25 de junio de 2018

La torre más alta

Supongo que tuvimos suerte, que disponer durante un tiempo del almacén de un restaurante y vivir sobre el mar de nubes ha sido un privilegio; yo no voy a negarlo, no cuando tantos no pueden contarlo. Sin embargo, que nadie piense que estamos a salvo, que no tenemos problemas o que la vida nos es fácil. Empieza a faltarnos la comida y el agua, el silencio hace mella en nuestro ánimo y la nube de contaminación creciendo sin parar pugna por alcanzarnos. Ayer por ejemplo el geranio, el pequeño geranio que teníamos en el piso de abajo para que nos avisase, fue encontrado quemado por el ácido.

(microrrelato incluido en “Menguantes”, libro que puedes descargarte en este enlace)

22 de junio de 2018

Piratas

Nadie gobernaba el yate que se mecía con elegancia y suavidad sobre las olas. Dentro, empujados por ellas y desde hacía días, algunos cuerpos rodaban por la siempre antes limpia y lustrosa cubierta.

20 de junio de 2018

Soldado

Odiaba la noche, me dijo, en la que crecen los sueños sin control, dejando una almohada de pesadillas y lágrimas, y la necesidad de que algún día todo se evapore cuando llega el alba.

18 de junio de 2018

Vacío de poder

—No sé por qué persistes en esa ridícula actitud. No es normal este silencio tuyo, ese permanecer al margen de todo. Cuarenta años diciéndome lo que tenía que hacer y pensar, anulándome, para que ahora te quedes ahí callado dejando que el tiempo pase. Sobre esto no dijiste nunca nada y ahora ¿qué?, ¿te enterramos o te incineramos?

15 de junio de 2018

Sacudidas

El anuncio de su llegada lo anticipó un ruido sordo, después las copas empezaron a chocar entre sí y la vajilla de plata a moverse. El bamboleo de las lámparas encima de nosotros y el que algunos enseres se cayesen terminaron por completar el cuadro. Lo teníamos encima, otra vez el miedo. Era tarde ya para correr hacia la puerta y muy difícil predecir qué sería esta vez: ¿un incendio en la piel?, ¿un tsunami dentro de los ojos? Nos encogimos tanto como pudimos y esperamos a que llegase padre, el dueño del dolor y del desasosiego.

(microrrelato presentado a la cuarta ronda de La Copa de Esta noche te cuento, que debía contener la palabra “bamboleo” pero ninguna “b”)

13 de junio de 2018

El elegido


El bamboleo de las caderas de Pilar, cruzando la plaza de la villa de parte a parte, acalló como siempre a los parroquianos. Uno dejó las cartas en la mesa, otro una frase en el aire, aquel un vaso en suspenso. Una mujer, pero fuera de su alcance. Mientras, no muy lejos de allí, una persona tenía otras preocupaciones: ¿cómo podría decirle, sin hacer daño, que la quería pero que no cumpliría con lo prometido: colgar la sotana e irse a vivir juntos?  

(microrrelato escrito, y que no presenté, a la cuarta ronda de La Copa de Esta noche te cuento, debía contener la palabra “bamboleo” pero ninguna “b”)

11 de junio de 2018

Qué recuerdos

La primera vez que hinqué los dientes no fui todo lo fino que me hubiese gustado, un surtidor de sangre surgió de aquel cuello y acabé sorbiendo las gotas igual que tú ahora, feliz en tu ignorancia, comes cerezas.

8 de junio de 2018

El que ríe último

—Que se arrime un poco más al borde de la cama, que se acerque.
El abuelo se moría y yo no quería verlo; pero noté el empujón de mi hermano, la mirada de mi padre, un gesto de mi madre y, quizás, la risa nerviosa de mi hermana pequeña.
Después, vi cómo dejaba de respirar, cómo se le congelaba el gesto y, justo cuando iba a llorar, ellos empezaron a reírse. No podía ser. ¿Una broma?, ¿otra vez?
Miré hacia la cama y sonreí, no, esta vez la razón estaba de mi parte, él no volvería a moverse.

6 de junio de 2018

No me mires


Estas vacaciones en julio y en la playa han sido una buena idea, más aún si el pequeño deja de llorar por haberse perdido, se anima a comer algo y empieza a entretenerse con los juguetes. Una buena idea, ya te digo, no me mires como si me hubiera vuelto loca; poco importa que le haya traído con engaños y no sea nuestro, lo que cuenta es que con él empezamos a ser la familia que la naturaleza y los médicos nos niegan. No te quedes ahí parado, deja de mirarme y actúa; te recuerdo que queríamos una familia numerosa.

