9 de mayo de 2016

Incurable

Tras estar un par de días sintiendo en la espalda un cosquilleo y volver a oír voces, decidió ir al médico que la había operado. Él le confirmó la recaída, casi excusándose: “Siempre supimos que extirparle las alas no nos aseguraba resolver completamente el problema, que había un tanto por ciento muy alto de que la imaginación volviese a manifestársele”.

7 comentarios:

  1. Tremendo lo que la imaginación es capaz de provocar ;)
    Un abrazo.

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  2. Que nadie nos corte ni las alas ni las palabras.
    Saludos

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  3. Conclusión: es tontería intentar cortarse las alas, no compensa, es mejor aprender a vivir con ellas. Lo que, además, bien visto presenta alguna ventaja que otra: poder volar, por apuntar una.
    Gracias, y buen lunes

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  4. Una recaída necesaria. Un canto a la imaginación.
    Un abrazo, Luisa

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  5. Tal vez el único lugar en donde el ser humano es totalmente libre es en su imaginación (como capacidad de pensar y crear), así que ¡prohibido el bisturí! (y también ineficaz). Pequeño gran texto...

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  6. Tiene el síndrome de la extremidad amputada. Suena terrible esa definición.

    Más saludos, Luisa.

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  7. Recordad que... las extremidades amputadas se siguen sintiendo. Una trampa? Una suerte? No sabría qué deciros.
    Gracias

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