15 de octubre de 2015

Mendigo

A veces les echaba una mano y decía a uno de mis sucios compañeros de ahora:
-Amigo, siga mi consejo: para pasar la noche, es mejor el edificio abandonado del fondo.
Acabando por meterle en la boca del lobo con un guiño y una medio sonrisa.
Ellos no me agradecían la gestión pero yo me cobraba asistiendo al espectáculo: los golpes, el sonido del zapato sobre las costillas, los gemidos y los insultos, las risas ahogadas, el olor del miedo y de la sangre, la bendita adrenalina, el silencio final y una respiración entrecortada, expectante y miedosa.
Siempre añoraré los viejos tiempos pero, desde que me trincaron, juré no volver a mancharme las manos de sangre y no rompo mis promesas.

5 comentarios:

  1. Muy bueno, qué bien has dibujado al personaje. Es un malo requetemalo. Un beso.

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  2. Es malo malísimo, el prota. En cuanto a texto.... es.
    Gracias y un beso

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  3. Maléfico con ganas! No me gustaría encontrármelo...
    Un beso, Luisa

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