13 de enero de 2017

Caníbales

Volvieron a repasar la profecía aunque estaban seguros de haberla interpretado bien durante siglos. Al cabo de un tiempo una niña habló y dijo: “No puede ser él, es imposible; le gané al parchís”.
Ya sin dudas, se lo comieron y siguieron esperando pacientemente al siguiente mesías, deseando que estuviese más gordo y… no lo fuese.

9 de enero de 2017

Regeneración

Ese maravilloso viaje que le habían prometido, ese destino, ¿era éste? No quería protestar, pero empezaba a sentirse engañado. Intuía ahora, demasiado tarde, que nada le compensaría las horas de rezos y de buenas obras, que los ejercicios espirituales habían sido en vano, que el amor y el placer le estarían para siempre vetados y que el estado supremo y definitivo de dicha era cuando menos decepcionante.
Dios, ¿era esto el Cielo?
Comprobó entonces, con sorpresa, que el viaje no había acabado, que volvía sobre sus pasos y que, aun habiéndose equivocado de religión, iba felizmente a reencarnarse.

23 de diciembre de 2016

Error en el enfoque

Él era el héroe de su propia vida, quien tomaba las decisiones o eso creía, hasta que le arrestaron en mitad de la calle por estar robando planos al verdadero protagonista, un cobarde que no se merecía ninguna atención y que tampoco la quería.

21 de diciembre de 2016

Un tiempo breve



Por fin ya tengo en mis manos “Un tiempo breve”, ese libro que recoge nada menos que cinco años del blog Esta noche te cuento, de las personas que están detrás y delante de él dándole forma día tras día.
En la red encontraréis huellas y ecos de ese libro, de su presentación en Madrid (en lo que tuve la ocasión de estar), de todos los encuentros y conversaciones de ese día (que me perdí en su mayoría al tener que irme pronto, demasiado); pero… tan segura estoy de que todo fue perfecto que desde aquí os invito a que busquéis las noticias, los reportajes y las fotos que unos y otras habrán realizado, para disfrutarlas, como yo lo hago.
Nada más tengo que añadir. Sólo queda una cosa por hacer, una importante: dejar aquí testimonio de todo ello, decir y alegrarme de haber estado allí, de formar parte de ese libro con mis microrrelatos “Felices sueños” y “Clásicos modernos”, de estar tan bien acompañada.
Gracias.

19 de diciembre de 2016

El silencio del fin

No me abandonó aquel día, hace cuatro años, en que sacó todas sus cosas de casa y salió dando un portazo, no se abandona así a las personas que nos son indiferentes. Estaba enfadado y se iba, pero aquel golpe y el respingo que yo di eran aún dulces palabras de amor.
            Me abandona hoy, lo pierdo hoy, el día en que se va de la ciudad sin dirigirme la palabra.

16 de diciembre de 2016

Prisas

-¿Quieres que vayamos al cine?
-Sí, quiero.

12 de diciembre de 2016

Cena sorpresa

Ayer, cuando entré en casa, un aroma delicioso invadió mi pituitaria. Poco después encontré un rastro de extraños objetos y deliciosos regalos que me guiaba hacia el dormitorio, y no pude evitar sonreír con mi ya habitual media sonrisa. ¿No es curiosa la vida? Mi marido, el mismo del que había estado pensando separarme hace tan solo unas semanas, parecía haber preparado algo más que una cena. ¡Con todos los cambios que había sufrido el mundo que conocíamos, que habíamos sufrido nosotros mismos! Allí estábamos, contra todo pronóstico, juntos, una pareja feliz en una sociedad cada vez más desestructurada y fragmentada.
Me estaba acercando ya al dormitorio; incluso puede que, rodeada de aquel irresistible olor, hasta empezase a gemir un poco. Emocionada y feliz, deseando saber cuál era mi sorpresa, rompí la puerta de la habitación para comprobar que él había empezado a comer sin esperarme; sin embargo pronto descubrí que no había razones para un enfado, no cuando nuestra comida era la vecina del quinto, una jovencita  pechugona bastante fresca

9 de diciembre de 2016

El príncipe y el mendigo

Un niño dibujaba en una hoja de papel un niño que, como él, dibujaba. Y, cuando las puntas de los dos lápices coincidieron en el mismo punto, los dos niños, el real y el de lápiz, pudieron mirarse. El que era de carne y hueso deseaba desaparecer; el que estaba en el papel esperaba, al contrario, que no le borrasen. Fue un instante mágico, un momento denso y largo, en el que los dos niños recluidos en sus respectivos mundos se envidiaron; fue un segundo en el que todo pudo pasar y sin embargo, no pasó nada. El niño real siguió dibujando, el niño de lápiz fue terminado.
Unos meses después, la vida vino dolorosamente a demostrar cuán duradera puede llegar a ser la unión entre dos mundos a la vez cercanos y distantes. El niño de carne y hueso desapareció, sus padres acabaron enmarcando el de lápiz.

