17 de julio de 2019

Y la nave va


Lo sé, soy un nostálgico. Echo de menos el sonido de los pájaros, los rayos de sol sobre la piel, los colores y aromas en que estábamos inmersos. Añoro el olor de la comida extendiéndose por la casa y su sabor inundándome la boca. Creo haber olvidado ya lo que se sentía al reír o llorar. Está todo tan controlado en la única nave que huyó de la Tierra, estamos tan sobreprotegidos, es nuestro viaje por el universo tan largo y triste, que solo me siento vivo jugando con tu miedo.

10 de julio de 2019

Un viaje de diez metros


Lo recuerda perfectamente, salió de casa, cruzó el descansillo, pulsó el timbre de la puerta de los vecinos y preguntó por ella. Aún no sabe cómo reunió el valor para hacerlo pero lo hizo; siendo, aquellos primeros diez metros, el inicio del viaje de cincuenta años de vida juntos que ahora parecía llegar a su fin.

30 de junio de 2019

HOKKU (12/09/2018)





Nube esponjosa,
aroma de azahar,
lloroso el aire.



29 de junio de 2019

HAIKU (10/09/2018)





Cantos de pájaros,
margaritas y prímulas
en la ribera.



28 de junio de 2019

Vacío

            Nunca se quejó de que fuese dejándolo todo por en medio. Recuerdo incluso que hubo un tiempo en que le resultaba encantador descubrir, agazapado en cualquier rincón de la casa, uno de los seres fantásticos que llenaban mis exitosos libros y que aquello suponía una sonrisa y un cumplido. Supongo que, solo por eso, tenía que haber empezado a sospechar que algo iba mal el día en que ella empezó a quejarse del desorden.
            Hoy hace semanas que se ha ido, que todos se han ido; porque, detrás de ella, se han ido los seres mágicos y mi imaginación mientras mi agente no para de reclamarme mi nuevo libro.

26 de junio de 2019

Todos los saben






Él no hace más que repetir esas palabras mientras eleva la mano y se acerca amenazador; yo retrocedo y repito, con lágrimas en los ojos, que no he abierto la boca, que siempre después de sus palizas me he maquillado como una puerta.

24 de junio de 2019

La digestión

Llevaba años alimentándose de conversaciones ajenas. Nadie como él para apropiarse de las palabras que flotaban en el aire de la calle, que se dejaban caer en la cola de la frutería, que se olvidaban junto a un paraguas en un autobús cualquiera.
Las devoraba con verdadera ansía. Se las tragaba apenas sin masticar, sin saborearlas, prácticamente enteras. Sin embargo, su recalcitrante soledad hacía que le fuese difícil digerirlas.
De modo que, solo cuando fue capaz de vomitar su dolor, solo cuando su discurso dejó de ser eco de otros y sus palabras empezaron a ser suyas, solo entonces, sonrió y levantó la cabeza.

23 de junio de 2019

HAIKU (10/09/2018)





Frío invernal,
caen los blancos copos
sobre el sembrado.



22 de junio de 2019

Poemas para un haiga



HAIKU (7/09/2018) 
Un chaparrón,
un abedul sin hojas,
el banco oscuro.

HOKKU (22/10/2018) 
Llanto de nubes
en la noche invernal,
las ramblas negras.



21 de junio de 2019

Sin alivio


El verano en que estaba previsto que irían juntos al río y acabarían besándose, su madre murió y llenó la casa de silencios y sombras en un luto de tres años.
Después, cuando el tiempo de alivio estaba a la vuelta de la esquina y la primavera repetía su promesa de risas cálidas y agua fría, su padre les dejó y ella volvió a verse enterrada en vida.
Tres años más y milagrosamente él seguía allí, esperando quizá. Sin embargo, cuando aquel hombre vio en la calle a aquella mujer triste y fuera de lugar, en la que no quedaba rastro de la niña que amó, se mordió las lágrimas, maldijo su suerte y se fue en silencio, lamentando añadir más dolor y soledad al que la vida ya había causado.

19 de junio de 2019

El fin de los días




No encontramos otro planeta. Moriremos con nuestro Sol.

