7 de septiembre de 2018

Obras

Después de poner a punto mi casa, pedí a uno de los obreros que me ayudase con algunas obras que quería hacer en mi vida.
Con su inestimable ayuda, acabé con las goteras que me habían hecho las lágrimas, saneé recuerdos, alicaté dolores, enyesé viejos miedos y pinté mi interior de tonos suaves y cálidos.
La obra fue larga y costosa pero no hay nada como compartir la casa con alguien.

2 comentarios:

  1. Compartir la casa con alguien, o consigo mismo: solo pero bien, sanito.
    Te dejo un abrazo, Luisa.

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  2. Y bien difícil que es encontrar alguien que sepa realizar todos esos trabajos...

    Saludos,

    J.

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