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17 de junio de 2026

El vaso colmado

Cuando volvemos mi hermana y yo del cole y entramos en casa, madre sale a nuestro encuentro pidiéndonos con un gesto que no hagamos ruido. Eso solo puede querer decir que padre volvió de una de sus juergas de madrugada y ahora duerme. Avanzamos por el pasillo con cuidado cuando oímos cómo en la cocina, donde se hace la comida para el monstruo, lo primero que este reclamará, se cae y estalla un plato. Inmediatamente después llegan los gritos, los insultos y golpes; momentos en los que mi hermana y yo solemos escondemos bajo la cama. Sin embargo, nadie lo habría adivinado, el vaso de la pequeña estaba colmado y veo cómo se levanta, avanza hacia los rugidos, los acalla con su presencia insignificante y una vez a los pies del gigante empieza a golpearlo con saña; mi madre y yo nos miramos atónitos y descubrimos juntos que el miedo ha sido sustituido por algo que no sabemos nombrar y nos empuja a unirnos a nuestro David para maltratar al hombre con furia, molerlo a palos, gritando histéricos, hasta que aparece el cuchillo que se entierra en el vientre correcto todas las veces necesarias y nos devuelve la calma.
 
(microrrelato escrito para esta propuesta)

21 de enero de 2026

Negro sobre blancos

No teníamos ni blanca y, por no tener, no teníamos ni idea. En el barrio todos habían prosperado de un modo u otro: trata de blancas, tráfico de cierta sustancia en polvo, atracos con arma blanca…; y nosotros, con todos los negocios ya pillados, solo lográbamos, al lado de nuestros vecinos, ser unos mierdas. Así las cosas, nos pasábamos las tardes en blanco junto a un vaso de cerveza; hasta que llegó El Sombra, una novedad en el vecindario, vieras como lo vieras. Fue después de que jugáramos con él al tiro al blanco, lo que no deja de ser una paradoja, cuando tras agitar la bandera blanca comenzó a darnos algunas buenas ideas. A día de hoy ya estamos detrás de todos los negocios que hay a este lado de la ciudad, obedeciendo a este hombre que fue el primer negro que vimos en nuestras vidas, ese salvaje  sin escrúpulos que solo con poner los ojos en blanco y hacer una mueca manda a cualquiera al otro barrio a hacer puñetas. 
 
(microrrelato escrito para esta propuesta)

17 de diciembre de 2025

1492, 1993, 2013

Del mismo modo que aquellos barcos buscando un camino en el agua que los llevase a las Indias encontraron unas tierras, que eran un continente, que durante un tiempo reinaron y acabarían llamándose América; exactamente del mismo modo, aquella noche de aquel sábado en la que entré en aquella discoteca buscando una chavala con la que pasar un buen rato, conocí a Vera, a mi Vera. La misma a la que veinte años más tarde telefoneo para decirle que no llegaré a cenar, que encontré una maleta llena de dinero en una de las calles de la zona que tengo asignada como barrendero y estoy llevándola a la comisaría más cercana para evitar tentaciones y apropiaciones indebidas, sin sospechar que algunos días más tarde aparecerá en la puerta de nuestra casa un tal Pedro para darme las gracias, contarnos su vida e invitarnos a formar parte de ella, el mismo que buscando y habiendo encontrado el camino más corto para hacer dinero, se ha encontrado rey y señor de su vida pero que está solo, muy solo, Pedro, el mismo que ahora es nuestro amigo más querido, por diferentes motivos y desde aquel día.
 
