9 de septiembre de 2026

El huésped

A las ocho de la mañana debía hacer una ronda por el hotel y, desde la aparición de aquel anciano en la habitación 204, ponía el hilo musical a tope para que se despertase. Minutos más tarde, tras deambular por aquellos pasillos vacíos, se acercó a la puerta entreabierta y, al oír un tarareo, sonrió. Tenía que reconocer que le gustaba aquel hombre, su conversación, las batallitas, los chistes y los chascarrillos. Desde que había aparecido, el vigilante debía admitir que, aun siendo el viejo un fantasma, no lo estaba haciendo nada mal.

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