17 de junio de 2019

Un regalo tras otro

Su relación empezó cuando eran niños. Aquel día ella le dio una goma y él le regaló una canica.
Después los regalos fueron cambiando: un cuaderno, un dibujo, un número de teléfono, una rosa, un beso, una cita, un anillo, algunas miradas cómplices, una casa, un hogar, un niño, una niña, silencios compartidos, un viaje, una multitud de paseos por el parque,….
Hoy, casi una vida después, en el hospital, él se sienta junto a la cama para dibujarle caricias en la piel y ella encuentra fuerzas para devolverle una sonrisa.

16 de junio de 2019

HAIKU (7/09/2018)





Campo florido,
vuelo de mariposas,
la primavera.



15 de junio de 2019

HAIKU (6/09/2018)





Escarcha fría,
laguna congelada,
trineo rojo.



14 de junio de 2019

Una publicación de vez en cuando no hace daño





En el último número de la revista digital miNatura, el 167, se han publicado un par de microrrelatos de mi autoría: “Ácida” y “La torre más altaY tan contenta.

12 de junio de 2019

Dentro del laberinto


Como todas las noches, tras pasar el día en los billares, entré en casa buscando la cena. Me sorprendió no encontrar a la vieja, no verla tras esa revista de pasatiempos de la que no se separaba desde hacía algún tiempo. Recorrí con la mirada las sucias habitaciones hasta descubrir, sobre la mesa del comedor, la sobada publicación. Me acerqué a ella. Abierta de par en par parecía querer mostrarme cómo, después de una infinidad de intentos, mi madre había encontrado la solución al mayor laberinto que yo había contemplado en mi vida, un camino en el que la huella del lápiz se borraba ante mis ojos, a toda prisa.
De la vieja no sabemos nada desde entonces. Por mi parte, confieso que guardé aquella revista y también que he empezado a mirar el inmenso laberinto a todas horas, tanto que hasta puede que un día de estos me decida a intentar resolverlo para salir de aquí, como hizo ella.


10 de junio de 2019

Viajes temporales

Tropezó. Sintió un doloroso golpe en la cabeza y cuando abrió los ojos, descubrió que había realizado un viaje en el tiempo y habían transcurrido unos cinco años en solo un instante.
Quiso entonces volver atrás pero, incapaz de saber cómo había ocurrido, forzó una vez tras otra todo tipo de golpes, resbalones y tropiezos esperando que la suerte se pusiese de su lado.
Hoy, con la apariencia de unos ochenta años, habiéndose consumido su vida en cinco o seis pestañeos, el médico vuelve a recordarle que ha de tener cuidado con las caídas.

9 de junio de 2019

HAIKU (6/09/2018)





Blanco azahar,
césped y margaritas,
cielo sin nubes.



8 de junio de 2019

Haijin caníbal

Son estos pasos
en esta arena azul
huellas oscuras;

y en el recuerdo
tristeza y dolor largos,
remordimientos.

Desde la nave
fui testigo del fin.
Caras de miedo,

gritos y voces
que simule no oír,
los labios secos.

Y despegué,
dejando atrás a aquellos
que dije amar,

tan aterrado,
cobarde, mudo y sordo.
Con vida y solo,

acorralado
por un cerco de extraños
y sospechosos,

miden raciones,
calculan con los dedos.
Creen que sobro.

O eso pensé,
al cortarles el cuello
en un gesto único.

Muertos y carne
que pensándolo ahora
serán sustento.

Mientras te lloro,
veo otra vez tu rostro
y la verdad:

un hambre atroz,
el hombre en retroceso,
yo te traiciono,

oculto planes,
disimulo intenciones,
falseo todo,

para salvarme,
aunque murieses tú.
Completo cerdo,

un asesino,
caníbal y traidor;
el único hombre.

7 de junio de 2019

Rutinas

Era un hombre organizado. Ella siempre había dicho que demasiado.
A las ocho, una ducha y el desayuno. Media hora más tarde, salir de casa. A las nueve, un “buenos días” en la oficina. A las once, una llamada telefónica, un “no volverá a ocurrir, lo sabes”. A eso de las dos, un mensaje más, un “perdóname, sabes que te quiero”. Después de comer, a las cuatro, vuelta al trabajo y un correo electrónico antes de las reuniones de la tarde. A las ocho, dejar el despacho, un “adiós, hasta mañana”; para, en torno a la medianoche, meterse deprisa en la cama sin explorar el otro lado, como cuando vivían juntos.
Solo había dos pequeñas cosas que no acababan de encajar en su nueva vida, a las que no sabía cómo enfrentarse: el contestador del teléfono y el correo electrónico, saturados de mensajes que nadie escucharía o leería.

