21 de noviembre de 2018
19 de noviembre de 2018
Ola hou
Al
final le convencí para que hiciésemos ese crucero por los mares del Sur si
bien, para lograrlo y siendo tan olvidadizo, tuve que recordarle que son de
allí esas chicas que mueven las caderas y las manos sin cesar, que eso y no
otra cosa es un baile polinesio.
Podía haberlo hecho hace mucho
tiempo, pero es un viaje que solo se hace una vez en la vida y tenía que
esperar al momento justo, a estar lo suficientemente cansada, estresada, harta
y aburrida.
Me encargué de todo y él, siguiendo
su costumbre, se dejó llevar solo pendiente del dinero; por eso, y como preveía,
no fue difícil perderme en la isla adecuada, esconderme, desaparecer y esperar
a que el barco se lo llevase, segura de no tener que volver a verlo,
sacrificando toda una forma de vida en un momento y con una sonrisa, como hacen
los valientes.
(microrrelato
escrito para el Monstruoscopio, para la ronda 4, de Esta noche te cuento; donde acabó mi aventura)
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18 de noviembre de 2018
17 de noviembre de 2018
16 de noviembre de 2018
Jugar con las muñecas
Ni en los convulsos años de la
adolescencia, había jugado con ellas, nunca. Sin embargo ahora, después de
pelear en todas las batallas que le había regalado la vida, perdida y sola,
fracasada y sin fuerza, había decidido que aquél era el momento y que sólo así
descansaría.
Fue a la cocina y cogió su mejor
cuchillo, las muñecas las tenía cerca.
(microrrelato
incluido en “Menguantes”, libro que puedes descargarte en este enlace)
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Microrrelatos
14 de noviembre de 2018
La grieta
Su vida era
perfecta. Un trabajo bien remunerado, que la mantenía ocupada y no le causaba
grandes problemas. Una casa con la que impresionar a las visitas. Un par de
hijos inmersos en un horario sin fin de clases particulares. Un marido y un
amante, domesticados hace tiempo, de los que ya nunca salía un reproche. Un
cuerpo a salvo del tiempo, vigilado de cerca por un ejército de especialistas.
Un armario interminable que crecía sin parar. Joyas. Zapatos. Amigas. Fiestas.
Viajes.
Sí, su vida era
perfecta; pero… algo se quebró en su interior cuando oyó reírse a carcajadas a
aquella pareja en la calle. Desde entonces no ha dejado de rebotar entre sus
sienes la pregunta: “¿hacía cuánto tiempo que ella no se reía así, hacía cuánto
que no se reía con alguien?”.
(Proyecto: No me cuentes películas. ¿Te animas a
contar una historia que tenga el mismo título que la película pero que no tenga nada que ver con ella)
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No me cuentes películas
12 de noviembre de 2018
Amor por un notas
¿DÓnde
está el pREsente que me prometiste? MI cabeza viaja y, como un FAnático, SOLo
vive una y otra vez LA tarde del baile, de nuestro baile. SI, LA canción de
Elvis que me cantaste, SOLo para tu FÁn, para MÍ, el único ser que REcuerda y
nunca olvida cuanDO actúas.
Llegará ese DOloroso día y una vez
más arrastrarás el REpiente en el que guardas esa MIserable y FAmosa SOLedad de
LA gaita, SIenDO el hombRE que hacía como los Mimos y tocaba una FAntástica
melodía con SOLvencia y caradura, que quería ser LA bomba, que SImuLAba SOLo
por dinero, por el aFÁN de ser rico, MI amor, pero para siempRE y para toDOs
alguien a esquivar, un notas.
¿DÓnde queda tu promesa?, REpito,
¿qué lugar ocupa MI amor incondicional en tu vida? ¿Fundarás una FAmilia o
seguirás SOLo, mientras LA tarde cae y SIento LA cara húmeda, SOLlozo por la
FAena que es que MIres alREdeDOr al tocar nuestra canción y ya no me veas.
