2 de marzo de 2015

Revida

Tuvimos que aprenderlo todo de nuevo, que hay gente que levanta la mano para acariciarte, que se puede llorar de risa, que esconderse es un juego, que para pasar miedo puedes ver una película, que no siempre los mayores mandan, que existen muchas posibles respuestas a las preguntas, que la piel es blanca y lisa, que el silencio no tiene por qué ser triste o qué es eso que los otros llamaban con los ojos soñadores “familia”.
Ya digo que, desde que huimos de casa, tuvimos que aprenderlo todo; pero lo cierto es que nos gusta.

(microrrelato finalista del concurso convocado por Tribune for Human Rights con motivo de difusión de la película “Refugiado”, a cuyo preestreno tuve el placer de asistir el pasado jueves)

26 de febrero de 2015

Llevamos el fuego

La rueda delantera del carrito de supermercado, lleno de las cuatro cosas que aún tenemos, está rota. Por este motivo avanzamos despacio y torpemente hacia ese destino que nos hemos fijado y en el que no encontraremos nada nuevo. Sin embargo, hoy, no me importa, empujo sin parar, me pregunto qué comeremos; pero siento que el verano y su promesa de paseos gozosos están al acecho. Me pararé bajo la luz del sol y, cerrando los ojos, empezaré a recordar la piel que tienes debajo de esas capas de ropa que te han protegido del invierno. Sí, pronto mandaré a mis dedos a que pinten caricias en tu piel y en tus huesos. No tenemos nada pero hoy, gracias a esa rueda traicionera, algo tenemos.   

23 de febrero de 2015

El tragafuegos

Le faltarán, al menos, un par de centímetros para alcanzar la barra del trapecio; en cambio, le sobrará miedo para hacerse cargo de los leones. Para ser payaso, debería de tener gracia; para mago o equilibrista, elegancia; pero nada de eso tiene. Aunque quizás… podríamos hacerle un nudo y decir que es contorsionista o tirarle a un balde lleno de agua desde lo alto o dejar que le troceen. ¿Para qué quieres que le busque trabajo, porque es guapo y les gustará a las mujeres o porque necesitas un poco más de tiempo para ponerme los cuernos?  

19 de febrero de 2015

Posts con tuits (1)

*La última imagen que tengo de ellos juntos es la de mi hombre antes de irse para siempre junto al hijo que, como le confesé, no era suyo.


*A escondidas lo enterraron en su lugar preferido, donde había pasado mejores ratos. Debajo del tobogán. En el parque.


            *Le despidió y el paisaje empezó a moverse.
            Cuando se paró,  ella seguía allí con el mismo gesto en las manos.
            Un viaje circular… ¿es viaje?


            *No se atrevía a escribirla un mensaje o a seguirla.
            Su valor sólo llegó para, tras retwittearla, apartar muy deprisa las manos.


            *No sé cómo lo hizo.
            Llegó, quebró el paisaje y se convirtió en mi único horizonte.


*Demasiado tarde el vampiro descubrió que era anémica. En cuanto salió por la ventana y cayó en picado.


*Fue en legítima defensa.
Su presencia me hería la conciencia desde el día en que empecé a pegarla.


*Sufrimos la enfermedad llamada “ausencia”.
            Buscamos en el cielo el planeta azul de nuestras leyendas y que hace siglos que perdimos.


*Los viajes en avión rompen el tiempo. Sabes dónde llegas, pero no sabes cuándo.


*Cuando llegué aquí, fueron ellos quienes vinieron a buscarme.
Dicen llamarse familia, esos extraños.

16 de febrero de 2015

Tablas

Este se va a enterar de lo que vale un peine, va a sacar la cartera, a comprarme media tienda y arreglarme el mes, como que me llamo Maruja y tengo que llevar comida a casa.
Había leído que debía estar motivada, vencer al desánimo y estar dispuesta a todo; y ella lo estaba.
A continuación, mientras él cotilleaba en el muestrario de botones, fue a cerrar disimuladamente la tienda con llave; siendo más tarde, cuando se volvió para atenderle con una sonrisa en los labios, cuando descubrió una navaja en sus manos.

