29 de noviembre de 2011

El Dakar

Llevaba dos días subido en la moto, pero parecían cientos. Cubiertos de polvo, irreconocibles, habíamos subido y bajado dunas; habíamos atravesado valles; habíamos escapado de no pocas trampas; habíamos visto caer a algunos compañeros y los habíamos ayudado. La carrera más dura del mundo bien valía todo aquello y yo, una vez más, tenía la ocasión de disfrutarlo.
Hasta el momento, mis ojos resecos, clavados en el suelo del desierto, escudriñándolo, no habían tenido la ocasión de admirar el paisaje; sin embargo ahora, mientras esperaba la asistencia, levanté la mirada. En ese momento el espacio me aplastó, la soledad me cercó, el sol y la sed me quemaron las entrañas. Fui pequeño, insignificante; estaba solo y perdido, nadie podía ayudarme. Y empecé a llorar como no lo había hecho desde hacía años.

(microrrelato publicado en la Antología V Premio Orola “150 autores, 150 vivencias”)

28 de noviembre de 2011

Tierra 2.0


          Su misión estaba suficientemente clara y, como ordenador, cumpliría con ella.
Cuando determinados niveles en la atmósfera, en el agua o en el aire fuesen superados o no alcanzados, él simplemente despegaría y se alejaría del planeta muerto poniendo a salvo al Banco Mundial de Especies Terrestres. Después buscaría uno nuevo, un lugar en el espacio en el que la terraformación fuese viable y lanzaría la bomba cargada de vida para iniciar una nueva evolución.
       Comenzaría así la construcción de una nueva Tierra, una versión mejorada del original, en la que un científico, un hombre, no había tenido el valor de eliminar a la razón última de todos los problemas: el virus, un hombre como él era.




Ilustración hecha por Juanlu/Luiyi (http://www.dididibujos.blogspot.com/)



(Si tienes un microrrelato con temática ecologista, no dudes en enviármelo. Si, por el contrario, prefieres ilustrar, ponte en contacto conmigo, esta sección la estamos construyendo entre todos y estás invitado. ¡Muchas gracias!)


27 de noviembre de 2011

Vacaciones de estrés

            Justo lo que necesitaba, lo que se merecía: una buena siesta, una hamaca y ver como las nubes se movían sobre su cabeza.
            Cuando le dijo a su novia que durante una semana iba a estar haciendo nada en el pueblo de su abuelo; ella contestó que prefería un spa, un masajista, un tratamiento de belleza o cualquier otra cosa.
            Era su primera tarde allí y... era todo tan vulgar, tan sucio, tan sencillo y barato que le resultaba absurdo e incomprensible.
            Sólo una hora más tarde sentía que ya había pasado una vida, una vida larga y aburrida llena del chirriar de la mecedora, de los molestos botes de una pelota, de las preguntas constantes de un niño, de la pesadez de las moscas, del movimiento de las orejas de aquel sucio burro o lo que fuese, de…
            A la mañana siguiente subió a su deportivo, hizo una llamada, se puso las gafas de sol de marca y estuvo listo para continuar con su vida.

26 de noviembre de 2011

Una decisión apresurada

           “Muerto pero mío”, susurró mientras introducía el veneno en la copa.
         Justo después de beber el champán, su hombre, su amor, achispado y charlatán, se lo confesó todo: “Espero que me perdones y que te alegres”, comenzó, “ayer presté las llaves de casa a mi hermano, para un revolcón con la amiga que le habíamos presentado”.
           A la celestina se le congeló la sonrisa en la cara. Al marido, una pregunta cuya contestación no llegaría a oír mientras su corazón se paraba.

(microrrelato presentado sin éxito a ReC)

25 de noviembre de 2011

Rendibú

Agasajo que se hace a alguien, por lo general con la intención de adularlo.
Esta palabra ha llegado a mí gracias a Paloma Hidalgo quien creo que la aprendió de su abuela. Cuando la leí por primera vez (no la conocía), aparte de parecerme genial, simpática y ocurrente, supuse (y acerté) que viene de la palabra francesa: rendez-vous. No esperaba en absoluto que estuviese en el diccionario pero está y ya hace tiempo que la hicimos nuestra, con esa “b” y ese acento en la “u” que tanto me gustan. Ahora sólo tenemos que no olvidarla.
Ejemplo: “No esperes que a tu hermano le haga el rendibú, sabes que no le aguanto; date con un canto en los dientes si le saco unas aceitunas”.