(escrito
para el Monstruoscopio, ronda 3, de Esta noche te cuento; tenía que aparecer la escala musical, un
instrumento y una balada romántica)
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11 de noviembre de 2018
10 de noviembre de 2018
9 de noviembre de 2018
Qué jorobado
Abrí los ojos y… me quedé de piedra, literalmente. ¿Era una gárgola, en serio? y aquello ¿era la torre Eiffel? ¿Cómo mierda ha ocurrido? Oigo ruido a mi espalda (joder, que no puedo girarme), como un arrastre de pies, y aparece una cabeza horrenda. ¿Quasimodo? ¡Ostia, si se te parece!, y empiezo a acordarme de todo, porque… me acuerdo.
Me acabo de dar cuenta (de hecho
caigo ahora) de que en la ración a la que me invitaste había un anca de rana
que sabía distinta (un poco amarga), ¿recuerdas que te lo comenté?, tú dijiste
que las ancas eran como las endivias, que siguiera comiendo y poniéndome gorda
(un chiste de los tuyos), yo acabé con el plato masticando insultos para caer
dormida justo después.
Supongo que, ahora, de piedra y
delgadita, no tendré la suerte de que vengas a verme y pueda dedicarte una
cagarruta.
(microrrelato
escrito para el Monstruoscopio, ronda 2, de Esta noche te cuento; había algunas condiciones que cumplir:
un conflicto (“te despiertas y eres una gárgola de Notre Dame”), unas palabras
obligatorias (“un anca de rana”) y un tono determinado (gamberro, simpático);
unas bagatelas, cosas de nada)
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7 de noviembre de 2018
Dark City
Cuando la noche cae la ciudad es más oscura. Es el momento
que aprovecho para moverme, mientras escucho como en sordina las amenazas y las
lágrimas, los chantajes y las renuncias, el grito silenciado a tiempo y el
cuerpo que cae, al tiempo que aspiro el aroma acre del miedo, la sangre y la
pólvora. Avanzo en silencio y con cuidado, salgo al encuentro de lo que me
interesa: esos muertos recientes que, mientras sus asesinos se alejan, no han
sido desvalijados aún; que encuentro porque sé esperar y permanecer quieto,
enterrado entre las sombras y ocurra lo que ocurra.
Sin embargo he de darme prisa ya que, siempre y
pisándome los talones, acaban por llegar las manadas de niños hambrientos en
cuyas manos un ciego como yo solo es un juguete extraño al que romper con
novedosas torturas.
(Con este microrrelato llegué a la ronda semifinal del
concurso de microrrelatos de terror Nosferatu,
cuyos ganadores encontrarás y podrás leer en este enlace)
(Proyecto: No me cuentes películas. ¿Te animas a
contar una historia que tenga el mismo título que la película pero que no tenga nada que ver con ella)
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5 de noviembre de 2018
Bolo alimenticio
Veo esa escultura y se me pone la carne de gallina; me ha ocurrido desde siempre, me es imposible mantenerme impasible ante ella. Y a la vez siento envidia de su autor, de su genialidad, porque… me gustaría haberla hecho yo. Es una obra de arte que habla de esa época que hemos vivido todos los artistas en la que has de hacer de todo para sobrevivir, mientras el hambre te duele en las extrañas y tienes miedo de no llegar a ser quien quieres. Eso es esa escultura: el hambre llenándote el estómago y los pinchazos de la desazón. Lo siento, no puedo mirarla sin ponerme profunda y sin que se me humedezcan los ojos. ¿Qué si sé de quién es? No tengo la más mínima idea, me supongo que de un perroflauta cualquiera.
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4 de noviembre de 2018
3 de noviembre de 2018
2 de noviembre de 2018
Extraña familia
Habíamos visto las noticias y
sabíamos que, si bien para algunos el consuelo había llegado tarde, para
nosotros no llegaría. Nuestros profesores actuaban como siempre lo que
implicaba que la próxima víctima sería Daniel, el nuevo, a quien ya miraban las
posaderas mientras subíamos las torres de la Sagrada Familia en la excursión de
todos los años.