5 de junio de 2019

El cisne negro





En eso espera convertirse el pequeño cuervo, ese que es un tanto amanerado.

3 de junio de 2019

El Callejón de las Once Esquinas, nº 10

Junto a una gran de amigos y amigos, bien rodeada, detrás de una portada espectacular está mi microrrelato “Círculos”.
Una alegría de las gordas gordas.
Os pongo el enlace al blog (El Callejón de las Once Esquinas), así podréis tanto leer la revista del tirón como ir relato a relato y pensaros si queréis participar en la convocatoria para el siguiente número, que ya está abierta.

2 de junio de 2019

SENRYU (6/09/2018)






Un sol nostálgico
y esas nubes plomizas,
llegan las lágrimas.



1 de junio de 2019

HAIKU (5/09/2018)





Hojas naranjas,
camino despejado,
lluvia otoñal.



31 de mayo de 2019

Radicales verdes

Tras un año de estar en el paro, la desesperación jugaba en su contra.
Había hecho todo tipo de concesiones y renuncias; por eso y aunque, sabía que el trabajo era temporal y no estaba a la altura de los estudios académicos que había realizado, por eso y porque tenía que pagar algunas facturas, aceptó ser repartidor de pizzas.
“Un asco y una pena”, murmuró guardando una pizza con extra de carne en la parte de atrás de la moto.
Fue su primer y último pedido. Nunca supo ni entendió qué pasó. Tampoco supo nunca que, tras la investigación de su asesinato, el grupo de vegetarianos que lo había asesinado a sangre fría lo nombró santo y mártir en cuanto fueron informados por el inspector que también él sólo comía lechugas.

29 de mayo de 2019

2001, odisea en el espacio



Estábamos bastante apretados, nosotros, los dos niños, mi madre y los suegros. La convivencia era difícil pero, cuando el dinero no da para más, quizás lo único realmente importante sea la familia, o eso nos repetíamos a nosotros mismos todos los días.
Sin embargo, con el inicio de siglo, la vida nos dio otra vuelta de tuerca: la hermana de mi marido, embarazada, y el futuro padre no tenían donde vivir, lo que implicaba que tendríamos que apretujarnos en la baldosa otro poco; aunque si algo ha añadido tensión de verdad es lo atractivo que ha resultado ser él y lo imposible que es evitar los restregones por todas partes.

27 de mayo de 2019

El desprecio de las vírgenes

Si por algo le había gustado aquella niña es porque, mirándola, podía imaginar la deliciosa joven en la que iba a convertirse. Sin embargo, pasados algunos años y como le venía ocurriendo siempre, comprobó que no podía encontrar en aquella mujer huella alguna de la pequeña que le había robado el corazón. Por eso la abandonó, como a todas las adolescentes inocentes que en su vida había consumido.
Fue entonces cuando hizo memoria, cuando revivió el dolor que la última vez le habían hecho las chanzas y las bromas de aquellas chiquillas, y recordó el modo en que le habían hecho sentirse viejo y ridículo.

26 de mayo de 2019

HAIKU (5/09/2018)






Barco en el mar,
faro sobre el barranco,
cálido sol.



25 de mayo de 2019

HAIKU (4/09/2018)





En las aceras
los pasos y los charcos.
Al sur las aves.



24 de mayo de 2019

Verdades movedizas

Constituidas por una mezcla de material finamente granulado, como es el fango, y una proporción muy estudiada de mentiras y agua, las verdades que quiso que me creyera, con todo el aspecto de fuerza y solidez con las que las pudo dotar, acabaron  por atraparme. Y ahora, a punto de ahogarme en ellas, le miro una vez más, suplicante, buscando su mano, para comprobar que no me va a ayudar, que ha decidido que la verdad, su única verdad, esté aquí y ahora, para ahogarme en este último instante.
            Consciente de que revolverme o protestar solo aumentará mi dolor, le miro de nuevo y compruebo que nunca sabré el por qué, que solo encontraré su silencio estéril y su mirada helada, aplastándome, empujándome, siempre un poco más al fondo.

