

A la sexta puñalada notó que el enfado le abandonaba; sin embargo, le asestó una más: la de gracia, para asegurarse, para que no hubiese dudas. Y comenzó a sonreír, a partirse de risa, de mucho mejor humor que un muerto antes. Sin duda.

19 de marzo de 2015

Efecto dominó

Había perdido su canica preferida.
La canica que le había regalado su padre en el último cumpleaños.
Un cumpleaños triste porque ya no estaban juntos.
No vivían juntos desde que sus padres se habían separado.
¿Por qué se habían separado?, nunca lo supo.
Nunca supo que su padre tenía una aventura y su madre le había echado de casa.
Una casa con jardín, que ahora les venía demasiado grande.
Tan grande como la tarta que le compró su padre para ese día.
Un día que odiaba, como éste, en que había perdido la canica.
La canica que era su prefería y que odiaba por lo que le recordaba.
Lo que le recordó que este fin de semana estaría con su padre.
Y su padre siempre le regalaba algo.
Algo como una canica, como un coche eléctrico o… como volver a casa.

16 de marzo de 2015

En prácticas

Malo era que la hubiesen secuestrado y que aquel hombre se acercase a ella con una sierra mecánica en las manos. Sin embargo, lo peor había sido ver la L de tamaño reglamentario que tenía en la espalda.

12 de marzo de 2015

El ojeador

En cada cuerpo, un corazón. Con cada latido, un río. Y éstos extendiéndose por la ciudad que se abre bajo mis pies.
Percibo con claridad el aroma inconfundible de la sangre, siento como satura mi olfato y me enciende. Nadie me ve; me atrevo a sonreír, dejo que los colmillos escapen de mi boca y ensayen un mordisco.

(microrrelato escrito para esa fotografía, una propuesta de la IM)

imagen de Christian Pereira Rogel


9 de marzo de 2015

Formas

Un cuadrilátero es más calculador, eso sin hablar de que con sus vértices puede hacerte daño. En cambio las circunferencias, ellas, son capaces de los mejores abrazos; eso sí hay que evitar que se te acerquen al cuello, no sea que entre mimo y mimo vayan a dejarte sin aire.

(microrrelato publicado en el blog Cincuenta palabras)

5 de marzo de 2015

Hay que reconocerlo

A nadie se le ocurrirá que solo quiso volar, como antes tampoco nadie pensó que intentaba vivir sin comer o vaciarse de sangre. Muchos dirán que se ha suicidado y no se equivocarán del todo; pero yo quiero pensar que al fin tuvo éxito y que logró alcanzar la muerte de la manera más bella. Le imagino extendiendo los brazos como alas y mirando el cielo; creo ver en su rostro un pico y una sonrisa. Por eso no puedo hacerlo, no quiero ver la huella del asfalto en su cuerpo.

2 de marzo de 2015

Revida

Tuvimos que aprenderlo todo de nuevo, que hay gente que levanta la mano para acariciarte, que se puede llorar de risa, que esconderse es un juego, que para pasar miedo puedes ver una película, que no siempre los mayores mandan, que existen muchas posibles respuestas a las preguntas, que la piel es blanca y lisa, que el silencio no tiene por qué ser triste o qué es eso que los otros llamaban con los ojos soñadores “familia”.
Ya digo que, desde que huimos de casa, tuvimos que aprenderlo todo; pero lo cierto es que nos gusta.

(microrrelato finalista del concurso convocado por Tribune for Human Rights con motivo de difusión de la película “Refugiado”, a cuyo preestreno tuve el placer de asistir el pasado jueves)

26 de febrero de 2015

Llevamos el fuego

La rueda delantera del carrito de supermercado, lleno de las cuatro cosas que aún tenemos, está rota. Por este motivo avanzamos despacio y torpemente hacia ese destino que nos hemos fijado y en el que no encontraremos nada nuevo. Sin embargo, hoy, no me importa, empujo sin parar, me pregunto qué comeremos; pero siento que el verano y su promesa de paseos gozosos están al acecho. Me pararé bajo la luz del sol y, cerrando los ojos, empezaré a recordar la piel que tienes debajo de esas capas de ropa que te han protegido del invierno. Sí, pronto mandaré a mis dedos a que pinten caricias en tu piel y en tus huesos. No tenemos nada pero hoy, gracias a esa rueda traicionera, algo tenemos.   

23 de febrero de 2015

El tragafuegos

Le faltarán, al menos, un par de centímetros para alcanzar la barra del trapecio; en cambio, le sobrará miedo para hacerse cargo de los leones. Para ser payaso, debería de tener gracia; para mago o equilibrista, elegancia; pero nada de eso tiene. Aunque quizás… podríamos hacerle un nudo y decir que es contorsionista o tirarle a un balde lleno de agua desde lo alto o dejar que le troceen. ¿Para qué quieres que le busque trabajo, porque es guapo y les gustará a las mujeres o porque necesitas un poco más de tiempo para ponerme los cuernos?  

19 de febrero de 2015

Posts con tuits (1)

*La última imagen que tengo de ellos juntos es la de mi hombre antes de irse para siempre junto al hijo que, como le confesé, no era suyo.


*A escondidas lo enterraron en su lugar preferido, donde había pasado mejores ratos. Debajo del tobogán. En el parque.


            *Le despidió y el paisaje empezó a moverse.
            Cuando se paró,  ella seguía allí con el mismo gesto en las manos.
            Un viaje circular… ¿es viaje?


            *No se atrevía a escribirla un mensaje o a seguirla.
            Su valor sólo llegó para, tras retwittearla, apartar muy deprisa las manos.


            *No sé cómo lo hizo.
            Llegó, quebró el paisaje y se convirtió en mi único horizonte.


*Demasiado tarde el vampiro descubrió que era anémica. En cuanto salió por la ventana y cayó en picado.


*Fue en legítima defensa.
Su presencia me hería la conciencia desde el día en que empecé a pegarla.


*Sufrimos la enfermedad llamada “ausencia”.
            Buscamos en el cielo el planeta azul de nuestras leyendas y que hace siglos que perdimos.


*Los viajes en avión rompen el tiempo. Sabes dónde llegas, pero no sabes cuándo.


*Cuando llegué aquí, fueron ellos quienes vinieron a buscarme.
Dicen llamarse familia, esos extraños.

16 de febrero de 2015

Tablas

Este se va a enterar de lo que vale un peine, va a sacar la cartera, a comprarme media tienda y arreglarme el mes, como que me llamo Maruja y tengo que llevar comida a casa.
Había leído que debía estar motivada, vencer al desánimo y estar dispuesta a todo; y ella lo estaba.
A continuación, mientras él cotilleaba en el muestrario de botones, fue a cerrar disimuladamente la tienda con llave; siendo más tarde, cuando se volvió para atenderle con una sonrisa en los labios, cuando descubrió una navaja en sus manos.