(microrrelato escrito para esta propuesta)

19 de noviembre de 2025

El troll

Con las oportunas apariciones habían logrado que uno de los almacenes del Hilton Splendor fuese su refugio. Eran Drácula, amante del lujo; Shrek, cansado del pantano; y Rumpelstiltskin, loco por el oro; aunque con frecuencia recibían visitas. Teniendo como tenían a mano humanos en permanente rotación, se habían repartido el botín. La piscina era del enano, el lugar en que más tangas había para quien afirmaba entre risas tener entre las piernas un misil. El ogro verde optó por las cocinas, atraído por el pollo y el queso pero deslumbrado por la exótica cocina internacional. Y Drácula eligió los dormitorios en donde, elegante, puntual y sin reloj, desembarcaba cada noche para saciar su sed. Sin embargo, el último invitado, salvaje, malintencionado, simple y sucio, lo había desbaratado todo en dos días; escondía ajos, robaba bikinis, estropeaba comida mientras, negando ser el autor, celebraba con carcajadas y gritos cada estúpida broma. 
 
(microrrelato escrito para esta propuesta, el Monstruoscopio 2025 de Esta noche te cuento)

25 de junio de 2025

Cataratas

Un día descubrí en los ojos de mis padres una mirada, dirigida a mi gemelo, que no habían posado nunca sobre mí; una mirada que era una caricia, acompañada de una sonrisa y de una calidez que nunca me habían destinado. Hice de todo para ganármela, fui el mejor, el peor, el obediente, el pelota, el chivato; lo fui todo pero no logré nada. El problema solo quedó resuelto cuando, forzando un accidente, acabé con mi hermano y ocupé su plaza, apropiándome así de su nombre y de todo lo que conllevaba. Gané mucho con ese cambio, no solo el cariño de mis padres; con el tiempo, buscando expiar mi pecado, he hecho todo el bien del que he sido capaz, he sido la mejor versión que podía ser suya, mía y de ambos. Sé que no hice lo correcto pero, mirando hacia atrás desde mis ochenta años, confieso no reconocerme en el niño que fui: ¿fui tan malo?
 
(microrrelato escrito para esta propuesta)

16 de abril de 2025

Sobredosis

Saltamos los muros la noche anterior y logramos esquivar la vigilancia. Cuando salió el sol, la vimos entre los árboles: la piscina, azul y luminosa, mucho más bonita de lo que nos habían contado. Permanecimos sin movernos y en silencio, sin dejar de mirarla, y descubrimos que las personas de la casa también la adoraban: eliminaron de su superficie animales, mosquitos y hojas; midieron su salud con todo tipo de aparatos; se tumbaron junto a ella permaneciendo tiempo y tiempo bajo el abrasador sol, a modo de sacrificio, para ganarse el derecho divino de internarse en ella y dejar que el agua sagrada mojase su piel quemada; un hombre cogió un objeto hinchable y permaneció y se dejó mecer en la más absoluta de las calmas; no muy lejos, los niños de la casa jugaban a salpicarse felices e incansables. Por nuestra parte, Félix y yo, lo registrábamos todo lo mejor que podíamos, atónitos ante tanta dicha cuando, al otro lado de los muros, en nuestro mundo, el agua es un bien preciado y escaso.
Cuando el sol desapareció del cielo, antes de que la noche convirtiese la superficie del agua en un ser oscuro y amenazante, capaz también de las más terribles desgracias, Félix me hizo un gesto con la cabeza y supe que el momento había llegado. Yo, profundamente triste pero feliz por haberlo ayudado, sonreí y me despedí de él con la mano; vi cómo, aprovechando que en la casa todos estaban cenando, se metía en el agua sonriendo, dejando que le limpiase las heridas, hasta que se decidió a ir hacia lo profundo, donde no podría hacer pie, braceando torpemente, bebiendo, ahogándose.
Cuando su cuerpo comenzó a flotar, ya en calma, volví a saltar los muros, volví sobre mis pasos, para contar a mis compañeros de vida cómo Félix, nuestro amigo, el enfermo de cáncer, había logrado esquivar la muerte que le esperaba e irse feliz con una sobredosis de agua.

