26 de junio de 2019

Todos los saben






Él no hace más que repetir esas palabras mientras eleva la mano y se acerca amenazador; yo retrocedo y repito, con lágrimas en los ojos, que no he abierto la boca, que siempre después de sus palizas me he maquillado como una puerta.

24 de junio de 2019

La digestión

Llevaba años alimentándose de conversaciones ajenas. Nadie como él para apropiarse de las palabras que flotaban en el aire de la calle, que se dejaban caer en la cola de la frutería, que se olvidaban junto a un paraguas en un autobús cualquiera.
Las devoraba con verdadera ansía. Se las tragaba apenas sin masticar, sin saborearlas, prácticamente enteras. Sin embargo, su recalcitrante soledad hacía que le fuese difícil digerirlas.
De modo que, solo cuando fue capaz de vomitar su dolor, solo cuando su discurso dejó de ser eco de otros y sus palabras empezaron a ser suyas, solo entonces, sonrió y levantó la cabeza.

23 de junio de 2019

HAIKU (10/09/2018)





Frío invernal,
caen los blancos copos
sobre el sembrado.



22 de junio de 2019

Poemas para un haiga



HAIKU (7/09/2018) 
Un chaparrón,
un abedul sin hojas,
el banco oscuro.

HOKKU (22/10/2018) 
Llanto de nubes
en la noche invernal,
las ramblas negras.



21 de junio de 2019

Sin alivio


El verano en que estaba previsto que irían juntos al río y acabarían besándose, su madre murió y llenó la casa de silencios y sombras en un luto de tres años.
Después, cuando el tiempo de alivio estaba a la vuelta de la esquina y la primavera repetía su promesa de risas cálidas y agua fría, su padre les dejó y ella volvió a verse enterrada en vida.
Tres años más y milagrosamente él seguía allí, esperando quizá. Sin embargo, cuando aquel hombre vio en la calle a aquella mujer triste y fuera de lugar, en la que no quedaba rastro de la niña que amó, se mordió las lágrimas, maldijo su suerte y se fue en silencio, lamentando añadir más dolor y soledad al que la vida ya había causado.

19 de junio de 2019

El fin de los días




No encontramos otro planeta. Moriremos con nuestro Sol.

17 de junio de 2019

Un regalo tras otro

Su relación empezó cuando eran niños. Aquel día ella le dio una goma y él le regaló una canica.
Después los regalos fueron cambiando: un cuaderno, un dibujo, un número de teléfono, una rosa, un beso, una cita, un anillo, algunas miradas cómplices, una casa, un hogar, un niño, una niña, silencios compartidos, un viaje, una multitud de paseos por el parque,….
Hoy, casi una vida después, en el hospital, él se sienta junto a la cama para dibujarle caricias en la piel y ella encuentra fuerzas para devolverle una sonrisa.

16 de junio de 2019

HAIKU (7/09/2018)





Campo florido,
vuelo de mariposas,
la primavera.



15 de junio de 2019

HAIKU (6/09/2018)





Escarcha fría,
laguna congelada,
trineo rojo.



14 de junio de 2019

Una publicación de vez en cuando no hace daño





En el último número de la revista digital miNatura, el 167, se han publicado un par de microrrelatos de mi autoría: “Ácida” y “La torre más altaY tan contenta.

12 de junio de 2019

Dentro del laberinto


Como todas las noches, tras pasar el día en los billares, entré en casa buscando la cena. Me sorprendió no encontrar a la vieja, no verla tras esa revista de pasatiempos de la que no se separaba desde hacía algún tiempo. Recorrí con la mirada las sucias habitaciones hasta descubrir, sobre la mesa del comedor, la sobada publicación. Me acerqué a ella. Abierta de par en par parecía querer mostrarme cómo, después de una infinidad de intentos, mi madre había encontrado la solución al mayor laberinto que yo había contemplado en mi vida, un camino en el que la huella del lápiz se borraba ante mis ojos, a toda prisa.
De la vieja no sabemos nada desde entonces. Por mi parte, confieso que guardé aquella revista y también que he empezado a mirar el inmenso laberinto a todas horas, tanto que hasta puede que un día de estos me decida a intentar resolverlo para salir de aquí, como hizo ella.


10 de junio de 2019

Viajes temporales

Tropezó. Sintió un doloroso golpe en la cabeza y cuando abrió los ojos, descubrió que había realizado un viaje en el tiempo y habían transcurrido unos cinco años en solo un instante.
Quiso entonces volver atrás pero, incapaz de saber cómo había ocurrido, forzó una vez tras otra todo tipo de golpes, resbalones y tropiezos esperando que la suerte se pusiese de su lado.
Hoy, con la apariencia de unos ochenta años, habiéndose consumido su vida en cinco o seis pestañeos, el médico vuelve a recordarle que ha de tener cuidado con las caídas.

9 de junio de 2019

HAIKU (6/09/2018)





Blanco azahar,
césped y margaritas,
cielo sin nubes.



8 de junio de 2019

Haijin caníbal

Son estos pasos
en esta arena azul
huellas oscuras;

y en el recuerdo
tristeza y dolor largos,
remordimientos.

Desde la nave
fui testigo del fin.
Caras de miedo,

gritos y voces
que simule no oír,
los labios secos.

Y despegué,
dejando atrás a aquellos
que dije amar,

tan aterrado,
cobarde, mudo y sordo.
Con vida y solo,

acorralado
por un cerco de extraños
y sospechosos,

miden raciones,
calculan con los dedos.
Creen que sobro.

O eso pensé,
al cortarles el cuello
en un gesto único.

Muertos y carne
que pensándolo ahora
serán sustento.

Mientras te lloro,
veo otra vez tu rostro
y la verdad:

un hambre atroz,
el hombre en retroceso,
yo te traiciono,

oculto planes,
disimulo intenciones,
falseo todo,

para salvarme,
aunque murieses tú.
Completo cerdo,

un asesino,
caníbal y traidor;
el único hombre.

7 de junio de 2019

Rutinas

Era un hombre organizado. Ella siempre había dicho que demasiado.
A las ocho, una ducha y el desayuno. Media hora más tarde, salir de casa. A las nueve, un “buenos días” en la oficina. A las once, una llamada telefónica, un “no volverá a ocurrir, lo sabes”. A eso de las dos, un mensaje más, un “perdóname, sabes que te quiero”. Después de comer, a las cuatro, vuelta al trabajo y un correo electrónico antes de las reuniones de la tarde. A las ocho, dejar el despacho, un “adiós, hasta mañana”; para, en torno a la medianoche, meterse deprisa en la cama sin explorar el otro lado, como cuando vivían juntos.
Solo había dos pequeñas cosas que no acababan de encajar en su nueva vida, a las que no sabía cómo enfrentarse: el contestador del teléfono y el correo electrónico, saturados de mensajes que nadie escucharía o leería.