Desde
que le tocó la Lotería se sentía más alto y delgado, más guapetón. Por eso
cuando, en la fiesta de Nochevieja, vio a la Tere, siempre de toma pan y moja,
bailando al ritmo de los Estopa, él se animó, sonriendo con la boca cerrada
para ocultar el destrozo hecho por el turrón de la cena, con un gorrito sobre
la calva y un matasuegras. Guiñó un ojo, tiró un beso, movió las caderas pero,
barruntando que ella se quería ir, dijo: “Estás muy guapa, reina, y lo estarás
más cuando el dinero que gané el 22 lo invierta todito en tu persona”. Ella,
guapa, lista y de repente enamorada perdida, contestó picarona: “Si yo soy
reina, tú eres mi rey”. A él se le hizo el culo gaseosa, literalmente, porque
el champán le sentaba fatal; y a ella le hicieron, pasados unos meses, unas
tetas.
(microrrelato escrito para esta propuesta)
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