2 de abril de 2025

Descansillos

El Chulo tuvo, por una vez, una verdadera buena idea. Empezó diciendo aquello de “la gente pudiente usa el ascensor, incluso las personas que están a su servicio montan en él o en el montacargas si lo hay; de modo que la pregunta es: ¿cuándo se usa una escalera?”. Los que le rodeábamos, acostumbrados y aburridos de sus continuos discursos, permanecimos en silencio. “En realidad, las escaleras de muchos edificios no se usan nunca; están por si las moscas, por si hay un incendio o un corte en el suministro eléctrico”. Permanecimos callados, las nubes de vaho ya desaparecían en el aire pero sabíamos que faltaba la conclusión, la idea loca, un último apunte con el que cerrar el tema de alguna forma brillante y ocurrente, algunas palabras que le permitiesen pensar que era un tío listo, que aún lo era aunque viviese en la calle, que de hecho lo era más que todos nosotros juntos. “Dicho esto, he aquí mi propuesta, podemos irnos a vivir a una”.
Desde ese día, en ocasiones, dormimos bajo techo y sin frío.
 
(microrrelato escrito para esta propuesta)

22 de enero de 2025

Punto de inflexión

Lo recuerdo bien: llamaron a la puerta, me encontré con la cara de tristeza de El Chato y adiviné lo que había ocurrido. Después retrocedí algunos pasos hasta dejarme caer en una silla del comedor y dejé que las lágrimas comenzaran a cubrirme el rostro. En realidad fue todo muy fácil, había pasado demasiado tiempo guardándolas y solo tenía que dejarme arropar y seguir las indicaciones que me daba su familia, como era costumbre. Cuando me tranquilicé un poco, no obstante, osé pedir dos cosas: unas gafas de sol y que mi vecina Carmen se ocupase de la niña, aún en la escuela.
Fue un instante perfecto que él muriese en el trabajo, un deseo cumplido que no me había atrevido a confesar nunca; y ni tan siquiera tuve que mentir o disimular, todo lo que lloré en su entierro fue en recuerdo de sus palizas; ahora, en cambio, pasados unos meses y viviendo con Carmen, lo que no pierdo es la sonrisa.
 
(microrrelato escrito para una propuesta de Esta noche te cuento, esta)

26 de junio de 2024

Escalas de medida

Nunca me he alegrado del mal ajeno, esa es la verdad; simplemente y como hace todo el mundo, las cosas buenas o malas que les pasan a los demás me han ayudado a tomar el pulso a la escala de medida correcta por la que tendría que valorar mi propia vida. Por poner un ejemplo, nunca me alegraré de que Pili haya perdido a su marido en un accidente de coche, nunca, no creo que haya nada peor si además le quieres como me consta que ella le quería; pero mis circunstancias me impiden que le ofrezca mi ayuda, no hoy, no ahora, no cuando acabo de enterarme de que mi pareja se ve con un abogado experto en divorcios y con otra; es decir y por dejarlo claro, en mi situación actual necesito que alguien esté peor que yo para seguir con mi vida y esa es, lamentándolo mucho, Pili. Otra cosa es que mi pareja y su querida tuvieran un accidente, uno con desastrosas consecuencias y su historia de amor no trascendiera, en esas circunstancias sí, iría al lado de mi muy querida amiga.
 
(microrrelato escrito como respuesta a esta propuesta en Esta noche te cuento)

19 de junio de 2024

Iguales

Eran hermanos y no necesitaban hablarse. Todo el día a la gresca, peleados por ser el primero en lograr algo, llegar más lejos, correr más rápido, hacer la broma más pesada o eludir los mandatos de sus padres. Siempre pendiente el uno del otro, ni muy lejos ni muy cerca, justo al lado, al alcance del puño o de la mano.
Juntos pastoreaban, cada hermano debía vigilar la mitad del rebaño pero siempre uno lanzaba una piedra, otro lo imitaba, la competición se iniciaba y poco a poco sus cuerpos se acercaban, sus miradas se desafiaban, inseparables y sin hablarse.
Llegó el día en que quizás un brazo se elevó demasiado, alguien interpretó mal un gesto o la rivalidad solo escaló más alto y una mano, portando una piedra pesada, cayó con fuerza sobre una sien haciendo que uno de los hermanos se desplomase.
Fue después, cuando llegó el momento de contarlo, cuando se repartieron nombres y papeles. Caín, mirándose atónito las manos, el asesino; y Abel, el caído, el bueno, el sacrificado.
 
