26 de noviembre de 2015

Contrastes

Por un lado aumenta la temperatura media del planeta y el nivel de las aguas crece; por el otro, arrecia la sequía y las tierras se convierten en desierto. Sabemos que no es posible escapar, que estamos entre la espada y la pared, que el hambre y la sed nos acosan, pero no puedo evitar estar contento; porque cada día estás más cerca, porque ya abro los brazos, porque es posible que el miedo te empuje a ellos, porque nunca nadie ha estado más preparado que yo para protegerte y darte consuelo.
Escucha, sé que el mundo se acabará con nosotros, que es el fin, pero ahora empieza lo que siempre he querido, ahora te tengo y me tienes, ahora y para siempre empieza lo nuestro.

7 comentarios:

  1. Cuando se ha conseguido lo que más se añoraba quizá importe menos que todo termine. Siempre es recomendable estar en la mejor compañía, incluso, o sobre todo, cuando llega el fin.
    Un saludo, Luisa

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  2. Así es, aunque el tiempo sea poco que sea de calidad.
    Gracias, Ángel, y un saludo.

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  3. Quizá si no tuvieran la certeza que el mundo se acaba no estarían tan unidos...Las dificultades acercan a la gente.
    Un abrazo, Luisa

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  4. Si, la falta de tiempo es un gran aliciente que nos hace osados, atrevidos, sinceros y casi siempre.... Buenas personas.
    Gracias, guapa

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Bueno, la primera parte es indudable. La segunda espero que no decepcione al protagonista en su momento crítico, o entonces sí, todo se habrá ido a la mierda.

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  7. Ante el amor todo debe rendirse, al menos para los enamorados.

    Buen relato

    Saludos

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