(quizás quieras participar en todo esto, mira cómo)

24 de noviembre de 2011

¿Cara o cruz?


 
-Cruz -contestó Jesucristo.







(éste es uno de los microrrelatos que, convertidos en marcapáginas por Triple C, pasearon por las IV Jornadas Nacionales de Minificción, celebradas en Mendoza, Argentina)

23 de noviembre de 2011

Anaconda


         Ansiando ser cinturón, la serpiente se enroscó en la cintura de la mujer y empezó a apretar, buscando solamente la forma de lucir perfecta en una nueva cintura de avispa.



(éste es uno de los microrrelatos que, convertidos en marcapáginas por Triple C, pasearon por las IV Jornadas Nacionales de Minificción, celebradas en Mendoza, Argentina)

22 de noviembre de 2011

Sin ruido


Me miró con extrañeza, como si no pudiese reconocerme y se fue. Estaba segura de que daría un portazo, como siempre; pero no fue así. Cerró la puerta tranquilamente y sentí que todo se había roto. Que yo lo había roto.


(éste es uno de los microrrelatos que, convertidos en marcapáginas por Triple C, pasearon por las IV Jornadas Nacionales de Minificción, celebradas en Mendoza, Argentina)

21 de noviembre de 2011

Para gustos, colores


El último cuadro expuesto llama poderosamente la atención.
Muestra un mural que ocupa todo el ancho de la pared que recibe más luz y un alto de metro y medio.
Lo que más destaca es el amplio espacio en blanco comprendido en el centro; el extremo izquierdo muestra un paisaje marino de colores vivos, un mar azul turquesa golpeando una orilla arenosa de un tono de oro tostado. A la derecha casi el mismo paisaje en gamas grises, con un mar adormecido por la contaminación condensada en sus aguas.
Y en la pequeña reseña un mensaje del pintor junto a una bandeja que reposa en una mesita, conteniendo una paleta y diversos pinceles y pinturas.

"No. No está inacabado. Simplemente pensé que aquí pintamos todos. La elección es suya; puede dejarlo como está o elegir un extremo.
Saludos afectuosos.
            El autor."

Microrrelato escrito por Montse Aguilera 
Ilustración hecha por Juanlu/Luiyi

(Si tienes un microrrelato con temática ecologista, envíamelo y lo publicaré aquí junto a los otros. ¡Muchas gracias!)

20 de noviembre de 2011

El más grande de todos









Todos los cipreses crecían altos, pero él se quedó pequeñito. No quería alejarse del suelo y no poder escuchar a las cosas pequeñas que allí vivían.







Microrrelato que me ha regalado Citizen_0, del blog: Había palabras, pero no servían de mucho, con motivo del primer cumpleaños de este blog.
La ilustración es de Juanlu/Luiyi (http://www.dididibujos.blogspot.com/)

19 de noviembre de 2011

Especial Elecciones 20-N

            Día de reflexión
            Pronto se pudo ver que de no pocos hogares españoles salía humo y es que… ¡la pregunta era tan difícil!

            Indignados
            Los candidatos tomaron la plaza porque sus votantes eran ingobernables y no hacían más que darles problemas.
            Días más tarde, los votantes limpiaron la plaza.

            For presidents
            Desde que la democracia lo es, cada cierto número de años, los candidatos nos piden que elijamos a uno de entre ellos para gobernarnos.
            La pregunta es: ¿cuándo ellos nos elegirán a nosotros para hacerlo?

            Crisis
            Los candidatos hacían como que querían ganar pero, en realidad, no querían ser elegidos para no tener que poner el cascabel al gato.

18 de noviembre de 2011

Año Uno

El día 17 de noviembre del año 2011 este blog cumplió un año. Para celebrarlo, hubo lluvia de cuentos.

¿Estaba buena la manzana, Blancanieves?

“…………………………………”

Al paso del patito feo

-¡Guapo!

Descubriendo a Ricitos de Oro

-¡Papá, mamá!

El país de nunca jamás

-Nunca jamás… ¿qué?

Un título alternativo para un cuento clásico

Un “trío” de cerditos.

¿James Bond?

-No, Miedo, Juan sin Miedo.