22 de mayo de 2019

Corazón verde


El hombre yacía sobre el camastro, cubierto de heridas y moratones; su cuerpo no iba a resistir. Le habían aconsejado que esquivase todo contacto, incluso el visual, y fue al bajar los ojos cuando descubrió el pequeño papel. Lo cogió y en la fotografía, pues de eso se trataba, encontró una versión joven del varón que yacía junto a él al lado de una mujer y un pequeño lactante.
La visión lo hirió. Evitaban los niños, examinaban solo hombres y mujeres adultos, nada más; pero había visto la imagen y era demasiado tarde. Miró al moribundo, posó sus tres dedos verdes y cartilaginosos en el lugar donde estaba su cerebro, se concentró y dejó que sus sentimientos, miedos y esperanzas avanzasen por su tentáculo hasta inundarle, quemándole, y supo qué era lo correcto hacer.
No mucho tiempo después su civilización dejó de visitar el planeta que tanta curiosidad les había despertado; aunque siempre hubo quienes querían seguir con el  estudio de los humanos, los mismos que desde hace no tanto vuelven a estar al mando y sin mayores retrasos retomarán las extracciones y los ensayos.

20 de mayo de 2019

Cuentos

Llegó al pueblo hace ya algunos años. Durante todo este periodo de tiempo nos hemos acostumbrado a oírle contar todo tipo de cosas: que si había sido alpinista, que había tenido una novia cuyo nombre no podía decir porque ahora es muy famosa, que siempre tuvo dinero hasta que su socio lo arruinó, que había superado un cáncer de pulmón y aún tenía secuelas, que había ganado millones en la Loto y lo perdió todo en el juego…
Ayer apareció por aquí alguien que le conocía desde la infancia, el cual nos confirmó que todo lo que nos ha contado durante todos estos años es mentira.
Nos disgustamos pero, pasado un tiempo, todos estuvimos de acuerdo: sus historias siempre nos habían gustado y en modo alguno estábamos dispuestos a renunciar a ellas.

19 de mayo de 2019

HAIKU (5/09/2018)





El colibrí
vuela sobre el geranio.
Luz de semáforos.



18 de mayo de 2019

HOKKU (4/09/2018)





Gris sobre gris,
lluvia otoñal y asfalto.
Saetas de aves.



17 de mayo de 2019

Indiferencia

            Lo peor no fue morir solo en esta isla desierta, fue que se quedó aquí mi fantasma y los fantasmas, lo supe después, ni saben nadar ni pueden agitar los brazos cuando avistan un barco.
            Durante años me harté del rumor de las olas y del canto de los pájaros, de asustar a los conejos o de ver crecer las plantas; por eso, nadie más que yo ha disfrutado del ruido de las grúas y de las voces de los obreros, del cambio profundo que ha herido el odiado paisaje.
Hoy he visto a una joven clavar una sombrilla en la arena de mi playa, tumbarse, ponerse unos auriculares y cerrar los ojos, al tiempo que el pegajoso perfume de su bronceador comenzaba a saturar el aire en el que floto. Así es como he recordado la razón por la que subí a aquel barco y lo solo que estando a tu lado me sentí siempre.     

15 de mayo de 2019

El señor de las moscas


Lo descubrimos hace un par de días, cuando la pelota se nos escapó, Juan quiso recuperarla y le pidió disculpas porque le había dado en la pierna. Desde entonces, cada tarde y antes de empezar a jugar, le echamos una ojeada y comentamos entre susurros lo raro y curioso que nos resulta ese señor, siempre sentado en más o menos la misma postura.
Juan cree que es como todos, solo que se va cuando llega la noche y nosotros ya estamos en nuestras casas, con la cena; dice que cree que está algo más gordo desde aquel día que le vio de cerca. Isa, por su parte, cada vez con menos disimulo, arruga la nariz y hace muecas; afirma que es un guarro y que ella no se le acercará mientras no se lave ni tan siquiera para recuperar la pelota. Yo, por mi parte, no tengo claro qué pensar, solo sé que no me gustan las moscas.

