Mi
arrugada mano sostiene un sobre, tu primera carta, en la que dices que, como
prometiste, vas a volver. Sin embargo has de saber que, tras esperar noticias
tuyas durante años, me decidí a vivir; que, aunque ahora estoy sola y algo
cansada, amé y he sido amada; que ya no soy la que fui, la que dejaste. Me
siento en el poyo que hay a la entrada de la aldea hasta ver un coche
avanzando, del que desciende un viejo con tu mirada, quien se sienta a mi lado
y me coge la mano. Justo como hacías antes.
(micro escrito para esta propuesta
de la página Esta noche te cuento)


