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20 de junio de 2012

Negro oscuro


El negro camina por la calle, completamente vestido de oscuro y no tiene ganas de sonreír.
Llega a una esquina y entra en una calle que es como boca de lobo: las nubes ocultan el apagado brillo de una luna gris, las farolas están apagadas o rotas y ningún faro de coche, al pasar,  la ilumina.
El negro está de mal humor, va a pasarlas negras y sólo de pensarlo se está poniendo negro porque sabe que no tiene escapatoria alguna.
Su negra se lo ha puesto muy negro: o deja los oscuros negocios que tiene en el mercado negro o ella celebrará una misa negra en su honor.
Además, está el asunto ése de los hombres que, como cuervos de mal agüero, se presentaron en el local de música negra que suele frecuentar por las noches. Los “panteras negras” se hacen llamar y parecen sacados de una película de cine negro, de las que ponen en la televisión. Llegaron, le explicaron que no les gustaban las ovejas negras, que su nombre estaba en su lista negra y que, en caso de no pagar las deudas que tenía, organizarían una merienda de negros sin mayor dilación. Aquellos hombres, como una auténtica marea negra, se habían ido tragando todos los negocios sucios de la ciudad y ahora habían llegado a él, dispuestos a comérselo también.
“Tengo la negra”, pensó, “no cabe duda”.
Un coche oscuro y sin luces entró en la calle, el negro cerró la boca y los ojos, pisó la colilla de tabaco negro y tuvo suerte, nadie le vio. Pocos después, oía los disparos y el humor negro que nunca había perdido le hizo pensar: “Vaya, me estoy perdiendo la merienda” y, sin poderlo evitar, sonrió.
Entonces una dentadura demasiado blanca lo delató.

23 de agosto de 2013

PFD y Ponfiel (26, 27, 28 y 29)

            Con esta entrada da inicio lo que se podría llamar la semana de Ponfiel (blog: Cirujano de letras) y de Jose Luis Rafael. Ya iréis viendo a qué me refiero, ya. Eso sí, poneros cómodos y a la sombra.

Una de cuervos
-¿Qué tal si le sacamos un ojo a la vecina?
-Seguirá viendo con el otro.
-Entonces le sacaremos el otro.
-No me parece bien, nos quedaremos sin trabajo.

Venganza
Cría cuervos que depositen los ojos donde tú veas.

Blanco y negro
No hay cuervo negro que sea blanco. Solo ojo blanco que acaba siendo negro.

Psicópata
Por mucho que intente tirar los ojos por el retrete para que no sigan observándome, la sensación de falta de libertad aun me subyuga el cuello.

21 de enero de 2026

Negro sobre blancos

No teníamos ni blanca y, por no tener, no teníamos ni idea. En el barrio todos habían prosperado de un modo u otro: trata de blancas, tráfico de cierta sustancia en polvo, atracos con arma blanca…; y nosotros, con todos los negocios ya pillados, solo lográbamos, al lado de nuestros vecinos, ser unos mierdas. Así las cosas, nos pasábamos las tardes en blanco junto a un vaso de cerveza; hasta que llegó El Sombra, una novedad en el vecindario, vieras como lo vieras. Fue después de que jugáramos con él al tiro al blanco, lo que no deja de ser una paradoja, cuando tras agitar la bandera blanca comenzó a darnos algunas buenas ideas. A día de hoy ya estamos detrás de todos los negocios que hay a este lado de la ciudad, obedeciendo a este hombre que fue el primer negro que vimos en nuestras vidas, ese salvaje  sin escrúpulos que solo con poner los ojos en blanco y hacer una mueca manda a cualquiera al otro barrio a hacer puñetas. 
 
(microrrelato escrito para esta propuesta)

23 de mayo de 2021

Deja de pasear por la orilla y mojarte los pies, ¿no ves que el mar se ha vuelto negro?

Fotografía cogida del periódico El Confidencial

 

11 de octubre de 2011

El final del escondite

Lejos del pueblo y de su casa, de la mirada severa de su padre y con la complicidad de su madre, había llegado a ser lo que siempre había querido.
Durante años, con una excusa u otra, no había vuelto a las calles del pequeño pueblo castellano; pero ahora su madre había muerto.
Se enfrentó al espejo, aligeró el maquillaje, se vistió de negro, sabiendo de antemano que todos hablarían de esa mujer que volvía a la ciudad de la que una vez se marchó un chico.

