Recibimos una llamada: alguien se
había quedado encerrado en un ascensor y teníamos que ayudarle. Mientras
sorteamos el tráfico, preparamos las alas; de modo que, cuando llegamos hasta
él y nos miro a los ojos sin decirnos nada, pudimos empezar a quitarle el
miedo, a salvarle de la soledad y a hacer que las ilusiones volviesen a
volarle. Mi compañero, más experimentado, fue el único que dijo algo: “esté
tranquilo, nosotros elevamos sueños a realidades y, antes de irnos, le
dejaremos una lámpara con un genio, una charla con un amigo y una libélula de
papel que le sirva de piloto automático”.
(microrrelato
presentado al concurso de microrrelatos convocados por IASA Ascensores, en el
que era obligatorio incluir en el texto: “elevamos sueños”; ¿quieres saber
conocer a la flamante ganadora, a los finalistas?, consulta este enlace, es importante que lo hagas porque así podrás ver que Paloma Hidalgo es quien ha ganado)