12 de febrero de 2015

A los fantasmas

Los reconocerás porque son los únicos que no dejan huellas en la playa.

imagen de Christian Pereira Rogel

9 de febrero de 2015

Blanco






Ante mí el primer Caballero Jedi albino que había visto en mi vida; sin embargo, sin faltar a la verdad y teniendo en cuenta lo que había en la galaxia, podía afirmar que era casi normal, en el sentido de que tenía muchos rasgos físicos de un humano como yo lo era. Estéticamente, tenía su punto; blancos la piel, la capa y el pelo, rojos los ojos y el sable. Un cuadro, hubiese dicho mi madre. Difícil de ver, hubiese añadido yo.
          Se puso delante de mí en plan chulito. Antes de que yo hubiese movido un dedo ya estaba él con los barridos horizontales y los bloqueos que se hacen con el sable para repeler los ataques laterales. Ni me inmuté. Después del calentamiento con la Forma I, pasó a la II o Makashi, siempre un espectáculo, elegante, preciso, fluido y lleno de refinamiento. Yo lo había visto otras veces. Por su parte el Caballero Jedi parecía estar dispuesto a seguir con las clases pero yo, sólo de pensar en la progresión que me esperaba (hasta siete formas de combate), sentí pereza. Por otro lado tanta arrogancia y tanto mirarse el ombligo, tanta autosatisfacción y paja mental me estaban empezando a empalagar y a pasar factura. Tienes poca paciencia, hubiese dicho mi madre. No, lo que tengo es una pistola láser, hubiese añadido yo.
            De modo que disparé y le mandé a hacer gárgaras.
         -Eso te ha pasado por hacer el indio; y si no sabes de que te hablo, busca en Wikipedia, como he buscado yo.

(publicado en la Revista MiNatura nº 140, tema propuesto: “SPACE WESTERN”)

6 de febrero de 2015

El pequeño

Aferrado a su flotador amarillo, abrazando el pato de goma, miraba hacia la playa sin poderse creer que todos, absolutamente todos, se habían ido.

una imagen de Christian Pereira Rogel

(con este nanorrelato logro ser una de las finalistas, para el mes de enero, del Calendario Microcuentista 2016, una propuesta de la IM)

5 de febrero de 2015

Virus James





A Virus le jodía sobremanera entrar en el saloon haciendo que las puertas batieran como locas y lograr en el mejor de los casos una mirada despectiva o unas risas. Ser tan pequeño era una putada de las gordas, y eso que comparado con cualquiera de los suyos era grande, muy grande, inmenso.
Por eso no hacía demasiado tiempo había decidido que no volvería a entrar solo. Se apostaba en una esquina, esperaba tranquilamente y en cuanto aparecía un ser grandote y malencarado se subía a su chepa. Así que, cuando el idiota entraba en el bar, la hemorragia generalizaba estaba en su punto álgido y él sólo tenía que esperar cosa de un minuto a que se muriera. Después salía de su cuerpo, se estiraba ante los ojos de los atónitos parroquianos y, pequeñito o no, se bebía todo el whisky como una esponja mientras ellos se iban con el rabo entre las piernas y con cualquier estúpida excusa.
Justo después llegaba el premio, el verdadero premio, la razón por la que siempre volvía: su chica, esa que, con una sonrisa en los labios, ya se estaba inyectando el antídoto que había inventado un loco del espacio exterior y que la protegería de todas las guarradas que la hiciera.

(publicado en la Revista MiNatura nº 140, tema propuesto: “SPACE WESTERN”)

2 de febrero de 2015

Demasiado

Era un hombre enamoradizo pero, durante años, había logrado encontrar siempre una excusa para no abordar a las mujeres que amaba sustituyéndolas por otras: “ella es demasiado simpática, demasiado alta, demasiado sincera, demasiado guapa, demasiado rica, demasiado parlanchina, demasiado casera, demasiado directa, demasiado religiosa, demasiado niña, demasiado seria, demasiado…”.
Le vimos vivir una vida llena de demasiados y renuncias, tras la cual sólo nos quedó una dolorosa sospecha: ellas nunca habían sido demasiado; en cambio, él siempre fue poca cosa.

29 de enero de 2015

La espera

Aún sabiendo que ella no volvería, le vimos sentarse junto al camino y ponerse a esperar. Desde entonces han pasado algunas primaveras pero ha sido en esta última cuando hemos descubierto que su dolor había echado raíces y lo había convertido en un rosal, tan hermoso como cargado de espinas.

(microrrelato publicado en el blog Cincuenta palabras)

26 de enero de 2015

La loto

Una siempre sueña con poder hacer aquello para lo que nació varias veces a lo largo de la vida, pero para eso es preciso que la suerte alguna vez la señale y la elija; y afortunadamente para mí, ese día llegó.
No tengo palabras para explicar como me sentí en ese momento: emoción, alegría y… una buena cantidad de responsabilidad.
Creo que de lo que se trata ahora es concretar qué se va a hacer, cuál es el objetivo común o en qué se va a trabajar. Supongo que para empezar es importante recordar lo siguiente: somos más o menos cien palabras y estamos dispuestas a lo que sea.