Visionario

Barba Azul era punk, sin saberlo.

El timo

-¿Habichuelas mágicas?
-Sí, eso me han dicho.

¿Alguien los contó?

¿Los siete enanitos eran siete? ¿O es cuento?

Campanilla

La pequeña hada no era recargable, iba a pilas.

17 de noviembre de 2011

Náuseas

Hansel y Gretel no volvieron a probar el chocolate, nunca.

El maravilloso traje

Desde aquel día, no era extraño ver al emperador paseando desnudo.

Obsesión lobuna

Capaz de todo por estar a solas en la cama con Caperucita.

Los músicos de Bremen

No lograron nunca que uno de sus discos escalase las listas de superventas.

Una interminable búsqueda

Pulgarcita nunca quiso creer que “Los viajes de Gulliver” eran ciencia ficción, sólo eso.

En frascos pequeños

La Sirenita creó un perfume que no tuvo demasiado éxito. ¿Su nombre? “Ô de Sardinas”.

Histeria

Después de “aquello”, Ali Baba empezó a cambiar la contraseña de su cueva cada doce horas.

La barbacoa

-Sabía yo que Bambi, el llorón, tenía que estar bueno -dijo el desagradable ogro chupándose los dedos.

Beso y sexo

El príncipe la besó y la Bella Durmiente, pícara y más encantada que nunca, siguió haciéndose la dormida.

Papá Noel

Como cada Navidad, el lobo se acercó a la casa de Caperucita y le pidió prestado el traje rojo.

16 de noviembre de 2011

Le faltaba algo

Durante las largas tardes de invierno, la hormiga sólo echó de menos una cosa: las canciones idiotas de la cigarra.

La princesa del guisante

No pudo dormir por culpa del guisante. Lo cierto es que todo la molestaba.
Incluso el príncipe jamás pudo tocarla, nunca.

La princesa y… ¿el guisante?

Le prepararon una cama con veinte colchones y ella, que padecía vértigo, evidentemente no pudo dormir.
Nunca entendió la historia del guisante.

Pirómana

Antes de que las cerillas se acabasen, la vendedora de fósforos decidió hacer un fuego y calentarse.
Los bomberos llegaron tarde de nuevo.

Fiebre del sábado noche

Garbancito asomó la cabeza al puchero en el que el cocido se hacía. Pensó: “¡Vaya fiesta!” Y sin apenas pensarlo, se tiró de cabeza.

Estrecheces

El genio sólo podía conceder tres deseos. Sin embargo, el verdadero problema era salir de la estrecha lámpara sin gastarlos y por sus propios medios.

Prensa rosa

-¿Qué desean comer los señores?
-Perdices -contestaron a un tiempo los príncipes, queriendo de este modo poner fin a las absurdas habladurías sobre sus reales desavenencias.

Cuestión de gustos

La madrastra de Blancanieves le ponía los cuernos al rey, no con un paje o un caballero, a ella quien le gustaba de verdad era el espejo.

Delito urbanístico

Oz es el único país en que los senderos no son de tierra, son de baldosas amarillas. Y es que alguien “untó” al mago, no fue otra cosa.

Esto es gloria

La Bella Durmiente hablaba sin parar, por eso el castigo fue dormirla.
Y cuando se calló, los miembros de la corte empezaron por recuperar las horas de sueño perdidas.

15 de noviembre de 2011

Falta personal

Los tornados en Estados Unidos ocurren porque, desde que el mago de Oz se fue con Dorothy, su puesto sigue vacante y el país está a merced de las brujas.

Volar como sea

Peter Pan les dijo: “Campanilla os ayudará. Basta con que os eche un poco de polvo mágico para que podáis volar”.
Y así fue. Era un polvo blanco, para más señas.

La esquiva rana

Con el tiempo la rana que era un príncipe encantado desarrolló gustos extraños. Y lo que es más importante, logró que ninguna de aquellas feas y babosas princesas le diese un beso

Por mucho que el tiempo pase

Cada vez que entreveía la ajada caperucita roja moviéndose entre los árboles, su corazón comenzaba a cabalgarle en el pecho y olvidaba por un momento sus achaques, su vista cansada, su desdentada boca.

Toda una carrera

Durante su infancia leyó y vio “Blancanieves” infinidad de veces. Por eso le gustó descubrir, años más tarde, que Mudito había conseguido dar el salto al cine como Harpo, el de los hermanos Marx.