(microrrelato escrito para la tercera ronda de La Copa de Esta noche te cuento, que debía titularse “No me mires” y transcurrir en “julio”, se nombrase el mes o no; micro con el que pasé a la cuarta ronda)

4 de junio de 2018

Nana

El leve crujir de la viga de la que cuelga su padre se oye con mayor claridad las noches de insomnio. ¿Cuántos años han pasado ya? Sin embargo, aquellas imágenes y olores parecen no envejecer nunca. El gemido rítmico de la madera a causa del balanceo del cuerpo, la escalera y los brazos de madre ayudándole a retirarlo, el ruido constante del agua limpiando la sangre de la bañera, la charla sobre viajes con el vecino a causa de la presencia de las maletas. No, hacer justicia no es fácil, aunque peor era vivir con él.

(microrrelato incluido en “Menguantes”, libro que puedes descargarte en este enlace)

1 de junio de 2018

Ignorante

            Hoy, en cuanto me he despertado, he sabido que algo había cambiado. Minutos después, tras un vistazo rápido, he concluido que estoy solo, que se ha ido y lo ha hecho sin llevarse nada, en silencio y en mitad de la noche. No sé por qué. Porque haya dejado de quererme no es una razón ¿es que acaso la he querido yo?; ¿porque se me haya ido la mano alguna vez?; ¿porque uno dice quererla como le decía yo a las fulanas?
            Y porque no sé por qué, solo por eso y que conste, es por lo que lloro.

(microrrelato escrito para la segunda ronda de La Copa de Esta noche te cuento y que debía contener las palabras “No sé por qué”; con el que logré pasar a la tercera ronda)

30 de mayo de 2018

Una historia que parece cuento

Maldigo el día en que mezclé la suerte que habían de correr mis poemas con la de un ministro contra el que se levantaría un pueblo. Mis palabras quemadas, perdidas (“yo soy un hombre… y también lloro”) y sin embargo la poesía, esa mujer desconocida (“¿qué es poesía?”) vuelve a rodearme de un “rumor de besos” y de un “batir de alas”. Así es como domo las palabras, las retuerzo y vuelven mis rimas, que fecho y guardo junto a mi pecho.
Fue después, en ese Madrid moderno por el que circulaban los tranvías, cuando mis pulmones, curtidos en mil batallas, pierden. Me descubro “todo mortal” y acabo yéndome un día en el que hasta el Sol se apaga en el cielo. Y es con mi muerte donde empieza la leyenda, un cuento; y son mis amigos, que publican desordenados mis versos, quienes cuentan una historia de mí que no soy completamente yo pero que, curiosamente, me convierte en ese rostro que te mira desde un billete.

(microrrelato escrito para al concurso “Personajes de Sevilla”, cuyo protagonista es Bécquer, concurso ganado por Ana Grandal con este estupendo micro: “El peso de la conciencia”)

29 de mayo de 2018

El micro tuneado que traje de Sevilla


28 de mayo de 2018

El micro tuneado que llevé a Sevilla



Como puedes ver, soy la unión (más o menos ocurrente) de unas cuantas latas vacías; y vacío estoy, no te puedes imaginar de qué forma.
Sin embargo la suerte me ha traído a esta reunión de amigos y a tus manos. Ha llegado a mis oídos que tú podrías contarme algunas historias. ¿Lo harías, querrías hacerlo? No creo que pueda haber un mejor relleno para unos simples botes de conserva.

(el fantástico robot mochilero es obra de Jose Luis Rafael Lázaro, os paso la dirección de su blog para estas cosas y para que echéis un vistazo: Poderío Robot)

25 de mayo de 2018

La fuerza del destino


La madrastra, aparte de dos hijas feas y bastante mal humor, tenía una biblioteca a la que solo dejaba entrar a Cenicienta con el único propósito de que limpiase el polvo. La joven, aun cuando tenía demasiado trabajo, pronto supo encontrar en aquella habitación una oportunidad para olvidar su día a día, disfrutar de los breves periodos de soledad y alejarse de las caprichosas órdenes.
Fue entonces, por casualidad, cuando descubrió los cuentos clásicos.
Con sorpresa leyó que su destino estaba escrito y, como era muy trabajadora, se preparó para afrontarlo; así estudió la historia del país que reinaría, se formó en diplomacia y relaciones internacionales, aprendió un par de idiomas y decidió que sería una reina discreta y cercana.
Después llegó, como todo el mundo sabe, lo del baile y el zapato.
Y comieron perdices y fueron felices, y lo hubiesen sido más aún, si en el cuento hubiese quedado más claro ese fetichismo enfermizo que dominaba a su marido y que era mencionado como de pasada.