18 de enero de 2023

Divergentes

Por si la volvíamos a ver empecé a afeitarme, a ducharme, a cuidar mi aspecto y mi vocabulario, a convertirme en lo que creía que le gustaría. Se puede decir que su recuerdo guio mis pasos y me convirtió en otra persona.
Años después volvimos a coincidir, ambos irreconocibles, saliendo yo de una fiesta; y aún hoy encuentro consuelo al recordar que ella no levantó la vista, no supo quién era o había sido ese hombre que se negó a poner una mísera moneda en la mano, tan sucia.

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