Cuentos y más cuentos

El Rey Midas, aquél que convertía en oro lo que tocaba, no tiene nada que ver con la gallina de los huevos de oro. No era un cobarde como dicen algunos, eso es otro cuento.

Resaca

Apenas fue un instante. Creí ver al Conejo Blanco pasar a mi lado a la carrera, pero no le seguí; no estoy seguro de qué tomé anoche en la fiesta pero sé que no soy Alicia.

Las napias del vecino

Tenía una nariz, inconmensurable, definitiva. Gracias a ella le apodaron Pinocho y, aún hoy, siempre había algunos que le preguntaban riéndose en qué mentía.
Sin embargo él siempre supo la verdad: su padre sí que era mentira.

Hormonas

Por todos es sabido que Peter Pan no quería crecer, hasta que los Niños Perdidos lo hicieron, olvidaron jugar y comenzaron a salir con chicas. Sólo entonces empezó a pensar que quizás se perdía algo, a tener dudas.

Los tiempos cambian

El príncipe decidió que su esposa no sería ni la Bella Durmiente ni Blancanieves; optó por la Cenicienta, una princesa trabajadora y del siglo XXI, esperando que aquella decisión le proporcionase más votos entre los sindicalistas y las feministas.

14 de noviembre de 2011

¡Hombres!

Durante un tiempo la relación entre Bella y Bestia funcionó sin fisuras; sin embargo, con el tiempo, a Bella empezaron a salirle algunas arrugas mientras que Bestia lograba disimularlas sin problemas.
¿Quieres saber que pasó? Bestia huyó con una jovencita.

Maquillaje

Cubierto de polvo y sediento, con la espalda machacada y el sudor recorriéndole el rostro, el príncipe encantador no parecía gran cosa. Por eso, antes de acercarse a la urna de la Bella Durmiente, contrató los servicios de un dibujante experto.

No todo es mentira


La criada apartó de sus ojos el cuento que acababa de leer: “La Cenicienta”, mientras afirmaba enojada: “Las hadas madrinas no existen”.
No mucho después empezaba a limpiar una vieja lámpara, sin saber que de ella saldría un genio, otra invención absurda.

La bella y la bestia


La Ratita Presumida, ya vieja, aún lamentaba haber dejado marchar al Ratoncito Pérez junto al que pudo haber sido famosa y feliz.
Y el dolor había hecho que pusiera título a esa oportunidad perdida: “La bella y la bestia”, decía entre lágrimas, rencorosa.

Rapunzel

La joven, harta de que tanto la bruja como su amado príncipe subiesen a la torre trepando por su pelo, lo vendió a un fabricante de pelucas y compró una escalera de mano.
Los Hermanos Grimm nunca quisieron hacer pública esta versión del cuento.

Transfusión

El flautista de Hamelín vació la ciudad de ratones y de niños. Los ratones murieron ahogados pero… ¿qué ocurrió con los niños? La respuesta hay que buscarla en otro cuento, los llevó al País de Nunca Jamás, ¡los Niños Perdidos de Peter Pan son ellos!

La casita de chocolate

Una vez que Hansel y Gretel acabaron con la malvada bruja, la casita de chocolate salió a subasta. Creo recordar que fueron los tres cerditos quienes la adquirieron pero, como nadie la ha vuelto a ver nunca, muy posiblemente sólo la compraron y se la comieron.

Caprichosa es la fama

Había edificado aquella casa con sus manos. Había dado cobijo a sus hermanos cuando lo habían necesitado. Había sido buen vecino.
Sin embargo parecía que nunca lograría ser famoso por si mismo, que sólo bajo la marca “Los tres cerditos” pasaría a formar parte de la historia.

Un error garrafal

El Ratoncito Pérez y la Ratita Presumida se conocieron en una fiesta. Él la encontró inalcanzable; ella pensó que él era vulgar. Se equivocó; si hubiese calculado los regalos que aquel Ratón dejaba a los niños, habría visto que era rico y generoso, justo lo que ella buscaba.

El porqué de las cosas

El propio sultán Shahriar propuso el título del libro que acababa de escribir Sherezade. “Las mil y una noches”, dijo entre bostezos, más que harto, esperando que ella pillase la indirecta y pusiese fin a la extraña costumbre que había adquirido: hablar sin parar hasta que él caía dormido.

