5 de agosto de 2015

Cuenta regresiva nº 4


49 — Petición de mano en el Burger King
Estaba harto de pedir aros de cebolla y, también, profundamente enamorado de ella. Un día lo encontré, tenía el tamaño exacto y no pude esperar a que se enfriase.
A día de hoy la quemadura en el dedo anular ya casi está curada y yo sigo luciendo una sonrisa.

48 — Sandwich mixto
-El pan nuestro de cada día dánosle…
-Qué buena estás, Pepi, jamón de pata negra –le dijo uno de los monaguillos.
-A mí tú no me la das con queso. Vistas como vistas sigues siendo un cerdo.
-Estás de toma pan y moja, guapa. Pan blanco, eso eres.

47 — Juguetes
Sé que están enfadadas. En cuanto entro en la habitación se hace el silencio y permanecen rígidas mirando al infinito. No quieren entender que he crecido, que ya no tengo edad para estar con muñecas y que es hora de jugar a los médicos con algunos chicos.

46 — Aislado
Le llevó algún tiempo comprender que aquellos barrotes que, en un principio tanto le hirieron, servían para alejarle del opresivo ambiente en el que se había visto obligado a crecer al tiempo que dejaban el espacio necesario para que sus ideas, sus propias ideas, se liberasen.

45 — El desempate
Ella dice que ya no la quiero, que prefiero ir a beber.
Yo le digo que bebo porque dejó de quererme.
Afortunadamente le tenemos a él, al camarero, él sabe qué fue primero si la aventura que tiene con mi mujer o que yo bebiese.

44 — Risoterapia                                 
A la sexta puñalada notó que el enfado le abandonaba; sin embargo, le asestó una más: la de gracia, para asegurarse, para que no hubiese dudas. Y comenzó a sonreír, a partirse de risa, de mucho mejor humor que un muerto antes. Sin duda.

43 — El pueblo azul                                                                        
Durante siglos el agua y el viento habían erosionado aquella ciudad reduciéndola a arena; hasta que llegó el día en que sus habitantes se descubrieron desamparados y solos en mitad de un desierto nuevo, capturados por la sorpresa, quizás más espejismos que personas.

42 — Negro sobre blanco                                                                   
Había sido constante, había trabajado muy duro; y sin embargo, después de veinte años de profesión, no había conseguido que ningún libro tuviese su firma y eso que algunas de sus creaciones ya eran clásicos modernos y hasta incluso textos de culto.

 

41 — El espacio curvo
Se despertó en mitad de la noche, lejos del cuerpo cálido de su mujer, y extendió su mano derecha hacia ese lado de la cama, palpando la superficie de la sábana, buscándola; de repente… en su costado izquierdo… sintió una mano.

40 — Tu muro
El local era pequeño. El evento, nuestra cita. Tras algunos toqueteos en mi móvil y ver crecer los me gustas de nosotros como pareja, te miré para sonreírte pero tú también escribías.
Pasadas tres horas, te fuiste, sin mirarme siquiera.  

39 — Ganando altura                                                                
Siempre prefirió aquellos que eran fuertes y densos, que te golpeaban al final y dejaban sin aliento.
Un día, por variar, empezó a escribir microrrelatos con alas, entonces descubrió que no hay nada mejor que verlos subir y alejarse.

38 — En prácticas
Malo era que la hubiesen secuestrado y que aquel hombre se acercase a ella con una sierra mecánica en las manos. Sin embargo, lo peor había sido ver la L de tamaño reglamentario que tenía en la espalda.

37 — Payaso              
El mago entró en el camerino, perplejo y desconcertado. Su actuación había sido un completo éxito, en sus oídos resonaban aún los aplausos del público y las risas, sin embargo ninguno de sus trucos había salido bien.

36 — Cuernos
Sobre el largo silencio sobrevuela el eco leve de unas palabras dichas en un susurro, y bajo su peso dos miradas, una cargada de preguntas y otra de dolor, mirando por primera vez en direcciones opuestas.

35 — Flirteo 
De esta noche no pasa, cruzaré la calle y tocaré su puerta. He de descubrir las intenciones que albergan las ventanas de su casa y por qué no cesan de hacerles guiños a las mías.

34 — Sangre en las venas
El hombre, que había sido de acero y tenía ya el pelo del color de la plata, sonrió al sentirse maleable y dúctil bajo el peso de la mirada de la muchacha, tan azul.

33 — Contagio
Creo que he contraído la enfermedad. Desde hace unos días, la carne fresca de mi novia tiene un olor especialmente agradable y apetitoso; pero no le voy a decir nada, será una sorpresa.

32 — Erosión
El faro delató su presencia, el navío viró hacia la costa y embistió el acantilado; después, las montañas se fueron a pique, disgregándose, hasta ser la playa en la que ahora estamos.

