23 de abril de 2015

Helada

El otoño pasado los libros que tengo en casa perdieron en un par de semanas todas sus hojas. Pensé que no habían recibido los cuidados adecuados, que no recibieron la necesaria cantidad de luz, o que sus historias por falta de aire fresco habían acabado por pudrirse.
Durante las largas noches de los meses de invierno, he convivido con sus  cadáveres, negándome a reciclarlos como algunos me aconsejaban. Hoy, el tiempo ha venido a darme la razón: limpiando el polvo he creído ver algo así como unas pequeñas yemas, unos bultitos oscuros de los que parecían querer salir algunas letras. Ahora, sólo esperar la salida de las nuevas palabras y pensar en las historias que a buen seguro pueden crecer con mis cuidados, me llena emoción; pero a la vez temo por ellas, es posible que acabe por afectarles la helada que dejaste detrás de ti, cuando te marchaste de casa. 




(microrrelato escrito para Esta noche te cuento)

20 de abril de 2015

Origen


imagen de Christian Pereira Rogel



Cumpliendo con la infinitesimal probabilidad de que todo lo pueda pasar efectivamente ocurra, en aquella mota de polvo explotó la vida.  







(microrrelato escrito para esa fotografía, una propuesta de la IM)

16 de abril de 2015

Echando raíces

imagen de Christian Pereira Rogel








En cuanto el proceso se estabilizó, el hombre menguante empezó a pensar en un huerto.




(microrrelato escrito para esa fotografía, una propuesta de la IM)

13 de abril de 2015

Margarita se llama mi amor

A cada vuelta del tambor de la lavadora cambiaba de idea: seguía viviendo con ella, se iba, seguía viviendo con ella, se iba. Cuando llegó el centrifugado, la alternancia de los pensamientos y las dudas le amenazaba con un dolor de cabeza; pero afortunadamente, tras emitir un suspiro, el aparato paró. Fue entonces cuando vio que la colada de ropa blanca estaba de color rosa. Poco después descubría que el causante era un minúsculo tanga rojo y, aún con él en la mano, casi sin darse cuenta, se le pintó una sonrisa, esa que aún le dura.

9 de abril de 2015

Gliese 581g

La nave sufrió un largo y penoso viaje. Vacía, silenciosa y fría había cruzado el cosmos, huyendo del planeta hacia otro que alguien había calificado de habitable. No había ningún humano en ella y sólo un tercio del banco genético de especies que a éstos les hubiese gustado lanzar al espacio; no, nada había salido como estaba previsto.
Después, eones de tiempo después, cuando la Tierra sólo era un punto gris girando alrededor de un cadáver, la nave aterrizó suavemente en una superficie nueva, donde ahora nos encontramos, se abrió como una crisálida y extendió su extraño polen, el germen de todas las vidas que somos, punto desde el que creció todo este caos, seguros de que si hubiera llegado uno sólo de aquellos seres o el banco hubiese estado completo, las cosas serían de otro modo y nos sentiríamos dioses y no, como somos, gusanos. 


(publicado en la revista miNatura nº 141, tema propuesto: “Cosmogonía”)

6 de abril de 2015

El pueblo azul

Durante siglos el agua y el viento habían erosionado aquella ciudad reduciéndola a arena; hasta que llegó el día en que sus habitantes se descubrieron desamparados y solos en mitad de un desierto nuevo, capturados por la sorpresa, quizás más espejismos que personas.

2 de abril de 2015

Payaso

El mago entró en el camerino, perplejo y desconcertado. Su actuación había sido un completo éxito, en sus oídos resonaban aún los aplausos del público y las risas, sin embargo ninguno de sus trucos había salido bien.

