30 de noviembre de 2015

Jubilación

Le jubilaron. Llegó un día, el de su cumpleaños para más señas, y le jubilaron. Con buenas palabras y una sonrisa, pero le pusieron en la calle.
Su mujer desde el primer momento demostró no comprender nada y no tener sensibilidad alguna. Primero le dijo que no sabía cuál era el problema, que él tenía que saber que aquel día iba a llegar. Después se puso bastante pesada hablando de clases, reuniones y viajes que muy poco o nada le apetecían. Más tarde, afortunadamente, cerró la boca; le miraba con un gesto de incomprensión, se encogía de hombros y se iba a la calle con sus amigas.
Él, por su parte, siguió preso de su dolor, sentado en una silla, dejando que la vida pasase ante ella. “Me jubilaron” y aquellas palabras rebotaron entre sus sienes hasta que el corazón dejó de golpearle en el pecho.

5 comentarios:

  1. Bueno, tampoco es para tomarlo así... Es sabido que un hombre, en casa, estorba mas que un armario en un pasillo, pero tampoco es para tomarlo asi...

    Saludos

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  2. Hay personas que se lo toman muy a la tremenda, sobre todo si son de la vieja escuela, ahora todo está más compartido. Eso creo.
    Gracias por venir, Ildefonso

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  3. Pues ya podían hacérmelo a mi, que para ser enfermero, tengo un trabajo que perjudica seriamente la salud. No entiendo que a la gente le pase esto.

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    1. Hay gente que no sabe ocupar su tiempo. No es nuestro caso afortunadamente

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  4. Luego de la jubilación, para muchos, viene el sinsentido de la vida.

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