5 de diciembre de 2016

Microrrelatos en El Definido

La revista digital El Definido tiene una sección de microrrelatos. En ella encontraréis y de momento, un par míos.  
Así que estoy muy contenta, por eso y por la buena compañía.
A todos nos encontraréis entrando por el botón “Actualidad”; y, junto con los microrrelatos, información sobre cómo podéis hacerles llegar vuestros escritos.

2 de diciembre de 2016

Meteorología para niños: juegos educativos (I)

No es que sea fácil: que si las explicaciones de los conceptos meteorológicos han de ser perfectas, y que no aburran; que un niño las entienda y nos las odie al primer vistazo; que si la aplicación es la que es y da las posibilidades que da; que no te repitas; que las imágenes sean libres; que…
A pesar de todos los pesares y cortapisas, se avanza despacio, muy despacito, incluso a veces todo llega a pararse y un día vuelve a ponerse en marcha por alguna razón desconocida. Al final, algo se consigue, a día de hoy, hay dos juegos educativos disponibles en los que he tenido la oportunidad de aportar algunas cuantas cosas, que se encuentran en la página de AEMET y a los que se accede con un clic.
Son estos:
Aunque, ya que hablamos, no puedo evitar recordarlos los cuentos (¡tan bonitos!), de descarga gratuita y que encontrarás aquí; entre los que encontrarás “Los meteoros” y “La presión” de los que soy autora.



28 de noviembre de 2016

Tiro de gracia

He vivido tan rápido que veo venir el disparo que acabará con mi vida, el instante en que el odio se materializa y un plan largamente elaborado llega a su fin. Muchos pensaran que soy joven para morir; sin embargo, estoy agradecido por esta muerte que viene hacia mí como en cámara lenta. Me bastaría un movimiento para parar los pies a estos torpes que ahora van a ejecutarme; sin embargo, me quedo quieto. Ellos no saben y no sabrán nunca que el pelo empezó ya a caérseme, que el tumor que crece en mi pecho apenas deja espacio para el aire, que antes de que ellos llegasen yo había escuchado mi sentencia de muerte. A ellos les entrego mi herencia, la guerra en la que sólo fui soldado, en la que yo tenía un precio, que hoy me cansa y que nunca fue mía, entre bandas y hermanos, con esos derramamientos de sangre que tanto les gustan. Yo sólo les entretendré un momento. Giro levemente la cabeza. Les ofrezco mi sien. Espero.

25 de noviembre de 2016

Verano azul

Frente a mí el azul que he de vigilar, en la playa el bikini azul del que no puedo apartar los ojos, como azules serán los ahogados con los que luciré mis habilidades si hay suerte.
            Sin embargo los días pasan y vuelvo a ver la muerte de Chanquete, solo.

(microrrelato publicado en Cincuenta palabras)

21 de noviembre de 2016

Nubada

Sobre el centro de la ciudad, en el corazón mismo, hay una boina de contaminación que empieza a doler en el pecho, que desdibuja la realidad y envenena el ambiente.
Ayer, al fin, llegó el ansiado aguacero. Ayer ella, limpiándose por dentro, comenzó a llorar.

17 de noviembre de 2016

Seis años!!!!!!



No ha habido tiempo para más.
No ha habido tiempo para fiestas como estas:
-5x5

16 de noviembre de 2016

Secaba los platos con un trapo...