30 de marzo de 2015

La huida

Habían sido años de oscuridad y de inactividad, encerrado entre dos paredes, viviendo una vida para la cual no había sido imaginado.
Salió de entre las páginas del libro, se dirigió hacia el borde de la estantería, un acantilado, y la visión de los cientos de libros apilados, llenando todo el espacio visible, lo paralizó.
Se puso a pensar durante un momento. Quizás no en todos ellos había vida, quizás fuese más difícil de lo que había creído; pero enseguida supo que no podría seguir esperando.
Miró un momento hacia atrás. Vio como su eterno enemigo se acercaba a la que había sido su novia desde hacía años, el muy miserable, y, tras leer el título del primer libro que estaba a su derecha, se zambulló entre sus páginas.

26 de marzo de 2015

El pescador

No tuvo suerte aquella noche.
Se había propuesto salir a pescar el esqueleto de una historia, algo a lo que coserse al costado, con lo que llenar las horas y las páginas, a lo que nutrir; y sólo encontró un título, un autorretrato triste de cómo se sentía, apenas cinco palabras. “El viejo y el mar” había escrito.
Sólo al día siguiente, cuando las volvió a leer encabezando la hoja en blanco que salía de la máquina de escribir, entendió cuán grande era aquello que había pescado y dejó que la historia, como una red, le atrapase.






 (microrrelato seleccionado en el concurso convocado por Artgerust y publicado en el libro “Por quién doblan las campanas, concurso homenaje a Ernest Hemingway”)

23 de marzo de 2015

Risoterapia

A la sexta puñalada notó que el enfado le abandonaba; sin embargo, le asestó una más: la de gracia, para asegurarse, para que no hubiese dudas. Y comenzó a sonreír, a partirse de risa, de mucho mejor humor que un muerto antes. Sin duda.

19 de marzo de 2015

Efecto dominó

Había perdido su canica preferida.
La canica que le había regalado su padre en el último cumpleaños.
Un cumpleaños triste porque ya no estaban juntos.
No vivían juntos desde que sus padres se habían separado.
¿Por qué se habían separado?, nunca lo supo.
Nunca supo que su padre tenía una aventura y su madre le había echado de casa.
Una casa con jardín, que ahora les venía demasiado grande.
Tan grande como la tarta que le compró su padre para ese día.
Un día que odiaba, como éste, en que había perdido la canica.
La canica que era su prefería y que odiaba por lo que le recordaba.
Lo que le recordó que este fin de semana estaría con su padre.
Y su padre siempre le regalaba algo.
Algo como una canica, como un coche eléctrico o… como volver a casa.

16 de marzo de 2015

En prácticas

Malo era que la hubiesen secuestrado y que aquel hombre se acercase a ella con una sierra mecánica en las manos. Sin embargo, lo peor había sido ver la L de tamaño reglamentario que tenía en la espalda.

12 de marzo de 2015

El ojeador

En cada cuerpo, un corazón. Con cada latido, un río. Y éstos extendiéndose por la ciudad que se abre bajo mis pies.
Percibo con claridad el aroma inconfundible de la sangre, siento como satura mi olfato y me enciende. Nadie me ve; me atrevo a sonreír, dejo que los colmillos escapen de mi boca y ensayen un mordisco.

(microrrelato escrito para esa fotografía, una propuesta de la IM)

imagen de Christian Pereira Rogel


9 de marzo de 2015

Formas

Un cuadrilátero es más calculador, eso sin hablar de que con sus vértices puede hacerte daño. En cambio las circunferencias, ellas, son capaces de los mejores abrazos; eso sí hay que evitar que se te acerquen al cuello, no sea que entre mimo y mimo vayan a dejarte sin aire.

(microrrelato publicado en el blog Cincuenta palabras)

5 de marzo de 2015

Hay que reconocerlo

A nadie se le ocurrirá que solo quiso volar, como antes tampoco nadie pensó que intentaba vivir sin comer o vaciarse de sangre. Muchos dirán que se ha suicidado y no se equivocarán del todo; pero yo quiero pensar que al fin tuvo éxito y que logró alcanzar la muerte de la manera más bella. Le imagino extendiendo los brazos como alas y mirando el cielo; creo ver en su rostro un pico y una sonrisa. Por eso no puedo hacerlo, no quiero ver la huella del asfalto en su cuerpo.