5 de marzo de 2020

Testigo silencioso


Había visto mucho y eso le había dado, sin lugar a dudas, experiencia, cirugías estéticas, historias que contar y certezas, muchas certezas, porque había cosas que parecía que no pudieran cambiar nunca.
Por poner un ejemplo, no le preocupaba en absoluto el charco de sangre que estaba dejando aquel hombre tumbado en la acera, que no cesaba de crecer y quizás le dejase durante algún tiempo una mancha de lo más fea; lo que realmente le molestaba, a ella y a todos los edificios que la formaban, era no haber encontrado aún, y eso que habían pasado años, la forma de contar a los humanos qué era lo que había ocurrido y en dónde se ocultaba el autor de aquel asesinato.

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