19 de octubre de 2015

Síndrome de Estocolmo

Recuerdo que hubo un tiempo en que yo era sólo una idea, libre, hasta que él me capturó, me lo quitó todo y me recluyó en este espacio pequeño y plano, que entonces estaba vacío. Después, con una voluntad férrea llena de rutinas, me fue dando otra vida, un pasado, unos recuerdos, un objetivo. Y hoy, que he admitido ser sólo obra suya y de ningún otro, hoy que decide exponerme y exponernos, he de confesar que no quiero salir del encierro; yo, como él, hace tiempo que a esta celda la llamo libro.

15 de octubre de 2015

Mendigo

A veces les echaba una mano y decía a uno de mis sucios compañeros de ahora:
-Amigo, siga mi consejo: para pasar la noche, es mejor el edificio abandonado del fondo.
Acabando por meterle en la boca del lobo con un guiño y una medio sonrisa.
Ellos no me agradecían la gestión pero yo me cobraba asistiendo al espectáculo: los golpes, el sonido del zapato sobre las costillas, los gemidos y los insultos, las risas ahogadas, el olor del miedo y de la sangre, la bendita adrenalina, el silencio final y una respiración entrecortada, expectante y miedosa.
Siempre añoraré los viejos tiempos pero, desde que me trincaron, juré no volver a mancharme las manos de sangre y no rompo mis promesas.

12 de octubre de 2015

Curación

Se sintió mejor cuando descubrió que ver el pantalón que él había olvidado ya no le hacía ningún daño.

8 de octubre de 2015

El reflejo

Solamente yo sabía que había empezado a dudar de la fidelidad de su esposa.
Sobre mí había volcado sus dudas y sus preguntas, sus miedos y sus sospechas; y es cierto que yo siempre le escuché. Sin embargo se equivocó cuando creyó que podría ser su espía, que podría vigilarla por él.
¿Cómo saber qué hacía ella cuando él no estaba si sólo puedo ser cuando él está?
Obviamente su plan no funcionó.
Ahora, cada vez que se mira en el espejo y me encuentra en él, veo su rostro cada día más hosco y huraño.
Creo que ha empezado a odiarnos a los dos, a ella y a mí, a ambos.

5 de octubre de 2015

Teniente Worf

Los personajes que viven en la frontera de dos mundos son, mire por donde se mire, los más interesantes: el vaquero que convivió con los indios, el blanco que se atrevió a tener como amigos a los negros, la primera mujer que quiso votar… Sin embargo no siempre se les ha dado la oportunidad de hablar, de ser escuchados.
Afortunadamente las cosas cambian y, hoy en día, basta tener una cuenta en alguna red social para que quede solucionado el problema.
Me dicen que Worf, el primer oficial klingon de la Flota Estelar, acaba de aterrizar en Twitter y, lo que es más interesante, que ha elegido el español para decir lo que le dé la gana.
Cuenta del teniente Worf en Twitter:

1 de octubre de 2015

Licenciado

Enseguida supe que no quería salir indemne de aquel encuentro.
Desde el primer instante decidí que, aunque acabase hiriéndome o llegase a amarme, quería que dejase una huella imperecedera en mí. Estaba decidido. Si la vida iba a tocarme, si iba a vivir, la elegía a ella, quería que fuesen suyas algunas de las cicatrices que iban a surcar mi alma.
Había aparecido en mi vida y no la iba a dejar pasar; al contrario, estaba ansioso por sentir la alegría y las lágrimas, por zambullirme en ellas. Sí, lo quería todo, sin lugar a dudas; y lo primero que tenía que conseguir es que no pasase de largo junto a mí: extendí mi pierna, más allá del trapo con el que recojo las monedas que me tiran, y le puse la zancadilla, dispuesto a recitarle unos versos en cuanto levantase la cara.

