25 de enero de 2016

Vecinos

Ahora que veo tu mano entre los cascotes y que, en un intento desesperado por asirme a la vida, me aferro a ella, pienso que todo va a cambiar para nosotros, todo, no sólo esta ciudad borrada por la ola, en la que vivíamos tan cerca y tan lejos.

4 comentarios:

  1. La esperanza es lo último que se pierde. Aunque yo creo que la vida está sobrevalorada, y que a veces no merece la pena luchar tanto, y que el coaching (el puedes conseguir lo que te propongas si sabes cómo) nos ha hecho mucho daño

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  2. Ok, a veces no merece la pena pelear más, por mucho que el "coaching" se empeñe (que mira que es pesado); pero ¿y si es el destino o la suerte el que hace que dos vecinos, dos desconocidos, se encuentren de repente en el lado de la vida, haciendo piña, simplemente porque se han encontrado sin pretenderlo o su circunstancia desesperada es poco más o menos la misma?

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  3. Terrible microrrelato, pero dicho con tanta serenidad y aceptación de lo inevitable, que embellece la escena.

    Saludos!

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  4. Madre mía, Luisa, cuanta fuerza en tan pocas palabras. Enhorabuena. Brutal y real. Estamos tan cerca, vivimos tan cerca y sin embargo estamos tan lejos...
    Besos

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