28 de enero de 2026

Inesperadas visitas

Yendo hacia la cocina, al pasar junto a la puerta, creyó oír ruidos en la escalera. Curiosa, se acercó con sigilo a la mirilla y descubrió al viudo del sexto paseando nervioso, dudando, mordiéndose las uñas, mirando hacia su casa y acabar, con la cabeza gacha, metiéndose en el ascensor. Comprendió entonces que, cuando alguien toca un timbre, ha de estar listo para que lo vean. Su vecino no lo estaba pero, días después, tras maquillarse de forma discreta y hacer una tarta, es ella quien sube al sexto, toca el timbre y sonríe coqueta.
 
(microrrelato escrito para el XVII Premio de Microrrelatos "Al otro lado de la mirilla" convocado por las Bibliotecas Públicas de Madrid)

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