(microrrelato escrito como respuesta a esta propuesta en Esta noche te cuento)

24 de abril de 2024

Migrantes

De que los jóvenes se alejasen del pueblo, fuimos culpables nosotros, quienes los enviarlos a la ciudad a estudiar o trabajar; así fue como los convertimos en visitas y a sus hijos en extraños. Más tarde, con el envejecimiento del pueblo y por falta de candidatos, fue nombrado alcalde el hijo del Mariano, un imbécil, quien creyéndose alguien por primera vez en su vida se transformó en un dictador, en un déspota, que nos enemistó con los pueblos vecinos, hizo que perdiésemos todas las ayudas que se daban al campo y logró que huyeran todos aquellos que no eran de su palo. Cuando empezamos a guerrear con nuestros vecinos, los pacíficos, los cobardes y los más listos se largaron. Después llegaron la sequía, las plagas en las cosechas, los años en nuestras espaldas, el frío por la noche, el calor abrasador al mediodía, el que no hubiera ni tienda ni médico ni bar, el sonido del viento dando miedo en cada esquina. Cada una de esas cosas, pequeñas o grandes, más otras que no menciono, supusieron que alguien hiciera las maletas, cerrase su casa y se fuese en silencio bajando la cabeza.
Yo, que soy el último, que lo he visto todo y sé lo que ha pasado, he decidido hoy ponerme mis últimos zapatos y echar a andar hacia el acantilado, con la única y tonta esperanza de que los huesos de aquellos que fueron empujados o se arrojaron antes que yo se claven con fuerza en mis carnes. 
 
(microrrelato incluido en la antología sobre migraciones y desplazamientos humanos titulada “Huellas en la memoria” llevada a cabo por la revista Brevilla; como es lógico lo realmente interesante no es esto, es leer la antología y descubrir a través de los textos cómo se ve y trata este tema desde diversos puntos de vista)

20 de marzo de 2024

Medio lleno siempre

Nunca nos hemos puesto de acuerdo en nada. Tú siempre has dicho que si nos conocimos fue porque me quitaste la merienda, cuando yo recuerdo que la compartimos. Has sostenido que me tirabas de las coletas y me levantabas las faldas por hacerme rabiar; yo siempre creí que era porque no podías vivir sin mí. Ya de adolescentes afirmabas ser un don juan; o un indeciso, he apuntado yo cuando he tenido ocasión, siendo prueba de ello este matrimonio que hemos construido juntos.
El médico acaba de darnos las malas noticias, ha hablado de unos meses y nos ha prometido que no sufrirás. Yo confieso estar contenta y prometo ya desde ahora que, si no llegas al año, aguantaré y afirmaré siempre que fuiste un buen marido, aunque solo sea porque por una vez tú y yo parece que nos hemos puesto de acuerdo en algunas cosas: yo siempre fui una ilusa, tú nunca me quisiste, aquí no hubo ni amor ni respeto, solo la mala costumbre de que las parejas debían de serlo para toda la vida, o parecerlo, algo en lo que el mundo ha cambiado y mucho, a lo que yo llego a tiempo y tú no verás.
 
(microrrelato para una propuesta de Esta noche te cuento, esta)

31 de enero de 2024

Punto y aparte

El punto neurálgico de esta historia, que no se va a contar punto por punto ni con puntos y comas ya que hasta cierto punto es bastante común, es esa foto de la pareja bajo el arco de medio punto de la catedral, la foto de una boda, estando ella vestida a punto de nieve como un merengue cualquiera. La novia, punto en boca pero quitando importancia ya a los puntos débiles que el novio tenía; y él, a tal punto ajeno a todo, pensando en la fiesta.
Un punto en el tiempo y el espacio, de inflexión, tras el que él nunca fue un punto de apoyo y ella sintió que hacer punto sería lo único que habría en su vida. Sabían que tenían dos diferentes puntos de vista sobre casi todo pero, pasados unos meses, cuando quisieron reunir tras dos puntos todo lo que les unía, solo encontraron unos puntos suspensivos, bien poca cosa. Decidieron entonces poner juntos un punto final a aquella pantomima, no un punto y seguido como el amor que aún se tenían les decía.
 