28 de septiembre de 2015

La faena

“Una vez se ha decidido a acabar con el animal, lo primero es situarlo en el lugar en el que, estando menos a cubierto, baje la guardia y esté más quieto; para lo cual es útil haber estudiado sus querencias con anterioridad. De este modo, estando la víctima cómoda y descuidada, el matador esperará a que el animal se humille, es decir, a que baje la cabeza, para lanzar la estocada que ha de ser recta y precisa, siendo la más valiosa y certera aquella que cae en medio de la cruz de los omóplatos. Sin embargo es normal que, aunque la estocada esté bien ejecutada, haya que recurrir al descabello, maniobra cuyo único objetivo es ahorrar en tiempo y en sufrimientos.”
Con un trapo en la mano izquierda y un cuchillo en la derecha, vestida de color grana, Matilde entró en el comedor. Eran las cinco de la tarde. Silencio.

24 de septiembre de 2015

La soga

Siempre quiso ser maroma y viajar, pero aprieta cuellos.

21 de septiembre de 2015

Anónimo

Sentado como siempre en la playa de su isla creyó ver flotando en el agua una botella. No era exactamente la ayuda que esperaba pero, a falta de otra cosa, cogió la barca, remó como pudo y no paró hasta tenerla en sus manos sudorosas y encallecidas.
De nuevo en tierra, sacó con cuidado el papelito que había en su interior y leyó: “Ahora sí que dejo la bebida”.

17 de septiembre de 2015

Impotencia

La noticia corrió como la pólvora por la baraja: el rey de oros no había podido conseguir la hipoteca que necesitaba para comprarse un castillo de naipes, la última posibilidad que tenía para irse a vivir con su amada, la casquivana sota de copas, y apartarla de los continuos roces y tocamientos que había entre las cartas del mazo.

14 de septiembre de 2015

Algo dulce

Mientras desayuno leo la lista de la compra que mi esposa ha dejado junto al frigorífico y me sorprende descubrir, entre la fruta, la palabra “chocolate”, algo que hace años que no comemos; pero, ¿qué me extraña?, ¿es que no pueden haber cambiado sus gustos sin yo saberlo? E inmediatamente después, curiosamente, creo recordar nuestra primera cita y así, con una sonrisa en la boca, salgo de casa sin despedirme, como he hecho siempre.
Sin embargo, cuando llego al trabajo, ya he hecho memoria y sé que el chocolate no tiene relación con nada nuestro. Si lo pienso un poco, puedo recordar que no sé por qué quedamos aquel día o por qué nos casamos pasados unos pocos meses; incluso, soy capaz de afirmar que, desde Navidad, apenas nos hemos hablado o, también, que no sabría decir de qué color tiene el pelo.
Entonces, sólo entonces, la comprendo: yo también quiero chocolate, siempre pensé que así es como saben los besos.

10 de septiembre de 2015

Dos en miNatura

http://www.servercronos.net/bloglgc/index.php/minatura/2015/08/08/revista-digital-minatura-144



Los microrrelatos “Diablos” y “Endemoniados” han sido publicados en el último número de la revista digital miNatura, al que puedes acceder a través de la imagen, cuyo tema central era: “El Diablo”.

5 de agosto de 2015

Cuenta regresiva nº 4


49 — Petición de mano en el Burger King
Estaba harto de pedir aros de cebolla y, también, profundamente enamorado de ella. Un día lo encontré, tenía el tamaño exacto y no pude esperar a que se enfriase.
A día de hoy la quemadura en el dedo anular ya casi está curada y yo sigo luciendo una sonrisa.

48 — Sandwich mixto
-El pan nuestro de cada día dánosle…
-Qué buena estás, Pepi, jamón de pata negra –le dijo uno de los monaguillos.
-A mí tú no me la das con queso. Vistas como vistas sigues siendo un cerdo.
-Estás de toma pan y moja, guapa. Pan blanco, eso eres.

47 — Juguetes
Sé que están enfadadas. En cuanto entro en la habitación se hace el silencio y permanecen rígidas mirando al infinito. No quieren entender que he crecido, que ya no tengo edad para estar con muñecas y que es hora de jugar a los médicos con algunos chicos.

