29 de abril de 2016

Penitencia

Aquella tarde, papá, regresó a la tumba entristecido. Confieso que al principio no le hice demasiado caso pero, en apenas unos días, empezó a tener mala cara, a quedarse en los huesos y decidí entrar en acción.
Así fue como tome la decisión de volver por las noches a la que había sido nuestra casa. Me presentaba en el dormitorio conyugal e interrumpía con todo tipo de aullidos el sueño de mi madre y de su amante siempre, eso sí, ocultándome tras una sábana.

6 comentarios:

  1. Curiosa colaboración del hijo ;)
    Un abrazo.

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  2. Yo que esos muertos dejaría vivir a los vivos...

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  3. Parece ser que los muertos, el padre y el hijo, quisieran recuperar su familia cuando... lo más adecuado sería hacer lo que Hugo dice.
    Vamos que ella y el amante lo tienen difícil: el pasado, los recuerdos, las fantasmas... Puf, ¡así no hay forma de rehacer una vida!
    Gracias

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  4. Terror fantasmal y psicológico. Inquietante relato. Pobre mujer!, todavía más pobre amante.

    Más saludos, Luisa.

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  5. Jaja, será que soy un poco negro, pero me pareció muy divertido.

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  6. Jajaja, disculpadme pero estoy con Miguel Ángel, a mí me ha parecido de lo más divertido, aunque no quisiera estar en la piel de los amentes...

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