11 de noviembre de 2011

Cumpleaños

El próximo día 17 este blog cumplirá un año.
A falta de confeti y velas, he pensado celebrarlo con una lluvia de microrrelatos que durará cinco días consecutivos empezando el próximo lunes 14.
Durante un tiempo planeé concentrar todos los microrrelatos en un solo día pero, por miedo a que me negaseis la palabra, he decidido ser un poco más prudente.
De modo que, no lo olvidéis, salid a la blogosfera con un paraguas y un poco de paciencia que… ¡un año no se cumple todos los días!

10 de noviembre de 2011

Campo minado

           En cuanto se despertó, sintió su ausencia, el vacío y el frío al otro lado de la cama, el silencio de la respiración que no estaba allí.
            Más tarde, mientras se duchaba, se equivocó y cogió su gel; desde ese momento ya todo olió a ella, incluso él.
            Unas cosas le fueron llevando a otras.
           Un rayo de sol iluminando el que había sido su sitio en la mesa de la cocina. Un cuadro que habían elegido juntos, que aún estaba allí. El montón de libros que vendría a recoger una tarde de éstas. Las revistas a las que estaba suscrita. Algunos recibos, algunas cartas. Un par de bolsos, unos guantes, un frasco de perfume aún sin empezar.
            Ella se había ido de casa pero había dejado tras de sí un campo minado, un lugar en el que él pisaba sin querer un recuerdo y la pena explotaba sin avisar arrancándole el corazón de cuajo.

8 de noviembre de 2011

Palillos

            Después de haberse tragado a los tripulantes del barco el tiburón, consciente de la importancia de una buena higiene dental, usó los restos de la embarcación para eliminar la carne que se le había quedado entre los dientes. 

7 de noviembre de 2011

Querido usuario


            Soy culpable, no me importa reconocerlo, asumo mi  parte de culpa en tu desastrosa situación económica y  por eso entiendo que te quieras deshacer de mí. Cógeme con suavidad y libérame poco a poco de mi última morada; después méteme en la caja para evitarte problemas, sabes que soy frágil. Entiérrame al fondo del trastero y diles a tus nietos dónde encontrarme, porque algún día las bombillas incandescentes volveremos a tener valor en el mercado de coleccionismo de antigüedades. 

Microrrelato escrito por Paloma Hidalgo (http://unlibroesunjardindebolsillo.blogspot.com/)
Ilustración hecha por Juanlu/Luiyi 

(Si tienes un microrrelato con temática ecologista, envíamelo y lo publicaré aquí junto a los otros. ¡Muchas gracias!)

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6 de noviembre de 2011

Memorias

             Tenía poco tiempo y un problema: ¿cómo resumir en la medida de un cuento la extensión y la profundidad de una vida?
           La mano cogió el lápiz y supo entonces cuales eran las palabras: “Nací. Viví. Nada más. Nada menos”.

4 de noviembre de 2011

Explosiones

Harto de oír las continuas quejas de su esposa, de sus hermanos, de su madre, del camarero, del mecánico, de un desconocido, de sus hijos,…; harto de oírles lamentarse por la economía del país, por las colas del paro, por la falta de dinero, por las vacaciones postergadas, por la cola del cine, por el tiempo que hace, por la programación, por madrugar, por tener que ir a trabajar, por… Sencillamente harto, ¡explotó!
Dos segundos después todos volvieron a redoblar sus quejas: por las manchas de sangre, por el ruido ensordecedor, por las esquirlas de huesos que había por todas partes, por inoportuno, por lo excesivo, por haberles sorprendido, por no haber aprendido nada escuchándoles, por no avisarles, por quizás tenérselo merecido, por su persistente silencio, por su tez pálida y (en esto todos estuvieron de acuerdo) por haber sido toda su vida un soso y un triste.

3 de noviembre de 2011

Con Pseudónims hasta la eternidad

El microrrelato “La eternidad”, que ya publiqué hace tiempo en este blog, ha encontrado un hueco en el nº 25 de Pseudònims. En esta ocasión la palabra clave era “ruido”.

2 de noviembre de 2011

Hechizo

Atrapada en un cuerpo que pesa veinte kilos más que el mío, no necesito un príncipe azul para mirarme en el espejo y verme estupenda.