46 — Aislado
Le llevó algún tiempo comprender que aquellos barrotes que, en un principio tanto le hirieron, servían para alejarle del opresivo ambiente en el que se había visto obligado a crecer al tiempo que dejaban el espacio necesario para que sus ideas, sus propias ideas, se liberasen.

45 — El desempate
Ella dice que ya no la quiero, que prefiero ir a beber.
Yo le digo que bebo porque dejó de quererme.
Afortunadamente le tenemos a él, al camarero, él sabe qué fue primero si la aventura que tiene con mi mujer o que yo bebiese.

44 — Risoterapia                                 
A la sexta puñalada notó que el enfado le abandonaba; sin embargo, le asestó una más: la de gracia, para asegurarse, para que no hubiese dudas. Y comenzó a sonreír, a partirse de risa, de mucho mejor humor que un muerto antes. Sin duda.

43 — El pueblo azul                                                                        
Durante siglos el agua y el viento habían erosionado aquella ciudad reduciéndola a arena; hasta que llegó el día en que sus habitantes se descubrieron desamparados y solos en mitad de un desierto nuevo, capturados por la sorpresa, quizás más espejismos que personas.

42 — Negro sobre blanco                                                                   
Había sido constante, había trabajado muy duro; y sin embargo, después de veinte años de profesión, no había conseguido que ningún libro tuviese su firma y eso que algunas de sus creaciones ya eran clásicos modernos y hasta incluso textos de culto.

 

41 — El espacio curvo
Se despertó en mitad de la noche, lejos del cuerpo cálido de su mujer, y extendió su mano derecha hacia ese lado de la cama, palpando la superficie de la sábana, buscándola; de repente… en su costado izquierdo… sintió una mano.

40 — Tu muro
El local era pequeño. El evento, nuestra cita. Tras algunos toqueteos en mi móvil y ver crecer los me gustas de nosotros como pareja, te miré para sonreírte pero tú también escribías.
Pasadas tres horas, te fuiste, sin mirarme siquiera.  

39 — Ganando altura                                                                
Siempre prefirió aquellos que eran fuertes y densos, que te golpeaban al final y dejaban sin aliento.
Un día, por variar, empezó a escribir microrrelatos con alas, entonces descubrió que no hay nada mejor que verlos subir y alejarse.

38 — En prácticas
Malo era que la hubiesen secuestrado y que aquel hombre se acercase a ella con una sierra mecánica en las manos. Sin embargo, lo peor había sido ver la L de tamaño reglamentario que tenía en la espalda.

37 — Payaso              
El mago entró en el camerino, perplejo y desconcertado. Su actuación había sido un completo éxito, en sus oídos resonaban aún los aplausos del público y las risas, sin embargo ninguno de sus trucos había salido bien.

36 — Cuernos
Sobre el largo silencio sobrevuela el eco leve de unas palabras dichas en un susurro, y bajo su peso dos miradas, una cargada de preguntas y otra de dolor, mirando por primera vez en direcciones opuestas.

35 — Flirteo 
De esta noche no pasa, cruzaré la calle y tocaré su puerta. He de descubrir las intenciones que albergan las ventanas de su casa y por qué no cesan de hacerles guiños a las mías.

34 — Sangre en las venas
El hombre, que había sido de acero y tenía ya el pelo del color de la plata, sonrió al sentirse maleable y dúctil bajo el peso de la mirada de la muchacha, tan azul.

33 — Contagio
Creo que he contraído la enfermedad. Desde hace unos días, la carne fresca de mi novia tiene un olor especialmente agradable y apetitoso; pero no le voy a decir nada, será una sorpresa.

32 — Erosión
El faro delató su presencia, el navío viró hacia la costa y embistió el acantilado; después, las montañas se fueron a pique, disgregándose, hasta ser la playa en la que ahora estamos.

31 — Sopa de sobre   
Nada me hizo sospechar que mi vida iba a ser diferente a la de las otras pero, aquí estoy, qué suerte, acabo de llegar al mar gracias a aquella mosca sedienta.