(microrrelato finalista en la XXIV Edición del Concurso de Microrrelatos en Bubok)

29 de marzo de 2019

Ciudad Umbría

Era una ciudad grande, gris y fría. Los hombres que la habitaban recorrían sus calles aprisa, como huyéndose, silenciosos y cabizbajos. El cielo permanentemente encapotado y, bajo él, una nube de denso silencio. A veces, muy de vez en cuando, caía una lluvia fina y sucia, como una baba, que, lejos de lavarlo todo, manchaba la realidad con el color del cieno.
Y, sin embargo, esa lluvia era lo mejor de aquel mundo. Al cabo de unos minutos de iniciarse, ellos se paraban absortos y perplejos junto a un charco, luciendo una mueca que quizás era una sonrisa, y empezaban a perseguir con la mirada el reflejo negro de las nubes.
Por suerte salió el sol, tampoco nunca vieron la sombra efímera de un arcoíris, aquellos hombres habrían muerto deslumbrados y la ciudad se habría quedado tan vacía y silenciosa como siempre.

5 de agosto de 2015

Cuenta regresiva nº 4


49 — Petición de mano en el Burger King
Estaba harto de pedir aros de cebolla y, también, profundamente enamorado de ella. Un día lo encontré, tenía el tamaño exacto y no pude esperar a que se enfriase.
A día de hoy la quemadura en el dedo anular ya casi está curada y yo sigo luciendo una sonrisa.

48 — Sandwich mixto
-El pan nuestro de cada día dánosle…
-Qué buena estás, Pepi, jamón de pata negra –le dijo uno de los monaguillos.
-A mí tú no me la das con queso. Vistas como vistas sigues siendo un cerdo.
-Estás de toma pan y moja, guapa. Pan blanco, eso eres.

47 — Juguetes
Sé que están enfadadas. En cuanto entro en la habitación se hace el silencio y permanecen rígidas mirando al infinito. No quieren entender que he crecido, que ya no tengo edad para estar con muñecas y que es hora de jugar a los médicos con algunos chicos.

46 — Aislado
Le llevó algún tiempo comprender que aquellos barrotes que, en un principio tanto le hirieron, servían para alejarle del opresivo ambiente en el que se había visto obligado a crecer al tiempo que dejaban el espacio necesario para que sus ideas, sus propias ideas, se liberasen.

45 — El desempate
Ella dice que ya no la quiero, que prefiero ir a beber.
Yo le digo que bebo porque dejó de quererme.
Afortunadamente le tenemos a él, al camarero, él sabe qué fue primero si la aventura que tiene con mi mujer o que yo bebiese.

44 — Risoterapia                                 
A la sexta puñalada notó que el enfado le abandonaba; sin embargo, le asestó una más: la de gracia, para asegurarse, para que no hubiese dudas. Y comenzó a sonreír, a partirse de risa, de mucho mejor humor que un muerto antes. Sin duda.

43 — El pueblo azul                                                                        
Durante siglos el agua y el viento habían erosionado aquella ciudad reduciéndola a arena; hasta que llegó el día en que sus habitantes se descubrieron desamparados y solos en mitad de un desierto nuevo, capturados por la sorpresa, quizás más espejismos que personas.

42 — Negro sobre blanco                                                                   
Había sido constante, había trabajado muy duro; y sin embargo, después de veinte años de profesión, no había conseguido que ningún libro tuviese su firma y eso que algunas de sus creaciones ya eran clásicos modernos y hasta incluso textos de culto.

 

41 — El espacio curvo
Se despertó en mitad de la noche, lejos del cuerpo cálido de su mujer, y extendió su mano derecha hacia ese lado de la cama, palpando la superficie de la sábana, buscándola; de repente… en su costado izquierdo… sintió una mano.

40 — Tu muro
El local era pequeño. El evento, nuestra cita. Tras algunos toqueteos en mi móvil y ver crecer los me gustas de nosotros como pareja, te miré para sonreírte pero tú también escribías.
Pasadas tres horas, te fuiste, sin mirarme siquiera.  

39 — Ganando altura                                                                
Siempre prefirió aquellos que eran fuertes y densos, que te golpeaban al final y dejaban sin aliento.
Un día, por variar, empezó a escribir microrrelatos con alas, entonces descubrió que no hay nada mejor que verlos subir y alejarse.

38 — En prácticas
Malo era que la hubiesen secuestrado y que aquel hombre se acercase a ella con una sierra mecánica en las manos. Sin embargo, lo peor había sido ver la L de tamaño reglamentario que tenía en la espalda.

37 — Payaso              
El mago entró en el camerino, perplejo y desconcertado. Su actuación había sido un completo éxito, en sus oídos resonaban aún los aplausos del público y las risas, sin embargo ninguno de sus trucos había salido bien.

36 — Cuernos
Sobre el largo silencio sobrevuela el eco leve de unas palabras dichas en un susurro, y bajo su peso dos miradas, una cargada de preguntas y otra de dolor, mirando por primera vez en direcciones opuestas.

35 — Flirteo 
De esta noche no pasa, cruzaré la calle y tocaré su puerta. He de descubrir las intenciones que albergan las ventanas de su casa y por qué no cesan de hacerles guiños a las mías.