(microrrelato escrito para esta propuesta de ENTC)

13 de diciembre de 2023

La vida de después

Se había ganado el respeto por dejarse la piel y controlar hasta el último detalle. Nunca puso reparo alguno en echar todas las horas que hicieran falta, en asumir que el trabajo era lo único importante, en prescindir de novias, compromisos, hijos, ocios, vacaciones o viajes. Sin embargo todo llega, hace unos meses le prejubilaron; él, como siempre, lo había visto venir y sabía que no obtendría un mejor trato.
Supuso entonces que sentiría un vacío, que la soledad y las horas le aplastasen, lo asumió como inevitable; pero lo que no vio venir es que, al resolver la herencia de su padre, descubriera que poseía un pequeño terreno y una casa en ese pueblo que no visitaba desde la niñez y que Vera, la única niña que acompañó al río en el verano, se hubiese quedado viuda, y le recordase, y le abordase, y le ayudase a mudarse, y estuvieran durmiendo juntos desde el primer día, piel con piel, ni tarde ni nunca, en el momento simplemente adecuado. 
 
(microrrelato para una propuesta de Esta noche te cuento, esta)

11 de octubre de 2023

Noches en sombra

Acabo de encontrar el abanico rojo entre la ropa y me ha vuelto a doler su última mirada, su silencio y el modo en que la luna se escondió haciendo, desde entonces, las noches más oscuras. Nada queda de los números de ilusionismo que ensayábamos juntos, de nuestras discusiones buscando la excelencia, tras las que llegaba siempre, lo sé ahora, con un poco más de retraso cada día, la reconciliación, la caricia y la sonrisa. Todo se fue con ella, menos este abanico rojo, el objeto con el que se inició la última pelea. Me enfadé porque, tras sus manipulaciones para hacerlo desaparecer, no lograba que se hiciera presente cómo y cuándo como yo quería; y por primera vez pienso ahora que ella lo hacía a sabiendas, a modo de prueba, y que el fallo estuvo en mí, en no darme cuenta de lo que realmente me pedía, que la buscase, la encontrase y la volviese a traer a mi lado, entre mi brazos, de la forma que fuera. En vez de eso me mostré engreído e idiota, no escatimando en gritos, insultos, alaridos y ofensas hasta que ella, sin abrir los labios, huyó de mi vida dejando tras de sí el abanico rojo y las noches sin luna.

4 de octubre de 2023

Mal viaje

He hecho trampa con las pastillas, he colocado el andador un metro más lejos, he quitado las pilas del audífono, la música suena a todo trapo, he dejado las persianas de su habitación bajadas, sin embargo he abierto la puerta de su habitación y todas las ventanas, he hecho lo posible para que este casa sea desagradable y peligrosa para alguien de su edad; sin embargo, ya le veo avanzando por el pasillo, anudándose una bata que no le conozco, con una sonrisa de dentadura postiza en sus labios, mirándome con superioridad. Cuando ha estado junto a mí, ha dicho:
-Aún no tengo deseos de morirme. Más bien al contrario.
Han llamado al timbre, he ido a abrir y me he encontrado con otro padre, igual al que tenía en mi espalda, mirándome; y entonces mi cabeza ha vuelto al principio: he hecho trampa con las pastillas, con las mías, y la realidad es que padre ya no está para controlarme. 