(microrrelato publicado en el número 11 de Plesiosaurio, en el volumen 3, en la Antología de minificción española e iberoamericana en redes; sí, son tres volúmenes, y os dejo el enlace para que lo descarguéis y disfrutéis con calma)

13 de mayo de 2019

Náufraga

Estaba avisada, había visto el marcapáginas rojo anunciando peligro, pero me zambullí entre las páginas de aquel libro como una suicida. Con cada hoja que pasaba sentía la resaca, arrastrándome cada vez más adentro, y dejé de hacer pie.
En ese momento sonreí, no pude evitarlo, había conseguido mi propósito: olvidarte; pero, en cuanto te pensé, el mar con una sola ola me dejó varada de nuevo, llorándote, en la orilla, abrazada a la almohada como me abrazabas tú.


(microrrelato publicado en el número 11 de Plesiosaurio, en el volumen 3, en la Antología de minificción española e iberoamericana en redes; sí, son tres volúmenes, y os dejo el enlace para que lo descarguéis y disfrutéis con calma)

12 de mayo de 2019

HAIKU (4/09/2018)





En el verano
secos parques de asfalto.
Sombras de toldos.



11 de mayo de 2019

HOKKU (03/09/2018)





Cubre el asfalto
una isla de calor,
late en semáforos.



10 de mayo de 2019

Huir hacia adelante

Los cazadores me estaban pisando los talones y, antes que ellos, sus perros.
Corría todo lo que podía y, mientras lo hacía, mis ojos creyeron ver una vieja portando una manzana, una calabaza transformarse en carroza, un joven desapareciendo bajo el peso de una capa, un zapato de cristal, una rueca, un gato con botas, una varita mágica.
Corría sin parar, no podía pararme, mientras mis ojos registraban todo aquello extrañada. ¿Había muerto ya? ¿Deliraba acaso? ¿Qué realidades eran aquellas?
Frente a mí surgió una pequeña casa, en la que entré a la carrera. Mi gesto de terror, supongo, conmovió a la anciana que vivía en ella, quien me prestó un camisón y me escondió bajo las mantas.
Lo siguiente que recuerdo fue la voz de la niña:
-Hola, abuelita.
Y esa caperuza.

(microrrelato publicado en el número 11 de Plesiosaurio, en el volumen 3, en la Antología de minificción española e iberoamericana en redes; sí, son tres volúmenes, y os dejo el enlace para que lo descarguéis y disfrutéis con calma)

8 de mayo de 2019

Frankenstein


Había oído la noticia de pasada en la radio, pero hoy el jefe de redacción me ha pedido que escriba la historia de ese hombre encontrado en mitad del océano.
Ahora, mientras espero en un pasillo del hospital en el que está en observación, me pongo al día antes de entrevistarlo: que lo encontraron en una balsa, demacrado y pálido, en shock, que está lleno de cicatrices y aún no ha pronunciado una palabra, que… es entonces cuando veo una imagen suya y, no sé por qué, recuerdo el libro que terminé de leer justo ayer.

6 de mayo de 2019

La formación

En cuanto sentimos la más leve vibración bajo los cuerpos, corremos hacia nuestros puestos, intentado no estorbar a aquellas que han de ocupar los que por lógica serán inspeccionados antes. Puede que ustedes no se hayan parado a pensarlo pero, sí, cuando no miran, practicamos sin descanso; solo así, incluso teniendo que achicar los ojos por la luz o habiendo perdido el cielo al que estamos acostumbrados, podemos asegurar que nuestra respuesta es la pactada. Y es que el más pequeño error solo podemos verlo como un fracaso. Tanto es así que, incluso cuando ustedes están delante, cuando no debemos movernos, inspeccionamos de reojo nuestras filas buscando responder  a las preguntas que siempre nos están atormentando: ¿estamos todas en posición?, ¿hay alguna errata?, y si la hay, ¿están leyendo ya el libro, lo están ojeando, disponemos de otra oportunidad para mejorar el resultado?  
No, lograr que formen los millones de letras de un libro de tamaño medio, aunque este sea de microrrelatos, no es tarea fácil; pero es nuestro trabajo.

