30 de septiembre de 2026

Fin de fiesta

Cae la noche y ya se queda la plaza a oscuras. Los músicos guardan los instrumentos, los feriantes echan los toldos y yo, tras bailar toda la noche contigo, me muero por besarte. Es septiembre, empieza a lloviznar y sugiero ir al pajar de mis abuelos, donde se iniciaron las rencillas entre nuestras familias. Aceptas divertida y despreocupada. Una vez dentro, junto con el olor a heno y la respiración de los animales que dormitan, descubrimos que también se han refugiados dos amantes que se devoran los labios. Reímos con inocencia antes de descubrir quiénes son: tu padre, mi madre.
 
(microrrelato escrito a medias con Belén Saénz y presentado a la cuarta ronda del Entcuentro de verano 2026 y que acabó siendo finalista)

23 de septiembre de 2026

Boceto

Con mi bata, roja de pintura, me apoyo en el marco del cuadro y salto dentro: la constelación ALBANZA sobre mi cabeza, la terraza de un café, el sonido de las charlas. Sentados en un rincón, Frida y Diego; más allá, Monet me hace señas y Gauguin me mira. ¿Desaparecerá aquella figura o se volverá exigiendo que mi pincel le dé vida? La noche fluye, mis personajes toman forma; solo una cosa me inquieta, otra vez esa sombra negra; hoy apostada en la puerta del café. No lograré trazar su rostro sin verla. Parece esperarme, pero me asusta su impaciencia.
 
(microrrelato escrito a medias con Belén Saénz y presentado a la segunda ronda del Entcuentro de verano 2026)

16 de septiembre de 2026

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En mi primera ronda de vigilancia escuché pasitos resonando en el hotel vacío por fin de temporada. Probé a poner el hilo musical y beberme algunas botellitas de minibar, pero no podía dejar de pensar en el crimen ocurrido en la 204, o en aquellos pobres niños que ya nunca salieron del ascensor. Luego noté aquel OLOR INDEFINIBLE, como de algo vivo acechándome desde las sombras; entonces lo vi, «no es un fantasma», pensé aliviado. Meneó las orejas, olisqueó el aire y, no sé cómo, se metió en mi bolsillo. En cuanto a mí, supe que ya nunca tendría miedo.
 
(microrrelato escrito a medias con Belén Saénz y presentado a la primera ronda del Entcuentro de verano 2026)

9 de septiembre de 2026

El huésped

A las ocho de la mañana debía hacer una ronda por el hotel y, desde la aparición de aquel anciano en la habitación 204, ponía el hilo musical a tope para que se despertase. Minutos más tarde, tras deambular por aquellos pasillos vacíos, se acercó a la puerta entreabierta y, al oír un tarareo, sonrió. Tenía que reconocer que le gustaba aquel hombre, su conversación, las batallitas, los chistes y los chascarrillos. Desde que había aparecido, el vigilante debía admitir que, aun siendo el viejo un fantasma, no lo estaba haciendo nada mal.

2 de septiembre de 2026

Hasta el sábado

Ya no podía vivir más tiempo sola, necesitaba ayuda; y tenía que tomar una decisión. ¿Qué residencia debía elegir? Ante ella los folletos, en su memoria las palabras que las asistentes sociales habían dejado caer en sus oídos, en esta le gustaron los lugares comunes, de aquella las actividades, en la última un interno le sonrió. Estaba indecisa, aquella mudanza sería la última.
Se dio unos días más para pensarlo, solo hasta el sábado; y lo más importante, se hizo una promesa: en cuanto tomase posesión de su habitación, colocase sus ropas, algunos libros y un ordenador, haría todo lo posible por implicarse en aquel lugar, por conquistarlo y dejarse conquistar, mejorándolo con su conversación y sus sonrisas, con su presencia, con silencios, respeto y escucha, con esas cosas que creía que se podían hacer y no se hacían; tenía que lograrlo, y lo lograría, pertenecer a aquel lugar y que este le perteneciera.
Lo haría.
 
(microrrelato escrito para Esta noche te cuento, para esta propuesta)