...mientras observaba con preocupación el cielo. No paraba de pensar qué podía ocurrir, cómo morirían todos. Las imágenes de múltiples situaciones cotidianas vividas con sus hijos y su marido transitaban con rapidez y desorden por la pantalla de su mente. A ratos pensaba en cómo Dios podía permitirlo. ¿De qué le servía el penúltimo sermón? ¿No le habían dicho en la iglesia que lo que causaba el mal en el mundo era la tendencia del hombre al pecado? Ahora resultaba que todos que aquellos seres venían de otro mundo… ¿y si en realidad no era así?
-‘¡Ay, Dios mío!’, exclamó mientras retiraba la sartén de la hornilla.
En ese momento escuchó el sonido de la llave en la cerradura e, inmediatamente, la algarabía de vocecitas alegres, que celebrando su llegada, la saludaban. Su marido entró el último.
Les respondió besándolos con el corazón ausente. Cuando el marido, con un evidente pesar, intento apartarla un poco de los niños para hablar con ella de la noticia:
-‘!Mira, a mí déjame de cuentos chinos, ¡¿eh?!, qué naves ni naves. Como si no tuviera ya bastante con ocuparme de vosotros!’, gritó mientras, sin mirarlo, le lanzaba el trapo. ‘Ya sabes que yo no creo en esas cosas. Anda, lavaos y poned la mesa que la comida ya está. Voy al baño y en cinco minutos vengo. A ver si me dais una sorpresa y me encuentro con que me habéis ayudado siquiera por una vez’.
Desapareció por el pasillo, cerró la puerta de la habitación de matrimonio, y luego, la del baño interior.
Cuando apareció en el comedor con el pelo mojado, nadie se percató de que había llorado.


Autor: Elías D. Dana

(¿sabes que estamos escribiendo una novela entre todos?, ¿quieres participar?; descubre cómo)

14 de noviembre de 2016

Un duro entrenamiento

           Apenas comía. Era pálido, casi transparente. Sus labios y sus ojos se confundían con el color de su piel. Vestía colores apagados y grises. Apenas hablaba y prefería los susurros. Observaba todo fijamente. Parecía no querer estar allí. Nada más alejarse de él se le olvidaba, pero ante su presencia todos se sentían incómodos. En ocasiones parecía que algo le atormentase, otras parecía asumir su condición de ser extraño con una sonrisa terrible. Sus manos estaban heladas. Desconocía el llanto y la risa. A veces parecía cojear o llevar una pesada carga; otras daba la impresión de flotar, como si un único soplo de aire pudiese llevarle lejos. Era, sin embargo, fuerte.
            No podemos confirmar si alguna vez estuvo vivo, sólo sabemos que lleva años viviendo como un fantasma. O eso parece.

11 de noviembre de 2016

Animales de costumbres

Alrededor de veinte años después de mi ingreso, se rompió la rutina de golpes y sangre. Oímos, desde nuestras mazmorras, ruido de tumulto y algunos empezaron a golpear los barrotes con las escudillas para llamar la atención de los asaltantes. Poco después llegaron unos desconocidos y nos abriendo los grilletes y los candados.
De eso hace ya unos meses. Algunos prisioneros, los que llevábamos más tiempo encerrados, nos hemos quedado a vivir entre los muros del castillo y hemos decidido hacer todo lo posible por recuperar nuestra vida, antes de haberla olvidado.
Mañana elegiremos a suertes quien será carcelero, quien torturador y quien chivato. Yo, personalmente, prefiero ser lo que he sido siempre; porque si me toca otro papel, temo que estaré algo sobreactuado.

7 de noviembre de 2016

Entrega


La mujer, intentando calmar los llantos del bebé que tenía en brazos, empezó a amamantarle y abrió un silencio. Asistimos entonces a lo increíble: el niño creció al tiempo que se consumía la madre, fueron invirtiéndose los papeles, hasta llegar a ser lo que ahora vemos, un hombre acunando a una vieja de ajados pechos.

4 de noviembre de 2016

El bosque de las palabras

Una vez más Alejandro Garaizar, gestor de la web Cincuenta palabras, ha reunido algunos microrrelatos en una antología, en la que curiosamente me encuentro con “Dudas y fallas”.
Pinchando en la imagen podrás acceder a la publicación, en la que encontréis buenos micros de buenos amigos y hasta algunas palabras de esporádicos como yo.

http://www.cincuentapalabras.com/p/el-bosque-de-las-palabras.html#comment-form


31 de octubre de 2016

Turnos

Con frecuencia, cuando salgo de la ducha, descubro a mi sombra y a mi reflejo charlando amigablemente, cada uno a un lado del espejo.
Pero ayer, al ir a secarme, no me di cuenta que él había escapado hasta que usaron la toalla para apresarme y obligarme a ocupar su lugar. Desde entonces, soy yo quien espera a que entren en el baño para ser, durante algunos minutos al día, alguien.
He de decir, si soy justo, que mi reflejo tiene buen aspecto y que se lo agradezco. En cuanto a mi sombra, nada podrá impedir nunca que lo vea todo negro, que se sienta sola, que me mire con curiosidad y me vea, como ella, huérfano.
Es la historia de siempre. Mi imagen y yo o yo y el original que reflejo, juntos e intercambiables; y a nuestro lado, esa sombra que, quizás sin proponérselo, da continuidad a estos canjes.