5 de mayo de 2019

MÜKI (31/08/2018)





El viento a ráfagas
en el centro del bosque.
Ruido de pasos.



4 de mayo de 2019

HAIKU (29/08/2018)





Brilla el rocío
en las hojuelas ocres.
Bruma distante.



28 de abril de 2019

HAIKU (29/08/2018)





El colibrí
en vuelo junto al árbol.
Polen y charcos.



27 de abril de 2019

HAIKU (29/08/2018)





En el verano
las olas en la playa.
Mar, sol y faro.



21 de abril de 2019

HAIKU (28/08/2018)




Suelo cubierto
por hojas carmesí.
Serena tarde.



20 de abril de 2019

HAIKU (25/08/2018)





Parques sin gente
bajo el ardiente sol.
Siestas de niños.



17 de abril de 2019

Looper: Asesinos del futuro


Aquí, en el presente y a cada instante, cualquiera de las decisiones que tomamos implica que algunos hilos argumentales acaban por malograrse. Aquí, en el presente y desde siempre, han muerto, mueren y morirán versiones y versiones de vidas y ni tan siquiera pestañeamos.
Quizás por eso aquellos que viven en el futuro nos han contratado para que cometamos sus asesinatos.
No es tan mal trato como pudiera parecer, siempre y cuando ellos cumplan y sean el futuro perfecto con el que todos seguimos soñando.

15 de abril de 2019

Nueva vida

Desde que estoy en coma, he cambiado. Para un hombre que nació en otra época asistir a las conversaciones de sus cuidadores, oír sus chistes verdes y cómo tontean, es lo mejor que me ha pasado. Gracias a ellos, a sus charlas y a sus risas, se ha despertado mi imaginación y he encontrado en ella el mejor aliado para la vida que llevo. Por contra, al otro lado de la balanza y para recordarme lo que fui, están las visitas de mi mujer que me besa con los labios secos y cerrados en la frente, me cuenta lo de siempre y suspira. Afortunadamente siempre hay una enfermera cerca, que quiere comprobar cómo estoy, y su voz o su perfume ponen en marcha mi imaginación y mi único deseo: no despertar nunca.

14 de abril de 2019

HAIKU (23/08/2018)





El azahar
en la pradera húmeda.
La suave brisa.



13 de abril de 2019

HAIKU (25/08/2018)





Aire caliente
bajo los quietos coches.
Calles vacías.



12 de abril de 2019

El accidente

Salió de la casa dando un portazo, sintiéndose extraña, enfadada y triste.
Cuando arrancó el coche, tenía la cara mojada. ¿Estaba llorando acaso? La pregunta se quedó flotando en el aire mientras, afuera, el cielo empezaba a lagrimear vestido de gris.
Sin saber apenas cómo, se descubrió transitando por una carretera mal iluminada. Avanzaba casi sin ver, siguiendo el rastro de luz que dejaban los faros que eran como brazos extendidos hacia adelante abriéndose paso.
Creyó ver algo en el arcén pero no tuvo tiempo de reaccionar y lo atropelló. Bajó del coche, dolorida; fue hacia la figura humana que estaba en el asfalto y descubrió que era ella, una versión triste de sí misma.
Volvió al coche, malhumorada y dispuesta de nuevo a escabullirse pero, en cuanto el coche empezó a alejarse, el cuerpo que había en el asfalto se levantó y empezó a seguirla, quizás dispuesto a ser atropellado en la siguiente curva, intentando desesperadamente llamarle la atención.

10 de abril de 2019

El desvío


Y se ríe, como no recuerdo haberlo visto nunca, golpeándome con sus carcajadas y ese pañuelo que se lleva a los ojos. No puede creerme. Han sido demasiados años aguantando, poniendo el puchero al fuego y bajando la cabeza. Me recuerda, entre lágrimas y risas, que fuera de estas cuatro paredes no soy nada. Sin embargo, el paso ya está dado, he dicho lo difícil y sigo viva, ahora solo he de hacer lo de siempre, aguantar un poco más, poner las cazuelas que sean necesarias y bajar la cabeza, evitando que su sangre acabe manchándome los zapatos.

