20 de septiembre de 2020

SENRYU





Se escuchan gritos
al fondo de la calle,
no son reales.



19 de septiembre de 2020

HOKKU





Caen las hojas
acariciando el aire,
ruborizándose.



17 de septiembre de 2020

Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores

 
Dicen que todo empezó con una partida de parchís para los niños, jugada junto al mus de los mayores. Cuentan que ocurrió lo de siempre: ¡te como!, ¡hasta que no saques un cinco, no puedes salir de casa!, ¡ya puedo contar siete!, y quizás hubo algún pequeño que no supo perder y se puso a llorar, e inmediatamente después la intervención de su padre. Supongo que ya habrás visto cómo se ponen los padres en los partidos de futbol de la escuela, así que a final el interés acabó trasladándose de mesa y de juego.
Después las cosas se fueron complicando aunque no sé si eso explica que, a día de hoy, el pueblo se paralice, la mesa de juego esté en la casa de cultura, haya cámaras para retransmitir las jugadas, un presentador, unas entradas, una liga y hasta una quiniela.
Quizás sea excesivo, no te digo que no, pero… espera, ya vienen, se oyen ruidos en el pasillo, los padres de los jugadores se sientan y las gradas se agitan. ¡Ya empiezan! No creo que hayas visto nunca unas hinchadas tan coloridas y entregadas.

14 de julio de 2020

Papenfuss nº 22


Mi micro “Los leones del circo” se ha colado en el último número de Papenfuss, boletín gratuito de relatos. Aquí tienes el enlace para que disfrutes de él, de ese número y de todas las historias que contiene: Papenfuss nº 22.

9 de julio de 2020

HOKKU (del confinamiento, 6/04/2020)

Sergio Astorga



Este verano
aplausos y vítores
de aves presas.





(Brevilla, revista de minificción, reúne en la antología Brevirus un impresionante número de microrrelatos y poesías que hablan de psicosis colectiva y confinamiento, en ella se puede leer microrrelato de mi autoría. Para disfrutar al completo de la publicación se puede pinchar justo aquí).


8 de julio de 2020

Obsoleto

Hacía meses que la había descubierto en la ventana del cuarto del edificio que había al otro lado del patio de vecinos. En días alternos, vestida con un ajustado pantalón y una camiseta de tirantes, podía verla hacer gimnasia mirando a una pantalla. Al principio me gustó soñar con que los dos estuviésemos utilizando la misma plataforma y rutina de fitness, como si fuésemos a clase juntos; más tarde, al no reconocer sus pasos y posturas en los míos, me dediqué simplemente a mirarla.
Hoy, tras todo este tiempo vigilando sus horarios y rutinas, acompañándola en la distancia cuando lee o trabaja o ve una película, no sé cómo hacer para que lleguemos a ser lo que quiero que seamos.
El confinamiento se levantó hace casi un año pero aquello nos ha cambiado; salimos de casa lo mínimo, nos relacionamos por ordenador y nos mantenemos a distancia. Y yo descubro ahora que en algún momento he dejado de ser un hombre de mi tiempo porque, por encima de todo, echo de menos el contacto cálido de esa piel aún sin haberla tocado y sigo sin saber cómo abordarla.

Sergio Astorga

(Brevilla, revista de minificción, reúne en la antología Brevirus un impresionante número de microrrelatos y poesías que hablan de psicosis colectiva y confinamiento, en ella se puede leer microrrelato de mi autoría. Para disfrutar al completo de la publicación se puede pinchar justo aquí).