13 de septiembre de 2023

Hijo de Thor

Juntos elegimos este destino, buscamos esta vida; pero tras el paso de las primeras tormentas ella no volvió a ser la misma y acabó arrojándose del faro cayendo donde rompen las olas. Desde entonces estoy solo. No mentiré diciendo que ha sido fácil, incluso a día de hoy he de admitir que hay noches en que no lo es; pero, en general, esta vida me gusta y lo que más esas noches de tormenta en que la luz de la linterna se extiende sobre las frenéticas olas y la tormenta ruge alrededor. En esos momentos soy el dueño del mundo, soy dios y, aunque sé que es peligroso, no puedo evitar salir del refugio, gritar a las nubes, dejar que la lluvia me empape y el viento me zarandee mientras bailo rodeado de electricidad, ciego de poder y alegría; actitud que ella nunca comprendió y que quiso impedirme poniendo en riesgo su vida.
 
(microrrelato enviado a la propuesta: El hombre solitario es un dios o una bestia, de Esta noche te cuento)

6 de septiembre de 2023

La huida

Ayer recibí una carta tuya, la primera y la última, en ella me decías que volvías. Tras leerla fui a buscar la foto que nos hicimos justo antes de que te fueras: tú sonriendo ilusionado dibujando el signo de la victoria con los dedos, yo aceptando ya que me dejabas sola. Éramos otras personas. No creo que llegues a saberlo, del mismo modo que yo no lo adiviné hasta que lo viví: los vecinos, asumiendo que yo sería siempre tuya y que te esperaría, cosa que hice durante un tiempo, me hicieron más libre que a cualquier de sus mujeres, siempre un paso por detrás de sus hombres, sometidas con el peso de los puños y de las caricias. Visto desde ahora, tantos años después, creo que sin pretenderlo me has dado una buena vida; por eso, aunque no lo entiendas, aunque nadie pueda hacerlo, es la hora de hacer las maletas y escapar, antes de que vuelvas.

17 de mayo de 2023

Siempre sí

Darme una vuelta con él, o dos o lo que fuera, pero con él. Por eso le sigo diciendo que sí, porque siempre ha querido decírselo y porque, proponga lo que proponga, se lo seguiré diciendo. Sé que se me nota en la cara, esa que él solo dice que es bonita justo antes de pedirme cualquier cosa.
Me ha calado bien, es obvio, tampoco era tan difícil, pero yo no soy tonta. Los ojos de carnero no puede quitármelos, se me ponen así en cuanto se posan en él; tampoco puedo decirle que no, a nada, nunca; pero siempre puede mirarle y mirarle, perseguirle, acosarle, decirle que sí a todas horas, hasta que llegue a proponerme lo que quiero que me diga: que no quiere volver a verme, que no me aguanta, que necesita poner tierra de por medio, respirar; a lo que yo le diré lo que único que sé decirle, que sí, que lo que quiera, mirándolo como lo he mirado siempre, pero felicitándome ya por haber logrado poner en su boca justo lo que necesito y hace falta.

26 de abril de 2023

La relatividad del tiempo

Me decidí una mañana de mayo, ese día crucé la calle y me puse a esperar en su portal. Cuando salió, antes de que la voz me temblase, le dije lo importante:
-Quiero que seas mi novia.
Ella mirándome desde arriba, era unas dos cabezas más alta, me preguntó:
-¿Cuántos años tienes?
-Nueve.
-Yo diecisiete. Vuelve dentro de diez.
Crecí, viví mi primer beso, alguna que otra borrachera, hasta creí enamorarme; pero pasado el tiempo acordado volví a su portal.
Cuando nos encontramos mis ojos estaban a la altura de los suyos.
-Tengo diecinueve.
-Yo veintisiete y, aunque hayas crecido, necesito un hombre a mi lado.
-Lo seré.
-¿Esperamos diez años más?
Con veintinueve y un cigarro en la mano, me aposté enfrente de su casa. Al poco ella salió, cruzó la calle. No nos dijimos mucho, pero fue lo bastante:
-Soy tu hombre.
-Justo el que yo estaba esperando.
 
(microrrelato escrito para la propuesta: Amantes, locos, en Esta noche te cuento)