Tramo de escalera tras tramo,
habíamos logrado adelantarnos un poco y ahora, lejos de los ojos enfermos de
nuestros tutores, entre susurros, le fuimos contando lo que pasaba en aquel
lugar, lo que podía esperar y le ocurriría.
Daniel nos escuchó y solo cuando
callamos dijo “Dejad que los monstruos se acerquen a mí” al tiempo que sacaba
una automática de entre las ropas.
La noche ya ha llegado y a nuestro
compañero se lo llevaron hace una media hora y todos, en nuestras literas,
esperamos por una vez que los gritos indiquen otra cosa.
(microrrelato
escrito para el Monstruoscopio ronda 1, de Esta noche te
cuento, debía de desarrollarse en la Sagrada Familia, incluir la
frase “Dejad que los monstruos se acerquen a mí”, si bien había otra que
también se podía elegir)
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31 de octubre de 2018
Mascarada
Mis padres son unos profesionales
del disfraz, lo sé porque soy su hijo. Él es genial tras su máscara de
funcionario, mi madre borda el papel de contable, él es único simulando ser un
buen vecino y ella no tiene rival como amante esposa.
Yo siempre les admiré profundamente
pero nunca fui tan bueno como ellos.
Lo descubrí en una de esas reuniones familiares que
todos odiábamos. Oí un comentario desagradable y, antes de darme cuenta,
disfrazado de asesino, empujaba bajo la cama de mi cuarto el cuerpo de la tía
Herminia; momento en que mi padre entró en la habitación y dijo “qué has hecho”
para inmediatamente después adoptar el papel de chivato. ¡Qué reflejos, qué tío!
Su actuación fue tan buena que acabé con los huesos en la cárcel pero, tras el
correspondiente enfado, creo que mi estancia aquí me ha servido para mejorar.
Salgo mañana y estoy deseando llegar a casa, quiero
sorprenderles con mis nuevas habilidades y demostrarles lo buen profesional que
he llegado a ser.
(Proyecto: No me cuentes películas. ¿Te animas a
contar una historia que tenga el mismo título que la película pero que no tenga nada que ver con ella)
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No me cuentes películas
29 de octubre de 2018
Segunda crónica
Comienzan a acumularse en
la superficie del planeta, en realidad un asteroide, grandes arbustos de rosas
nacidos de aquella con la que el Principito hablaba. Sin embargo, se siente
solo y está pensando que sería buena idea iniciar otro viaje.
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28 de octubre de 2018
27 de octubre de 2018
26 de octubre de 2018
Nunca el último viaje
![]() |
| foto de Vivian Maier |
Es muy posible que la próxima parada
sea la última, que se nos acabe el tiempo; pero mientras tanto estamos juntos,
envueltos en la piel del otro. A nuestro favor está la vejez, somos los que más
sabemos de vivir, de disfrutar de cada día como si fuera el último y de esos
placeres pequeños que marcan la diferencia. Poco
importa que cada minuto nos acerque quizás al final si ante nosotros hay un
paisaje que podemos mirar juntos, que tengamos la piel surcada de arrugas si en
ella se queda atrapada la caricia del otro, que nadie comprenda que siempre hay
una oportunidad más para apurar cada instante.
El tren se acerca a la estación, en
ella estarán nuestros hijos esperándonos, enfadados y sin hablarse, incrédulos;
incapaces de comprender este amor que nos ha empujado a huir de ellos, de su
incomprensión. Bajaremos del tren despacio, juntos y sonriendo, nos verán
felices y quizás no alcancen a ver que nuestro corazón volvió a ser joven y que
por él volveremos a escapar una y mil veces de la vida que han decidido para
nosotros, esa en la que estamos tan solos y que ya no queremos.
(microrrelato
escrito para Esta noche te
cuento y la foto que veis)
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