8 de abril de 2019

La prórroga

Cuando se despertó, antes de que el sol llamase a su ventana, recordó el día que era; el fin del mundo estaba previsto hoy y él había decidido ser un espectador atento. Tenía dos cosas a favor: su avanzada edad y un amor perdido hacía ya demasiado tiempo.
Miró con curiosidad por la ventana, atento a los signos. ¿Cómo sería? ¿Dolería acaso? Aunque lo hiciese, no podría hacerlo más que la ausencia de ella.
Así, asistió a un amanecer sobrecogedor, lleno de sorprendentes naranjas, de rosas potentes, de nubes voluptuosas. Vio bandadas de pájaros bailando en el aire. Oyó la conversación del viento, su susurro. Se hizo una comida ligera, bebió un poco de vino, acarició algunas viejas fotos y repasó aquellos recuerdos que siempre habían estado vivos en su cabeza. Sí, estaba preparado y, cuando vio que la noche llegaba, pensó: “moriré dormido”.
Al día siguiente, sin embargo, todos seguían vivos. El espectáculo de colores se volvió a suceder pero, para él, había dejado de tener gracia.

7 de abril de 2019

HAIKU (23/08/2018)





Vuelan los ánades
en formación al sur.
Ocres los árboles.



6 de abril de 2019

HAIKU (23/08/2018)





Luz de verano
sobre secas retamas.
Mosca y chicharra.



5 de abril de 2019

Sentada

Por una vez seré yo quien le use a usted aprovechándome de su pasividad, de que esté ahí sentado y haya decidido no hacer nada salvo, quizás, leer un poco. ¿Está cómodo? Espero que así sea y también, ¿por qué no?, algo expectante e intrigado.
Déjeme que le explique. Siempre soy yo quien crea un relato desde cero para acabar poniéndolo en sus manos; en cambio usted sólo ha de dejar resbalar sus ojos sobre mis líneas y, en el mejor de los casos, si la historia acaba atrapándole, apropiarse de ella, hacerla suya y transformarla a su antojo. Y cuando lo hace, en ese hurto, ¿he de ver yo una prueba de mi éxito?, ¿no es esto injusto?
Bien, pues hoy, como ya le he dicho, seré yo quien va a usarle. Tranquilo,  no tendrá que hacer nada, permanezca en el sillón, no se altere. Mi protesta será una sentada y va a ser usted quien se siente.
Ah, pasando la hoja, encontrará una pancarta. Ahora levante el libro dos minutos. Gracias.

3 de abril de 2019

El último samurái

Hace una semana ella le invitó a su fiesta de cumpleaños, una fiesta de disfraces famosa en el colegio y cada año un poco más numerosa.
No tenía mucho tiempo pero, afortunadamente, pronto tuvo una idea. Reunió todos los cartones de leche que pudo, algunas cajas de zapatos e incluso las páginas exteriores de las revistas dominicales, algo más rígidas; les fue dando forma y después, pieza a pieza, las pintó para acabar uniéndolas con unos cordones de zapatos y lograr que permaneciesen en las posiciones correctas.
El día anterior a la fiesta se puso su disfraz de samurái y se miró en el espejo, concluyendo que, si bien no era cómodo, resultaba impresionante.
La primera sorprendida al verle fue su madre, que era japonesa, pero la prueba de fuego era ella, quien le recibió en la puerta de su casa, vestida de blanco y preciosa:
-¿Vienes de Darth Vader? Qué buena idea.
Y mientras él contestaba con timidez:
-Lo he hecho yo –descubría que eran ensaimadas lo que ella tenía sobre las orejas.

1 de abril de 2019

Ni blanco ni negro


—No sé por qué los escribes, qué placer encuentras en hacerlo —repitió ella.
Durante años le intenté explicar que eran como la vida, detalles que suman: el frenazo de un camión ante un niño que cruza la carretera, la mirada con la que me conquistó aquel día, una carcajada o un golpe de tos, la ráfaga de aire que voltea el paraguas, un recuerdo volviendo machaconamente a la memoria, la descarga que puede producir un roce de piel, el odio materializándose en un disparo, la pizca de sal en las comidas, la orden del general, el último movimiento con el que se gana una partida de parchís, el soplo de las velas de una tarta de cumpleaños, la caída de una lágrima,...
—Mis microrrelatos son así —concluía siempre—, instantes de vida.
Tiempo más tarde ella salía de casa dando un portazo y hoy he de confesar que tenía razón en al menos una cosa: no todo son instantes, sin ir más lejos, olvidarla y aprender a vivir sin ella es una ardua tarea que no parece terminar nunca.