30 — Cada soldado cuenta                  
Como barco no parecía gran cosa, apenas era un cuadrado relleno de tinta azul; pero cuando su dueño dijo: “Hundido”, sólo entonces, tuvo que admitir que aquella batalla estaba perdida.

 

29 — Heridos
En cuanto el bolígrafo tocó el papel empezó a dejar en él una huella color sangre; yo, por mi parte, no pude evitar que se me escapasen algunas lágrimas.

28 — Rebosante
El vacío que ella le había dejado se fue haciendo tan profundo y tan grande que llegó un día en que mereció la pena dar el último salto.

27 — Polvo eres
Una botella de anís después dejó de ver el polvo que había sobre los muebles y que le recordaba a su difunta mujer, tan querida y pesada.

26 — Amor eterno
La vio una vez siendo jóvenes. Y hoy, que peina canas, la ha vuelto a ver. Era ella, con toda seguridad, porque ha sentido lo mismo.

25 — Limpieza
Miró alrededor aún con la escoba en la mano, había barrido gritos, golpes y peleas; pero ¿qué hacer con el salitre que dejan las lágrimas?


24 — El pequeño
Aferrado a su flotador amarillo, abrazando el pato de goma, miraba hacia la playa sin poderse creer que todos, absolutamente todos, se habían ido.

23 — Brevedades para vasos de EtnoSur (1)
Sé que me diste la espalda, pero encontré en ella un lugar donde dejarte mensajes. Escribo con el dedo, borro con la mano.

22 — Misión cumplida
Había sido un trabajo de siglos, lento y constante, pero al fin el hombre había logrado su inconfesable objetivo: alquitraformar la Tierra.

21 — Hielo abrasador
Nunca había visto a ningún tragafuegos como él, susurró el director del circo, da miedo pensar en un hombre tan frío.

20 — Contrastes
Sentía que el tiempo se le escapaba de las manos mientras las manecillas daban vueltas sin cesar como animales enjaulados.

19 — Cuentos para el andén. La puerta de la nevera
Esta es la historia: yo lleno y tú vacías.
Postdata: no me refiero a la nevera, no te equivoques.

18 — Desencuentro en la playa
El verano estaba lleno de contrastes: mi deseo ardiendo bajo la sombrilla, tu mirada helada sobre la toalla.

17 — Casquería
Le dio a la lengua.           
Me comió la oreja.
Le di mi corazón.
Me costó un riñón.

16 — Mi cruz
Hace años tu mirada cruzó el aire hasta tocarme.
Hoy me cruzas la cara intentado anularme.

15 — El submarino 
-¡Subamos! –dijo el capitán sin acabar de entender.
Descubrimos entonces que estábamos en una sopa.

14 — Pulcro suicida
Si no me decidí, fue porque nunca quise dejar detrás de mí tanta basura.

13 — Brevedades para camisetas (2)
A falta de besos con que cubrirme, cogí esta camiseta.
Siempre puedes quitármela.

12 — La pesadilla          
Con cada acometida el mar revive el naufragio. Lo repasa. Lo repite.

11 — Vampiros
El amanecer siempre nos estuvo prohibido. Hoy es un reality show.

10 — Orgasmo en las gradas
El balón tanteó la canasta en varias ocasiones, hasta penetrarla.

9 — Ideal
Cada vez que la sueño, le añado un detalle.

8 — Brevedades para camisetas (1)
Debajo te esperan el corazón y la piel.

7 — Brevedades para camisetas (3)
Soy tu superhéroe de andar por casa.

6 — El bikini
Rencoroso y vengativo, espera el verano.

5 — Viento
Mi sombrero voló.
Subimos juntos.

4 — Verdugos
A la horca fuerzan.

3 — Divorcio
Dividimos donde sumábamos.

2 — Malas noticias
-¿Estoy muerto?

1 — Me gusta cuando callas
¿Qué?

0 — Lo que hay entre tú y yo