31 — Sopa de sobre   
Nada me hizo sospechar que mi vida iba a ser diferente a la de las otras pero, aquí estoy, qué suerte, acabo de llegar al mar gracias a aquella mosca sedienta.

30 — Cada soldado cuenta                  
Como barco no parecía gran cosa, apenas era un cuadrado relleno de tinta azul; pero cuando su dueño dijo: “Hundido”, sólo entonces, tuvo que admitir que aquella batalla estaba perdida.

 

29 — Heridos
En cuanto el bolígrafo tocó el papel empezó a dejar en él una huella color sangre; yo, por mi parte, no pude evitar que se me escapasen algunas lágrimas.

28 — Rebosante
El vacío que ella le había dejado se fue haciendo tan profundo y tan grande que llegó un día en que mereció la pena dar el último salto.

27 — Polvo eres
Una botella de anís después dejó de ver el polvo que había sobre los muebles y que le recordaba a su difunta mujer, tan querida y pesada.

26 — Amor eterno
La vio una vez siendo jóvenes. Y hoy, que peina canas, la ha vuelto a ver. Era ella, con toda seguridad, porque ha sentido lo mismo.

25 — Limpieza
Miró alrededor aún con la escoba en la mano, había barrido gritos, golpes y peleas; pero ¿qué hacer con el salitre que dejan las lágrimas?


24 — El pequeño
Aferrado a su flotador amarillo, abrazando el pato de goma, miraba hacia la playa sin poderse creer que todos, absolutamente todos, se habían ido.

23 — Brevedades para vasos de EtnoSur (1)
Sé que me diste la espalda, pero encontré en ella un lugar donde dejarte mensajes. Escribo con el dedo, borro con la mano.

22 — Misión cumplida
Había sido un trabajo de siglos, lento y constante, pero al fin el hombre había logrado su inconfesable objetivo: alquitraformar la Tierra.

21 — Hielo abrasador
Nunca había visto a ningún tragafuegos como él, susurró el director del circo, da miedo pensar en un hombre tan frío.

20 — Contrastes
Sentía que el tiempo se le escapaba de las manos mientras las manecillas daban vueltas sin cesar como animales enjaulados.

19 — Cuentos para el andén. La puerta de la nevera
Esta es la historia: yo lleno y tú vacías.
Postdata: no me refiero a la nevera, no te equivoques.

18 — Desencuentro en la playa
El verano estaba lleno de contrastes: mi deseo ardiendo bajo la sombrilla, tu mirada helada sobre la toalla.

17 — Casquería
Le dio a la lengua.           
Me comió la oreja.
Le di mi corazón.
Me costó un riñón.

16 — Mi cruz
Hace años tu mirada cruzó el aire hasta tocarme.
Hoy me cruzas la cara intentado anularme.

15 — El submarino 
-¡Subamos! –dijo el capitán sin acabar de entender.
Descubrimos entonces que estábamos en una sopa.

14 — Pulcro suicida
Si no me decidí, fue porque nunca quise dejar detrás de mí tanta basura.

13 — Brevedades para camisetas (2)
A falta de besos con que cubrirme, cogí esta camiseta.
Siempre puedes quitármela.

12 — La pesadilla          
Con cada acometida el mar revive el naufragio. Lo repasa. Lo repite.

11 — Vampiros
El amanecer siempre nos estuvo prohibido. Hoy es un reality show.

10 — Orgasmo en las gradas
El balón tanteó la canasta en varias ocasiones, hasta penetrarla.

9 — Ideal
Cada vez que la sueño, le añado un detalle.

8 — Brevedades para camisetas (1)
Debajo te esperan el corazón y la piel.

7 — Brevedades para camisetas (3)
Soy tu superhéroe de andar por casa.

6 — El bikini
Rencoroso y vengativo, espera el verano.

5 — Viento
Mi sombrero voló.
Subimos juntos.

4 — Verdugos
A la horca fuerzan.

3 — Divorcio
Dividimos donde sumábamos.

2 — Malas noticias
-¿Estoy muerto?

1 — Me gusta cuando callas
¿Qué?

0 — Lo que hay entre tú y yo

29 de julio de 2015

Ganando altura

Siempre prefirió aquellos que eran fuertes y densos, que te golpeaban al final y dejaban sin aliento.
Un día, por variar, empezó a escribir microrrelatos con alas, entonces descubrió que no hay nada mejor que verlos subir y alejarse.

23 de julio de 2015

Limpieza

Miró alrededor aún con la escoba en la mano, había barrido gritos, golpes y peleas; pero ¿qué hacer con el salitre que dejan las lágrimas?

16 de julio de 2015

La primera pregunta

Su madre siempre había repetido que, en la vida, nada es blanco o negro, que todo es gris. Sin embargo, el mundo seguía insistiendo: ¿niño o niña?

imagen de Christian Pereira Rogel

(con este microrrelato participé en la convocatoria del Calendario Microcuentista 2016, una propuesta de la IM)