31 de marzo de 2019

HAIKU (22/08/2018)





Las rojas uvas
bajo el intenso sol.
La tarde larga.



30 de marzo de 2019

HAIKU (22/08/2018)





Copos de nieve
sobre gélidos frutos.
El viento en calma.



29 de marzo de 2019

Ciudad Umbría

Era una ciudad grande, gris y fría. Los hombres que la habitaban recorrían sus calles aprisa, como huyéndose, silenciosos y cabizbajos. El cielo permanentemente encapotado y, bajo él, una nube de denso silencio. A veces, muy de vez en cuando, caía una lluvia fina y sucia, como una baba, que, lejos de lavarlo todo, manchaba la realidad con el color del cieno.
Y, sin embargo, esa lluvia era lo mejor de aquel mundo. Al cabo de unos minutos de iniciarse, ellos se paraban absortos y perplejos junto a un charco, luciendo una mueca que quizás era una sonrisa, y empezaban a perseguir con la mirada el reflejo negro de las nubes.
Por suerte salió el sol, tampoco nunca vieron la sombra efímera de un arcoíris, aquellos hombres habrían muerto deslumbrados y la ciudad se habría quedado tan vacía y silenciosa como siempre.

27 de marzo de 2019

El engaño


Nos hicieron creer que el futuro estaba en las fábricas, nadie nos dijo nunca nada de ese aire que nos devuelven, que quizás acabe matándonos.

25 de marzo de 2019

Absurdo regalo

Cuando la ciencia hubo resuelto todas sus dudas, Tanu no dudó en implantarse en el cerebro una microcámara digital con la que registrar cada uno de los momentos de su vida. Y así, cuando murió, siguiendo sus instrucciones, las imágenes y los sonidos contenidos en la memoria de la cámara fueron entregados en el correspondiente chip al pariente más cercano junto con un mensaje del propio Tanu, un pequeño discurso con el que le hacía entrega de lo que consideraba el mayor y mejor de los regalos: su vida.
Cuando su pariente terminó de oír la presentación, entre atónito y perplejo, empezó a preguntarse qué era lo que se esperaba de él, qué podía hacer con ese pequeño objeto que aún tenía en las manos.
Hoy, cuatro meses después de aquel día, ese hombre ha dejado de hacerse preguntas. Ha decidido que no quiere ser espectador de nadie, que quiere ser el protagonista de su propia vida y ha eliminado todos los archivos que el chip contenía sin ni siquiera haberles echado un vistazo.

24 de marzo de 2019

HOKKU (29/08/2018)





Calla la fuente
bajo el pesado sol.
Siestas del agua.



23 de marzo de 2019

HOKKU (20/08/2018)






En el invierno
y solo ante el peligro
camina el sol.



22 de marzo de 2019

No es lo que parece

Lo primero que he de decir es que comprendo que estén decepcionados e incluso que hayan dejado de creer, si es que alguna vez lo han hecho.
La última vez que lo hice mal fue con ese fin del mundo tan largamente cacareado por los medios de comunicación, con el de los mayas. Cumplí con la fecha, como he hecho siempre; pero, una vez más, al instante siguiente dejé las cosas exactamente como estaban.
Evidentemente eso no es lo que estaban esperando.
Entiendo que me tachen de vago, dejado o que lleguen incluso a afirmar que carezco de imaginación. Lo entiendo, pero es mentira. Lo único realmente cierto es que diseñar un nuevo mundo desde cero no es cosa fácil, razón por la cual nos limitamos a cargar el mundo salvado en la última copia de seguridad y nos dejamos de milagros.
¿Qué solución hay? Es fácil, comiencen por inventarse un Dios más cualificado, con conocimientos muy superiores a los de un informático de tres al cuarto, por ejemplo.