34 — Sangre en las venas
El hombre, que había sido de acero y tenía ya el pelo del color de la plata, sonrió al sentirse maleable y dúctil bajo el peso de la mirada de la muchacha, tan azul.

33 — Contagio
Creo que he contraído la enfermedad. Desde hace unos días, la carne fresca de mi novia tiene un olor especialmente agradable y apetitoso; pero no le voy a decir nada, será una sorpresa.

32 — Erosión
El faro delató su presencia, el navío viró hacia la costa y embistió el acantilado; después, las montañas se fueron a pique, disgregándose, hasta ser la playa en la que ahora estamos.

31 — Sopa de sobre   
Nada me hizo sospechar que mi vida iba a ser diferente a la de las otras pero, aquí estoy, qué suerte, acabo de llegar al mar gracias a aquella mosca sedienta.

30 — Cada soldado cuenta                  
Como barco no parecía gran cosa, apenas era un cuadrado relleno de tinta azul; pero cuando su dueño dijo: “Hundido”, sólo entonces, tuvo que admitir que aquella batalla estaba perdida.

 

29 — Heridos
En cuanto el bolígrafo tocó el papel empezó a dejar en él una huella color sangre; yo, por mi parte, no pude evitar que se me escapasen algunas lágrimas.

28 — Rebosante
El vacío que ella le había dejado se fue haciendo tan profundo y tan grande que llegó un día en que mereció la pena dar el último salto.

27 — Polvo eres
Una botella de anís después dejó de ver el polvo que había sobre los muebles y que le recordaba a su difunta mujer, tan querida y pesada.

26 — Amor eterno
La vio una vez siendo jóvenes. Y hoy, que peina canas, la ha vuelto a ver. Era ella, con toda seguridad, porque ha sentido lo mismo.

25 — Limpieza
Miró alrededor aún con la escoba en la mano, había barrido gritos, golpes y peleas; pero ¿qué hacer con el salitre que dejan las lágrimas?


24 — El pequeño
Aferrado a su flotador amarillo, abrazando el pato de goma, miraba hacia la playa sin poderse creer que todos, absolutamente todos, se habían ido.

23 — Brevedades para vasos de EtnoSur (1)
Sé que me diste la espalda, pero encontré en ella un lugar donde dejarte mensajes. Escribo con el dedo, borro con la mano.

22 — Misión cumplida
Había sido un trabajo de siglos, lento y constante, pero al fin el hombre había logrado su inconfesable objetivo: alquitraformar la Tierra.

21 — Hielo abrasador
Nunca había visto a ningún tragafuegos como él, susurró el director del circo, da miedo pensar en un hombre tan frío.

20 — Contrastes
Sentía que el tiempo se le escapaba de las manos mientras las manecillas daban vueltas sin cesar como animales enjaulados.

19 — Cuentos para el andén. La puerta de la nevera
Esta es la historia: yo lleno y tú vacías.
Postdata: no me refiero a la nevera, no te equivoques.

18 — Desencuentro en la playa
El verano estaba lleno de contrastes: mi deseo ardiendo bajo la sombrilla, tu mirada helada sobre la toalla.

17 — Casquería
Le dio a la lengua.           
Me comió la oreja.
Le di mi corazón.
Me costó un riñón.

16 — Mi cruz
Hace años tu mirada cruzó el aire hasta tocarme.
Hoy me cruzas la cara intentado anularme.

15 — El submarino 
-¡Subamos! –dijo el capitán sin acabar de entender.
Descubrimos entonces que estábamos en una sopa.

14 — Pulcro suicida
Si no me decidí, fue porque nunca quise dejar detrás de mí tanta basura.

13 — Brevedades para camisetas (2)
A falta de besos con que cubrirme, cogí esta camiseta.
Siempre puedes quitármela.

12 — La pesadilla          
Con cada acometida el mar revive el naufragio. Lo repasa. Lo repite.

11 — Vampiros
El amanecer siempre nos estuvo prohibido. Hoy es un reality show.

10 — Orgasmo en las gradas
El balón tanteó la canasta en varias ocasiones, hasta penetrarla.

9 — Ideal
Cada vez que la sueño, le añado un detalle.

8 — Brevedades para camisetas (1)
Debajo te esperan el corazón y la piel.

7 — Brevedades para camisetas (3)
Soy tu superhéroe de andar por casa.

6 — El bikini
Rencoroso y vengativo, espera el verano.

5 — Viento
Mi sombrero voló.
Subimos juntos.

4 — Verdugos
A la horca fuerzan.

3 — Divorcio
Dividimos donde sumábamos.

2 — Malas noticias
-¿Estoy muerto?

1 — Me gusta cuando callas
¿Qué?

0 — Lo que hay entre tú y yo